viernes, 31 de julio de 2015

Disculpad

 
Disculpad si no me levanto, estaré vigilando las mareas.
 
 
Mamá de Parrulín y de Xoubiña, de vacaciones.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.


miércoles, 29 de julio de 2015

El teléfono no ha sonado…


Ayer eran las doce de la noche, no estaba dormida. Era tradición para mí permanecer despierta cada 28 de julio hasta que fueran las doce de la noche, esperando una llamada que siempre se repetía, cada año a la misma hora, estuviera donde estuviese, no faltaba ningún año. Era una tradición que me llenaba de alegría, una de esas pequeñas cosas que siempre me hacía sonreír al recordarlo, que esperaba ansiosamente y que siempre apreciaba con cariño.
Pero anoche no sonó el teléfono, no tuve ninguna llamada. Me quedé mirándolo, pero no sonaba, aunque en el fondo sabía que no sonaría, no dejaba de mirarlo y de recordar aquellos tiempos en los que sí sonaba.
Ayer eran las doce de la noche, mis hijos ya dormían. Yo esperaba que pasaran los minutos, con la habitación en penumbra y el alma encogida, pensando, extrañando, sintiendo como una pena parecida a la niebla iba empapando mi corazón.
Pero anoche no sonó el teléfono, no tuve ninguna llamada. Me dormí llorando en silencio, despacito, como llora la niebla, mirando mi teléfono, sintiendo una inmensa tristeza por aquella llamada que ya nunca se produciría.
La llamada decía “Cariño, soy mamá, son las doce de la noche y ya es tu cumpleaños”
Mamá de Parrulín y de Xoubiña.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.

martes, 28 de julio de 2015

Háztelo mirar


Esta noche he tenido un sueño, y no era un sueño estilo Martin Luther King, era más bien un sueño estilo “háztelo mirar”. He soñado que tenía un perro, no recuerdo cómo era, sólo que era de gran tamaño. Yo que nunca he querido tener un perro, no sé por qué extraño motivo he soñado tenerlo. Estaba en el jardín de mi casa de Galicia y correteaba por allí, me he puesto a llamarle "Gripe, Gripe!" He pensado, qué nombre, esto tiene que haberlo elegido mi santo esposo! Y me ha dado tanta risa el nombre elegido para el perro de mi sueño que me he despertado a mí misma. Me encanta que me despierte mi propia carcajada, esto debe de ser bueno, lo del nombre elegido debe de ser de “háztelo mirar”.
Me encanta también el olor a tinte de pelo! Me tiño dos veces al año, por mi cumpleaños y por Navidad. Sí, obviamente no es Navidad, así que mañana es mi cumpleaños y aproveché el sábado para ir a la peluquería, teñirme y cortarme las puntas, que falta me hacía. El pelo recién teñido queda suaaave y además huele taaan bien! Me encanta este olor a… no sé. ¿A qué huele un tinte? Pues a… tinte! Me encanta, ando a todas horas olisqueando mi propio pelo como si fuera un perro. Puede que la próxima vez que tenga un perro en sueños tenga que llamarle Loreal o algo por el estilo! ¿Me lo “hago mirar”?
Lo confieso, tengo unas ganas tremendas de irme a Murcia, cada mañana pienso ¿Y si me voy a Murcia? ¿Y qué hay en Murcia? Pues no lo sé, no he estado nunca allí ni conozco a nadie que sea de Murcia pero cada mañana mientras espero en Atocha el cercanías coincide que sale un tren destino Murcia, y cada mañana me quedo con las ganas de cogerlo, ganas de huir y desconectar, aunque sea en Murcia. Otra cosa que tendré que “hacerme mirar”.
Otra característica tonta, tonta de “háztelo mirar” es que voy oyendo música en el transporte público, música para animarme el madrugón, y cuando la música me hace reír se me sale el casco del agujero de la oreja! Me da mucha rabia y siempre me queda la duda, si es algo que le pasa a todo el mundo, si es problema de mis cascos o problema de mis orejas. Porque cascos me puedo comprar otros, pero cambiar las orejas ya sería más complicado. Y no, no me imaginéis tipo Topollillo porque no es el caso, mis orejas son normales al menos por fuera, que por dentro ya no sé.
A mi rubia despeinada también voy a tener que “hacérselo mirar”, bueno, tengo una ristra enorme de cosas a Xoubiña, en primer lugar el pis, que sigue haciéndoselo constantemente “pero no pasa nada”, yo le quito la camiseta que ella no puede todavía, le digo que se quite el resto de ropa y lo eche todo a lavar. Ella lo hace, obediente sí es, cuando quiere, pero lo mejor es que sale del baño feliz de estar desnudita y cantando “Soy libre!!!!!” Yo empeñada en hacer de ella una chica decente y esta sale cabaretera, y si no, al tiempo. Y no, no se hace pis para poder “ser libre”, que ya lo he pensado, porque cuando no tiene ropa se lo hace también.
Este fin de semana hemos hecho el cambio de armarios, que sí, que ya me vale, que podría haber esperado un poco más y me libraba de hacerlo, pero una lo hace cuando puede. Xoubiña ha encontrado un gorro de papá Noel y unas katiuskas para la lluvia y no se las ha querido quitar en todo el fin de semana. Desnudita porque se había hecho pis, cómo no, adornada con gorro de papá Noel y katiuskas, a más de 40º en Madrid. ¿Es o no es de "hacérselo mirar"?
Parrulín está en un campamento urbano de teatro, viene encantado de la vida todos los días. Un día me cuenta que han hecho un telediario ¿y qué es lo que más te ha gustado? “La manipulación de la información, que hemos alterado la noticia porque hemos querido!” Y yo me quedo con la duda si esto será lo que se enseña en el campamento o lo que mi hijo aprende en el campamento, que no tiene por qué ser necesariamente lo mismo. Y estoy a un tris de hablarle de la manipulación de la información con el ejemplo de la Operación Palace de Jordi Évole, pero me detengo a tiempo pensando que sus preguntas al respecto me iban a durar varios días. Cómo me gustó el reportaje aquel! Me lo creí absolutamente todo! Qué fáciles somos!
Estamos viendo una película en casa, que con este calor que hace lo mejor es apagar la luz, y si apagas la luz en mi casa los niños se ponen a gritar al unísono que quieren hacer un cine, y yo que no tengo ganas de discutir por nada con este calor, pues accedo. Eligen una peli en la que salen paisajes con mucha nieve, eso mola, ayuda a bajar la temperatura aunque sea mentalmente, lo que ya no me mola tanto es que cantan sin parar, pero qué le voy hacer, me aguanto porque con este calor no tengo ganas de discutir por nada. Y este niño que dicen que es tan, tan inteligente me dice “Mamá, estoy pensando que hace tanto frío en esta peli que igual la han grabado en Siberia” y yo me muero de risa y le contesto “Hijo, estoy pensando que es Frozen, son dibujos animados!”
Lo de “háztelo mirar” va a ser para todos! Igual me hacen un 3x1 o un 3x2 al menos!
Mamá de Parrulín y de Xoubiña.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.

