viernes, 30 de septiembre de 2016

Educar a los hijos es mucho más que hacer deberes



Empieza un curso nuevo e inevitablemente también se reanuda el viejo debate acerca de los deberes, deberes sí o deberes no. En el colegio de mis hijos sí hay deberes. A partir de primaria tienen deberes todos los días, un día una hoja de lengua y otro día una hoja de mates. La verdad es que a Parrulín no le cuesta más de 10-15 minutos, son muy, muy fáciles, aunque no sé cuánto le lleva a otros niños que no tienen su capacidad. Puede que luego se compliquen pero sólo está en tercero de primaria, bueno, y en cuarto a la vez. (Qué raro es esto, no me acostumbro! Qué curso hace tu hijo? Eh… tercuarto?)

En mi colegio había deberes, no recuerdo desde cuándo, pero sí recuerdo que eran mucho más variados que los de mi hijo, unos días tenía deberes de una cosa y otros días de otra, o de varias, o de ninguna. Tampoco lo recuerdo como algo traumático. Teníamos una profesora o una monja de cada asignatura, ahora tienen la misma profesora para casi todo y se controla mejor la cantidad de deberes. Lo que sí recuerdo traumático eran los castigos que se estilaban en mi época. Escribir en casa “No debo hablar en clase” 200 veces! Unos deberes rancios y poco educativos al más puro estilo Bart Simpson.

Yo trabajo de 8 a 4, mis hijos están en el colegio de 9 a 5. Ellos tienen más tiempo de recreo y de comida que yo, pero son las mismas horas. Lo normal es que yo no me lleve trabajo a casa salvo contadísimas excepciones, considero que el colegio debería de ser exactamente igual. Si no fuera capaz de hacer mi trabajo en mis horas algo estaría fallando, en planificación o en gestión del tiempo. Si no les da tiempo a hacer las tareas de clase, me parece bien que lo hagan en casa. Si necesitan refuerzo en alguna materia en la que vayan un poco flojos, me parece bien que lo hagan en casa. Pero hasta ahí.

Nos dieron a elegir a los padres en una encuesta, entre otras preguntas, si queríamos deberes, desconozco el resultado de dicha encuesta y si era vinculante. Una de las preguntas era acerca del horario escolar en Bachillerato y sí lo modificaron. También preguntaron si sustituir el día del padre y el día de la madre por el día de la familia, que no han cambiado, y otras cosas más que no recuerdo. Me parece genial que decisiones como estas las tomen los padres de forma democrática. Minipunto para el cole al menos por preguntar! (Sabéis lo que no preguntaron pero yo sí cambiaría? El día de San Isidro lo haría el día internacional, tantos niños de otras comunidades y otras nacionalidades y qué enriquecedor sería que pudieran explicar características de su país! El gallego bailando una muñeira, el vasco el aurresku, el brasileño la samba, el argentino un tango… que aprendieran a comer empanada, tacos, cebiches, ratatouille… y no ponerles a todos el mismo disfraz barato y espantoso comprado en el chino!)

Como quiero pensar que la encuesta era vinculante, supongo que salió deberes sí. Tampoco entiendo las familias que defienden los deberes a capa y espada. Hay millones de cosas divertidas para hacer con los niños y millones de cosas que enseñarles, si les faltan ideas no tienen más que ver el nuevo anuncio de Ikea. Minipunto también para el anuncio de Ikea! Si quieres deberes en el sentido estricto, pónselos tú! Hay infinidad de páginas con recursos educativos de todo tipo, del tipo cuadernillo de Anaya o del tipo lúdico-matemático. Tampoco entiendo los deberes del tipo: Leer 15 minutos. Si fuera simplemente leer… pero leer 15 minutos! Te dejas el cuento a la mitad? No lo entiendo.

Es por inculcarles el hábito, dicen los defensores de los deberes. El hábito se hace cuando haya que hacerlo, no veo necesario entrenar el hábito. No tuve el hábito de limpiar cada noche el aparato o las lentillas hasta que no tuve, como no tuve el hábito de pasarme toda la noche dibujando hasta que no entré en la carrera o como no tuve el hábito de comprobar si mis hijos respiraban cada noche hasta que no los tuve!