viernes, 24 de julio de 2015

El evento del año!


 
Hemos asistido al evento del año, la graduación de Xoubiña en la guardería! La no-necesaria graduación de la niña, que no hay guardería que se precie que no termine el curso con una graduación a lo americano con birrete, banda, orla y todo!
Recibimos con tiempo la invitación. Mierda! Otro evento! Cuando tus hijos tienen más vida social que tú, cabrea un poco, y cuando incluyen en la invitación a tíos y abuelos y tú no tienes quién vaya contigo, apena un poco. Prometen un “vino español” para finalizar, a modo de compensación, supongo. Por mi hija, lo que haga falta, pero como además soy altamente corruptible, incluso a cambio de un “vino español”, me apunto.
Aquí te gradúan aunque hayas suspendido en tiempos verbales, que dicen que no sabe lo que es ayer y lo que es mañana. También ha suspendido en delante-detrás, que dicen que tampoco lo sabe, que le sólo lo entiende si le dicen delante-de-qué o de quién, que en abstracto no lo ha comprendido todavía. Yo me parto de risa con las notas, desde que el primer año suspendió en ojos la primera evaluación y en amarillo la segunda ya me creo cualquier cosa. 

La graduación si la vas a hacer, la haces bien, y esta tenía todos los clásicos. Hacía una solana para morirse y el evento lo organizaban en el patio, yo con un vestido y tacones para dar la imagen de madre molona no zarrapastrosa, los padres que se pelean por la primera fila (es curioso y proporcional que cuanto más se pelean los padres por la primera fila, más pequeño tienen el cerebro y más grande tienen la cámara, móvil, ipad y tecnologías varias). El evento comienza con retraso, niños que lloran asustados desde el principio hasta el final de la actuación y niños con más desparpajo que ciertos actores con experiencia, el altavoz que no funciona y el altavoz que se acopla y chirría hasta dejarnos sordos…. Lo tuvimos todo!

Este era el primer año que hacían una fiesta de graduación en la guardería, de hecho Parrulín no está graduado y es de la misma guardería, me pregunto si lo tiene pendiente todavía. Había una fiesta y un baile o algo así que la rubia despeinada no lo tenía nada claro pero lleva hablando de la fiesta varias semanas. “Y voy a bailar en la fiesta, y voy a llevar mi taje de pincesa de los tres enanitos poque es mi taje de bailar!” Ah, claro, claro. El disfraz de Blancanieves, que le tiene un cariño que no hay fiesta en la que no se lo quiera poner, y los tres enanitos, que a pesar de mis esfuerzos y mi insistencia no han llegado todavía a ser siete.

Me cuentan por fin lo que van a hacer en la graduación, su clase va a cantar la canción de los indios sioux y tengo que llevarle una camiseta blanca y pantalón marrón para que se lo pongan allí. “Vale, pero te aviso que Xoubiña está convencida que va a bailar y quiere ponerse el traje de Blancanieves, yo te traigo la ropa que me has pedido en una bolsa y tú verás.” No sería la primera vez que se niega a disfrazarse en casa, lo llevamos en una bolsa y luego allí sí que se lo pone. Llega el día D, le he dejado preparado el traje de Blancanieves, no vaya a ser que se la líe al padre por la mañana, y cuando llego a la graduación no tengo muy claro todavía qué me voy a encontrar. Están en fila preparados para salir al patio y… está disfrazada de indio! Lo han conseguido! Y está peinada! Anda que lo que no consigan en la guarde!

Yo saludando eufóricamente por encima de las cámaras ajenas y los padres de cerebro pequeño. “Hola mi amor! Que estoy aquí!” Y Xoubiña me busca con la mirada hasta que me ve y sonríe más tranquila. “Procurad que no os vean los niños para que no se quieran marchar”, dice la directora. Nos escondemos ahora que ya nos han visto o qué? Porque no sé cómo hacerlo pero como tarden mucho en empezar con este sol me derrito y no quedará de mí más que un triste charquito en el suelo que mi hija sería incapaz de reconocer, pero chapotearía bien a gusto, seguro.

Salen por fin todos los indiecitos y la profe nos dice que se han hecho muy mayores, que han aprendido muchas cosas, que ya no llevan pañal… Xoubiña se toca el culo y dice “Ay, yo sí” lo dijo bajito y todo quedó ahí, esta estupenda mujer que escribe ya se estaba imaginando que se lo iba a quitar delante de todo el público, que capaz es! Y sí, ya me había dado cuenta que llevaba pañal, no se fían un pelo de ella, una cosas es que hayan conseguido que se vista de indio y otra muy distinta que no se vaya a hacer pis en mitad de la función! Porque sí, sigue haciéndose pis por las esquinas diciendo “Pero no pasa nada, mamá, no pasa nada!”. Cantaron muy bien la canción, dos veces, y eran todos unos indios fabulosos. Qué somos? Indioooos! Estuvo muy divertido. Dijeron cada uno su nombre, nos enseñaron que habían aprendido a contar hasta el 10 y los colores en inglés. Aquí hicieron una trampa como un piano, sabérselo se lo saben, pero Xoubiña llevaba ya dos semanas diciéndome “¿A que rosa es pink?” Sí, mi amor. Y casualmente le toca el rosa! Eso es que cada uno se sabía al menos UNO! Tooooongo!

Luego le tocaba el turno a los piratas que cantaban Patapalo, es un pirata malo. Era la otra mitad de la clase y me gustó mucho ver que había una profe detrás de Azul, la niña con autismo, para que participara en la canción. Xoubiña también quería participar aunque no fuera su función, me costó trabajo impedir que se la reventara con su empeño en participar y bailar en cualquier sarao! Aun así desde mis brazos cantó la canción entera, a grito pelao, con la discreción que caracteriza a mis dos hijos, Parrulín también las cantaba todas a grito pelao, la de los indios y la de los piratas. Les pusieron una banda, un birrete (este era para compartir, hacían la foto con birrete y se lo daban al siguiente) y les dieron la orla y un diploma de haberse graduado con éxito en la guardería (a pesar de haber suspendido en tiempos y en delante-detrás).

Yo que estaba asfixiada de la vida, a pleno sol, con tacones, sufriendo lo indecible, pero por mi hija, lo que haga falta. Y me consolaba pensando en el “vino español” que decía la invitación. Pero no, el “vino español” se convirtió de repente en café con pastas. Me río yo de los que convierten el agua en vino! De vino español a café caliente bajo el sol, con pastas derretidas bajo el sol, va a ser que no, gracias. Nos fuimos a comprar un helado, que lo teníamos bien merecido y había que celebrarlo.

Se va Xoubiña con la banda puesta y la pluma de sioux en la cabeza, en el metro descubre que le puede dar la vuelta a la cartulina poniendo la pluma boca abajo para que le tape un ojo y convirtiéndose así en pirata, y va cantando alternativamente la canción de los sioux y la de los piratas. Los viajeros del vagón llegaron hasta aprenderse la canción de las veces que la repitió y con un montón de público jaleándola, ella encantada!