El otro día estuve hablando con una madre del cole, su hijo es de altas capacidades aunque no tiene el mismo perfil que Parrulín, no es un niño escolarmente brillante, que también hay de todo en las altas capacidades! Hablábamos precisamente de los deberes. “Yo he decidido que mi hijo no hace deberes, el año pasado ya no hizo y este año acabo de comunicárselo a su tutor y tampoco ha habido ningún problema.” Andá! No sabía que se pudiera hacer eso! Pero… por qué no?

La educación que yo he recibido en mi colegio de monjas y la que he recibido en casa era que no se cuestionaba de lo que dijeran en el colegio, salvo que nos dijeran barbaridades como que si copiábamos en un examen y moríamos esa noche iríamos al infierno porque estábamos en pecado mortal. (Sí, en aquella época nos decían esas cosas, que en casa nos desmentían. Increíblemente tampoco lo recuerdo como algo traumático.) Esta herencia hace que, aunque ahora esté en el otro lado, sigo manteniendo un respeto y cierto temor a las profesoras. En la vida se me ocurriría decir que mi hijo no va a hacer deberes. Pero… por qué no? Una vez sí lo hice, fuimos a despedir a un amigo de la familia, a darle el último adiós. Me parecía mucho más importante que hacer tres sumas, escribí una nota a su profe y no pasó nada. Recuerdo cómo envidiaba a una amiga mía porque su madre le hacía un justificante para que no hiciera los castigos de escribir 200 veces. La mía se sentaba conmigo a escribirlo, me animaba y me traía chocolate para hacerlo más llevadero. (Y tengo un surrealista recuerdo de pequeña con mi padre ayudándome a colorear a San Pedro, pero me parece tan rarísimo este recuerdo que no sé si es real, debo de haberlo soñado.)

Cuando estaba en BUP tenía una profesora de matemáticas que nos ponía deberes voluntarios y casi todas los hacíamos! Obligatorios 3/5 como mucho y una hoja con 100 integrales y 100 derivadas extra para el que quiera hacerlas durante la semana. Me lo pasaba fenomenal! Sí, supongo que acabo de echar por tierra mi imagen y me hace parecer una empollona o una friki con gafas. No sé si lo era, y tampoco sería malo, pero realmente disfrutaba muchísimo haciendo integrales y derivadas, me parecía súper divertido, era como un pasatiempo, me picaba hasta hallar la solución. Derivadas, integrales, matrices, límites… me encantaba hacerlos mientras veía a un jovencísimo Jesús Vázquez en Hablando se entiende la basca! Ains! Lo que ha llovido desde entonces!

¿Deberes sí o deberes no? Yo elijo deberes de forma voluntaria y cada uno que haga lo que quiera. Lo que necesitamos no es meternos en discusiones, ni convencer a nadie, ni recopilar firmas, ni llevarlo al parlamento. Lo que realmente necesitamos es que se nos reconozca la capacidad de decidir si queremos hacerlos o no. Decidir cómo queremos pasar las tardes en familia, que se comprenda que educar a los hijos es mucho más que hacer deberes.

Mamá de Parrulín y de Xoubiña.
Sean buen@s y felices.

Otro día más.

martes, 27 de septiembre de 2016

Todo va a salir bien, mi pequeño Ferrari, yo confío en tí

Hemos comenzado un nuevo curso escolar, los niños estaban emocionados de volver a ver a sus amigos, por su parte todo ha ido bien, y se han acostumbrado rápidamente a las rutinas y horarios. Este comienzo ha sido complicado para nosotros como padres, complicado por una gran decisión que nos hemos visto obligados a tomar.

El primer día siempre les acompaño en el comienzo de su curso escolar, habitualmente los lleva su padre, pero el primer día me hace ilusión estar con ellos. Acompañamos a Xoubiña a su nueva clase de cuatro años y nos presentamos a su profe, una chica pelirroja que parece muy simpática, la primera impresión ha sido buena, aunque igual es por las pecas que siempre me hacen mucha gracia. Xoubiña se queda allí, jugando a su aire y tan feliz como siempre.