Y así nos graduamos, así, así, y así os lo hemos contado!

Mamá de Parrulín y de Xoubiña.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.

martes, 21 de julio de 2015

Inside Out, Emocionario y Rabia Sana


Ante la ausencia de deberes para este verano, el exceso de calor que me derrite el cerebro, la necesidad de que permanezca sentado al menos 20 minutos al día y el convencimiento de la importancia de la educación emocional he decidido que esos van a ser los deberes de Parrulín para él y para mí este verano. Hace falta ser una madre descerebrada para empeñarte en exigirte más obligaciones de las que ya tienes, pero en fin, así soy yo.
Parece que está de moda hablar de la educación emocional, y no hay madre bloguera que se precie que no haya visto ya Inside Out, la nueva película Pixar, las blogueras molonas molonas han ido incluso al preestreno. Ayer hablaban dos mujeres en el metro, no sé si madres, no sé si blogueras, pero una de ellas le recomendaba la peli a la otra. Es una película acerca de la educación emocional. ¿Eso qué es? Pues es una “cosa” que deben aprender los niños de Altas Capacidades para no ser “raritos”. Toma ya! Tolón, tolón! Una que oye campanas y no sabe dónde. Yo muerta de risa. Importante en las Altas Capacidades, sí, pero importante para todos también. De dónde se habría sacado eso? En la peli no habla de AACC.
Y yo, con los deberes de verano bien asumidos, y como madre bloguera que se a-precia (jejeje, chiste malo) también he ido a verla el domingo con Parrulín, soy molona pero no tanto como para que me inviten así que hemos pasado el día juntos madre e hijo, que nos hace falta, con la excusa de ir a comprar calzoncillos hemos comido en el vips y hemos ido al cine en Príncipe Pío. Aquí la prueba de nuestra asistencia. Como está tan mal hecha la foto y sin que sirva de precedente…  Foto de Parrulín!
 
Primer consejo para ir a ver Inside Out, llevar una bata manta! Entramos en el cine a la sesión de las cuatro y el aire acondicionado estaba tan fuerte que teníamos verdadero frío. No llevábamos chaqueta, ni nada de abrigo, a casi 40 grados en Madrid no había motivo. Pero hacía tanto frío en el cine que, aprovechando el anonimato que da la oscuridad, nos pusimos los calzoncillos recién comprados a modo de mangas para abrigarnos un poco los brazos.
Segundo consejo para ir a ver Inside Out, no sentarse al lado del señor que ronca! Más que nada porque cada vez que roncaba me despertaba a mí también! Ay Dios qué peli!
Tercer consejo para ir a ver Inside Out, no creerse las buenas críticas recibidas! Que sí, que habrá de todo, pero a mí me ha parecido soberanamente aburrida y surrealista, demasiado abstracta para mi (poca) cuadriculada mente, y mira que me interesan estos temas, pero me pareció insufrible. Quizá me perdí los mejores momentos o los momentos que hubieran hecho que comprendiera la peli, puede ser, pero cuando Morfeo llama a mi puerta me resulta muy difícil no caer en sus brazos!
Cuarto consejo para ir a ver Inside Out, no decir que la niña es igual que tu hija! Porque se lo he leído a todas las blogueras. Se parece a mi hija! Si, a la mía también! Xoubiña también es rubita y le encanta salir corriendo del baño con el culete al aire como la de la peli. Pero si a todas nos recuerda a nuestra hija será que han conseguido que nos identifiquemos con la peli, incluyendo en ella todos los tópicos que hacen todas las niñas pequeñas.
Cuando conseguí superar el castañeo de dientes, porque a todo te acostumbras en esta vida, o porque bajaron el aire acondicionado, que todo puede ser,  me quedé dormida. Cada vez que el señor de mi lado roncaba me despertaba de un sobresalto. El señor también se despertaba y miraba a su alrededor en plan disimulando. Dormido yo? Yo también miraba alrededor en plan disimulando. Con calzoncillos en las mangas yo? A continuación nos volvíamos a dormir ambos. Ay  la educación emocional que me interesa a mí tanto, ay los deberes autoimpuestos de verano, tengo que ver esta peli aunque sea para poder criticarla! Y con gran esfuerzo por mi parte (y un chicle) me mantuve despierta el resto de la película. Que lo que no haga una madre por sus hijos!
Voy a dejar la película con el beneficio de la duda, que es mucho más generoso que ponerla a parir directamente, no vaya a ser que me convierta en bloguera molona molona, quieran invitarme al próximo preestreno, lean la crítica y no me inviten. Le daré otra oportunidad en casa, para una tarde de otoño, con el mando a distancia que permita parar la película y hablar sobre ella. Es posible, y sólo posible, que yo no tuviera un día muy lúcido y que realmente sea tan maravillosa y esté tan bien hecha como todo el mundo cuenta.
Además de este intento frustrado de comenzar con la educación emocional hemos comprado el Emocionario, un diccionario de emociones para que Parrulín aprenda a identificarlas para poder manejarlas, cuarenta y dos emociones. Ahí es ná! Es darle herramientas para conocer sus emociones y dialogar sobre sus sentimientos. Este es el libro. 
 
Además en palabrasaladas te puedes descargar de forma gratuita la guía de explotación lectora y las fichas de actividades para trabajarlas. Me ha parecido un libro muy interesante, muy bien cuidado, tanto en los textos como en los dibujos, cada emoción te va conduciendo a la siguiente y tanto niños como mayores tenemos mucho que aprender. La guía de lectura nos ayudará en este recorrido y las fichas de actividades harán que las trabaje con más profundidad, le harán pensar y escribir un poco cada día, que también le viene bien.
Aunque no era mi intención inicial lo haré también con la pequeña Xoubiña, la guía incluye cómo hacerlo con niños pequeños. De noche mientras ella se toma un biberón y “lee” un cuento yo aprovecho para leer de verdad el poquito tiempo que me dejan, un día fue un poco bruta cerrándome mi libro, me rompió una página y me enfadé. Lloraba y lloraba y lloraba como si no hubiera un mañana. “Ay que mamá está enfadada conmigo y ya no voy a poder ser feliz!” Se me partía el corazón con su disgusto, nos dimos un millón de besos, me prometió que no iba a romper más libros y yo le prometí que ya no estaba enfadada con ella. Es muy pequeña para que comprenda que la quiero igual aunque me enfade, que la quiero siempre. Pero si cree que si nos enfadamos no puede ser feliz es que no es tan pequeña para comprender las emociones. Al día siguiente incluso se lo contó a su padre “Ayer yo no era feliz”, el padre asombrado, “poque mamá se enfadó conmigo, y yo no podía ser feliz!”. Es impresionante esta chiquilla, no deja de sorprenderme. También me ha dicho "A mi me encanta hacer cosas raras, poque me gusta hacer las cosas de forma DIFERENTE" y madre mía! Vaya frases se gasta la chiquilla con dos años! Ojito con la rubia despeinada que viene pisando fuerte!
Y por último, como lectura para los adultos, me han recomendado mucho este libro, Rabia Sana, me lo han recomendado tanto, tanto, tanto que me han llegado a decir que contiene la receta de la felicidad. Para mí que exagera un poco, pero tengo que leerlo este verano en la playa. En Rabia Sana, Bernard Golden, psicólogo y profesor, ofrece estrategias específicas y prácticas para ayudar a los niños y adolescentes a manejar su rabia de modo constructivo, identificando las causas, dando la respuesta adecuada para comprender su propia situación emocional y a desarrollar una mayor capacidad de empatía hacia uno mismo y hacia los demás. Así contado suena como… Uf! Pero… no será peor que Inside Out! Y lo que no haga una madre por sus hijos!
 
Mamá de Parrulín y de Xoubiña.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.

jueves, 16 de julio de 2015

Perlitas de capitanes, Blancanieves, gallinas y otros varios


Ay las perlitas, que se me escapan, mi rubia despeinada, que tiene un teatro y le echa un morro a la vida impresionante. Está en esa edad divertidísima en la que tienen unas ocurrencias increíbles.
Cada noche cuando nos vamos a acostar Xoubiña se mete en la cunita y nos damos un beso de “Buenas noches mi amor”. Un día me contestó “No soy mi amor, soy CAPITAN mi amor!” Ah, vale, vale, pues buenas noches capitán mi amor! Y ahora nos damos un beso de “Buenas noches capitán mi amor”, luego nos tapamos y le digo que baje el culete más para abajo para poder colocarse a la altura de la teta. Ese es el ritual acostumbrado, beso, culo pa´bajo, teta y a dormir.

La semana pasada nos acostamos y me pide teta. “Qué nos falta antes de dormir?” Me contesta varias veces que no sabe y le vuelvo a insistir “Qué nos falta antes de dormir?” y me contesta ella “No sé qué nos falta ANTES pero sé qué nos falta DESPUES: teta!” Así, haciendo énfasis en el ANTES y el DESPUES. Me reía mientras le daba un gran beso de Capitán mi amor. Me quedé muy asombrada de la contestación de una niña de dos años, esta rubia despeinada parece que va a llevar el mismo camino que su hermano y eso que en la guarde me ha suspendido en tiempos, dicen que no sabe muy bien lo que es ayer y lo que es mañana, pues con la teta lo tenía clarísimo!

A la rubia despeinada Blancanieves la tiene emocionada perdida, le encanta ponerse el vestido de Blancanieves con cualquier excusa, pero los enanitos… es que da igual lo que le diga ni cómo se lo explique, para ella son tres. Yo en un arranque de madre entregada y preocupada por la educación de su hija, he impreso una foto de los SIETE enanitos y se la he pegado en la puerta. “Mira Xoubiña vamos a contar enanitos! 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7. Ahora tú.” Ella me mira, entorna los ojos y pone cara de verás-como-me-salgo-con-la-mía y cuenta ”1, 2, 3, 4, 5, 10 y 3! Ves mamá, son tres!” Ole! Y lo haga como lo haga termina siempre con un 3, porque a cabezota no la gana nadie. No sé si los confunde con los tres reyes magos o con los tres cerditos, pero nunca le falla la cuenta.

Últimamente no puedo estar sola, bueno, antes tampoco, pero es ir al baño, a la habitación o hacer cualquier cosa que le reste a la rubia despeinada un ápice de atención y al cabo de medio minuto aparece y me dice “Hola mushasha, estás sola?” y yo me río y no sé de dónde se ha sacado esta expresión. Al final, termino preguntando en la guardería y me cuenta su profe que es lo que le dice la bruja a Blancanieves cuando aparece con la manzana. Anda! Pues no había caído yo, tenía que haberme imaginado que era culpa suya!!
Y ahora que lo pienso… os habíais dado cuenta alguna vez de la analogía frutal entre Adán y Eva y Blancanieves? Unos expulsados del paraíso, la otra muerta de mentira hasta que llega el príncipe, y la culpa… de una manzana! Bueno, de la manzana y de la desobediencia. No comas del árbol, y van y comen, no hables con nadie, y va y habla, y además come! Al menos Blancanieves sólo se muere de mentira y no es expulsada del bosque y condenada a trabajar, parir con el sudor de su frente y llevar taparrabos el resto de sus días, algo es algo, porque como la encuentre el cazador vagando por ahí en taparrabos… Ese cazador de mirada libidinosa, que sí, que la salva, pero con la mirada sucia. Nunca me ha gustado el cazador, siempre le he visto como el más sospechoso de la película.

Un día estaba pintando, le encanta pintar aunque sólo hace círculos o garabatos que según ella es mamá o papá o Tato o Peppa Piges (que es el plural de Peppa Pig) y luego me pide a mí que le dibuje los pies porque dice que ella no sabe. Tarea harto complicada porque con el surrealismo de su dibujo no sé muy bien dónde ponerle los pies y como se los ponga donde no es, ya la tenemos liada. El caso es que se le cae un rotulador “Oh! Se ha caído el verde!” Si cariño, lo recoges del suelo por favor? “Si, poque soy un encanto” Jajaja! Esta frase no es mía, será de su profe, o de Blancanieves, no sé de dónde lo ha sacado, pero sí, es un encanto mi pequerrechiña.

Y por último, la mejor de todas las perlitas, es buenísima. Estaba Xoubiña jugando con unas letras imanes y se le cayeron toooodas al suelo, un montón de ellas. Se pone a recogerlas “porque es un encanto” y cuando ya le quedan muy poquitas se pone a hacer otras cosas. No recoges más, Xoubiña? “No, estoy hasta los huevos!” Pero bueno, qué expresión es esa! Obviamente de su padre. Parrulín muerto de risa, yo le explico que es mejor no darle importancia para que no lo repita y no intervengo. Parrulín le dice a su hermana que no puede estar hasta los huevos porque las niñas no tienen huevos. “Pues estoy hasta… las gallinas!” Jajajajajaja!

Mamá de Parrulín y de Xoubiña.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.

lunes, 13 de julio de 2015

Un chico calvo que canta


Javier! Javier! Que nos hace falta! Ah, que no saben quién es? Un chico calvo que canta. Los que conozcáis esta frase ya sabéis de lo que vengo a hablar hoy, pero para despistar voy a empezar por aquí.

Tenía yo 19 años, la edad en la que la inocencia se despierta y la adolescencia se rebela con toda su fuerza. Tenía un Renault 5 de color rojo, como este, pero el mío se caía a pedazos, y aún así me encantaba, porque era mío, mi vehículo, mi independencia, mi refugio, mi música…
Tenía un radiocasete de cintas y un boli bic para rebobinarlas. En mi coche empecé a tener mi propia música, mi banda sonora era Sabina, Serrat, Victor, Ana, los Rodríguez, Aute, Silvio… tenía también el disco de la Mandrágora. En los viajes a Galicia bajaba la ventanilla, subía el volumen y cantaba a voz en grito como sólo se hace en la juventud, poniendo verde a Marieta, la bella, la traidora, riéndome con el Burdo rumor, haciendo los coros de Un Santo Varón, Villatripas y su Jacinta, anhelando tener un gran amor durante La tormenta, etc…
Fotografíameiga
 
Cuántos eternos viajes a Galicia habré hecho en aquel coche que subiendo los puertos no pasaba de 50, dándome tiempo a saludar a las vacas que pastaban y a otear el horizonte anhelando encontrar por fin las gaviotas que anuncian la llegada al mar, para romper cantar por fin Nos ocupamos del mar al cruzar el puente de Rande, donde aún me quedan kilómetros pero ya me siento en casa, uno de los puentes más bonitos del mundo y una de las canciones más bonitas que jamás se han escrito. Nos ocupamos del mar, y tenemos dividida la tarea, ella cuida de las olas, yo vigilo la marea. Es cansado, por eso al llegar la noche, ella descansa a mi lado, mis ojos en su costado. (…) También cuidamos la tierra, y también con el trabajo dividido, yo troncos, frutos y flores, ella riega lo escondido. Es cansado, por eso al llegar la noche, ella descansa a mi lado, mis manos en su costado. (…) Todas las cosas tratamos, cada uno según es nuestro talante, yo lo que tiene importancia, ella todo lo importante. Es cansado, por eso al llegar la noche, ella descansa a mi lado, y mi voz en su costado.
A mi madre, cómo no, también le gustaba mucho, recuerdo cómo cantaba Adivina, adivinanza. Mil años tardó en morirse, pero por fin… la palmó! Ella me desveló la adivinanza que yo no en mi juventud no comprendía, y me iba enseñando quién era quién de los personajes del entierro. La cantamos también irreverentemente cuando murió una persona cercana, muy religiosa, muy religiosa, pero mala como un dolor, que murió a los 96.
No hay vez que no vea el fuego de la Queimada o de una barbacoa en el jardín y no venga a mi cabeza La hoguera. Pero dejadme, ay!, que yo prefiera la hoguera, la hoguera, la hoguera, la hoguera tiene qué sé yo, que sólo tiene la hoguera.
Cuando mis hijos han sido pequeños les he cantado infinidad de veces Mi ovejita Lucera, acordándome siempre de aquellos tiempos. Tengo yo una ovejita Lucera, que de campanillas le he puesto un collar. Tengo yo una ovejita Lucera, que de campanillas le he puesto un collar. Yo la llamo ella viene a mi vera, corriendo ligera con este cantar. Me gusta cuando bala la ovejita: "beee..." y cuando le responde el corderito: "baaa..." Me sabe a musiquilla celestial ese dulce balar. Me gustan en las fiestas del lugar, los cohetes que al subir hacen: "xiuuu...", hacen "pum" y hacen "pam", los demás a mi plin, a mi plin los demás. Les encanta!
Se nos ha muerto el gran Javier Krahe, habrá que darse prisa en enterrarlo, o saldrá vivo y coleando, pero Pasándolo bien. Creen, porque la gente no habla ya de mí, que estoy más acabado que Antonio Machín. (Antonio Pachín, que dicen mis hijos) Dense prisa si me quieren enterrar, pues tengo la costumbre de resucitar,  y salgo del nicho cantando, y salgo vivo y coleando, pero pasando. (…) Pasando, pasando,  pasándolo bien.
Y si, tenías razón, la cosa acaba con un punto y coma, serás algo eterno, al menos en mi familia, gracias a El cromosoma, supongo que tanto al tuyo como al mío. Porque dudo que al final de este asunto, la cosa no se acabe con un punto, sino con un punto y coma, y no espero un cielo o un infierno, lo más confío en que seré algo eterno, gracias al cromosoma.
Gracias por ser tan grande! Me quedo con una última frase.
La muerte no me llena de tristeza, las flores que saldrán por mi cabeza, algo darán de aroma.

Mamá de Parrulín y de Xoubiña.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.

miércoles, 8 de julio de 2015

Santa Priscila y San Fermín


Hoy es Santa Priscila, era el santo de mi madre y celebramos hoy también el santo de mi Xoubiña. Y no, no se llaman Priscila, más que nada porque no es nombre de reina, aunque también porque es espantoso, con perdón de las Priscilas que haya en el mundo, ayer era San Fermín pero Parrulín no se llama Fermín, aunque rime. Mi madre decía que hoy era su santo, que siempre fue su santo hasta que la Iglesia decidió cambiarlo de sitio, pero que ella no pensaba cambiarlo. Hoy lo celebrábamos y la llamábamos Priscila en broma, riéndonos con ella. Continuamos la tradición con la pequeña Xoubiña, mi niña con nombre de reina, mi amor, mi compañía, mi consuelo, el melocotón de su abuela, y recientemente conocida como mi rubia despeinada.
Ya no celebramos los santos, un helado quizá si me pillan con dinero y algo de buen humor, pero en mi familia sí los celebrábamos de verdad, con regalo y todo. Lo malo es que me iba de campamento y no podía pasarlo con mi madre y celebrarlo como se merecía.

Tenía yo once años la primera vez que me fui de campamento, hasta los dieciocho que fue la última. Tres años en Comillas, Santander, y cuatro en Dublin, Irlanda. Qué bien lo pasaba! Comillas era especial, la universidad, el entorno, el trato, la gente… e Irlanda también, la lluvia, la family, el cole… lo pasaba muy bien aquellos meses. Pero me preocupaba mucho saber cómo estaría mi madre, en una época en la que no había móviles y llamar era complicado, una vez por semana, y a cobro revertido desde una cabina. Yo sabía o intuía que eran para ella los meses más difíciles del año, y recuerdo escribir a mi padre pidiéndole inútilmente que por favor se portara bien, unas postales llenas de inocencia e impotencia.

El primer año decidí esconder en casa algún regalo y decírselo cuando la llamara por teléfono. No recuerdo qué le compré, pero sí recuerdo dónde lo escondí, en la funda de mi guitarra, que imaginé que no abriría en mi ausencia. Recuerdo que coincidía que era un viernes, día en el que bajábamos al pueblo coincidiendo con el mercadillo y yo aprovechaba para llamarla. Había una heladería grande en la plaza, con un poyete en la ventana donde me sentaba mientras hablaba con ella. Le hizo mucha ilusión que le hubiera escondido un regalo y seguí haciéndolo desde entonces, no hubo año en el que no escondiera un pequeño detalle por el día de su santo.
Después vinieron aquellos veranos en Irlanda, donde pasaba un hambre espantosa por lo poco que me gustaba la comida que me daba la family. Aquellos bocadillos de pepinillo con mermelada de fresa, puaj! Un día como hoy hacía una semana que habíamos llegado, nos rugían las tripas a mi amiga María, que era de Pamplona, y a mí, y para distraernos decidimos dar un paseo y conocer un poco más el barrio. De repente… olía a chorizo! Y a tortilla de patatas! Increíble! Y María y yo nos sentamos en la acera de enfrente de la casa donde salía “olor español” a disfrutar simplemente de poder olerlo. Al cabo de un rato nos encontramos con una de las monitoras ¿Qué hacéis aquí sentadas? Oler a España!

Daba la casualidad que aquella era la casa donde vivían los directores de la organización que nos llevaba, y nos invitaron a pasar. Comimos chorizo, tortilla e incluso pan! Y no supo a gloria bendita! Desde aquel día, y durante todos los san fermines, estuvimos invitadas a ver el encierro en su casa y comer “en español”. Era genial. Recuerdo lo que se reía mi madre cuando se lo contaba, y cada vez que veo un encierro me acuerdo de aquellos días. Y yo que en mi vida había visto un encierro empecé a tomarle cariño.

Esta amiga me invitó aquel año a ir a Pamplona en Septiembre, a los san fermines txiquitos, y lo pasé fenomenal también. Aunque no tengo cultura taurina ninguna, ni intención de tenerla, fue muy emocionante ver a los corredores entrar en la plaza, la montonera que se formó en la puerta, el lío que se armó porque cerraron la puerta dejándose un toro fuera… Y allí, en mitad de la plaza, sentados justo detrás de nosotros, nos encontramos por casualidad… a los directores de Irlanda! Coincidencias de la vida.

Entre Santa Priscila y San Fermín comienza el mes de julio, que por cierto finaliza con mi cumpleaños. El mes de julio, preludio de las vacaciones, con el corazón puesto en Galicia, deseando marcharme a mi casita, como siempre, pero con el calor que está haciendo en Madrid más todavía. Tengo unas ganas tremendas de dormir bajo una manta calentita!

Hoy es el santo de mi madre y de mi hija, las “Priscilas” de mi vida. Hoy mi madre ya no está a mi lado, pero tengo un regalo para ella, el más importante del mundo, y es que por fin soy capaz de recordarla con una sonrisa. La nostalgia y la pena que sigo sintiendo ya no es incompatible con los recuerdos felices. Te quiero mami, Priscila, gracias por todo y… viva San Fermín!

Mamá de Parrulín y de Xoubiña.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.