Acompañamos a Parrulín a su clase de tercero de primaria, pero no llegamos a conocer a su nueva profesora. Con premeditación y alevosía nos para en el pasillo el equipo de orientación para hablar con nosotros, nos mete en la biblioteca y nos propone que haga lengua y mates con los de cuarto y que en septiembre del año que viene comience quinto completo, de forma que este año sea como una especie de curso puente y una adaptación gradual con los niños del año siguiente.

La primera reacción es de sorpresa, nos lo han propuesto varias veces, pero nunca han llegado a materializarlo, siempre excusándose con que no era posible que coincidieran las clases, que tenían que haberlo solicitado hace meses y excusas varias. ¿Nos orientáis para poder tomar esa decisión? Bueno… tiene su lado bueno y su lado malo, vosotros decidís, cuando queráis nos llamáis y lo hacemos, es inmediato. Ya está aprobado con un niño más pequeño, que irá precisamente a clase del vuestro a lengua y a mates, y el vuestro iría a cuarto. Eh… uf! déjanos pensarlo.

Salimos abrumados del colegio. Me voy a trabajar con la cabeza trabajando a toda velocidad, un nudo en la garganta, un peso en el corazón, retortijones de barriga y algún que otro síntoma más. La no orientación ha sido una constante en este colegio. Necesitamos herramientas para poder tomar esta decisión, herramientas que no tenemos. Y si lo llevamos a un psicólogo que nos aconseje acerca de su madurez? Que decida el psicólogo! No podemos dejar esta decisión en manos de otros, ojalá, pero es NUESTRA responsabilidad como padres, aunque no estaría de más tener una orientación para tomar esa importante decisión.

Estoy muy agobiada, todas las decisiones en la vida tienen sus pros y sus contras, y sopesarlas no es nada fácil. Y saber que va a afectar radicalmente a la vida de mi hijo, para bien o para mal, me angustia muchísimo. Cuando me encuentro tan agobiada me entra la vena melodramática, caigo en picado, entro en un bucle de preocupación y pena, que necesitaría el consejo de una madre que ya no tengo. Y la echo tantísimo de menos que sólo quiero llorar. Desearía su consejo, desearía hablar con ella, pero sobre todo desearía un abrazo y que me dijera que todo va a salir bien porque… porque yo la creería!

Casualidad, o el destino, ese día me encuentro con una profesora de mi colegio a la que tengo mucho aprecio, y nos saludamos muy cariñosamente. Mi madre era muy amiga de su hermana, también profesora del colegio y decido llamarla. Esta profesora me recomienda que lo haga, su hermana que se encuentra en su casa cuando llamo, también recomienda que lo haga, llamo a otra profesora más que es prima de mi madre, también recomienda que lo haga. Tres de tres. Me dicen que tercero y cuarto son muy parecidos, que es muy buen momento para hacerlo, que siempre es positivo para estos niños… Por último, llamo a Fátima, de Arca, que también recomienda que lo haga, los demás me aconsejan como profesoras, Fátima me aconseja como experta en altas capacidades, le conoce bien desde hace varios años, ha convivido con él en los cursos de enriquecimiento. Todas me han animado, Parrulín es un niño extrovertido que hace amigos con facilidad, en caso contrario puede que me lo planteaba de otra manera. Además que este curso un niño suba a su clase en lengua y mates al mismo tiempo que él se va a cuarto es positivo para todos, que lo vean de forma natural en su clase, unos vienen y otros van. También he dado mucha tabarra a algun@s amig@s, sopesando pros y contras, viendo otros puntos de vista... Esta ha sido nuestra orientación, a base de amigas de mi madre y tirando de agenda. No parece muy profesional, esta orientación es la que tenían que haberme dado en el colegio, pero todas estas personas que me han ayudado son personas en las que confío. Por supuesto, hemos contado también con su opinión. Parrulín, nos proponen hacer esto ¿qué opinas? Bueno, vale! Ha sido su contestación, alegre y despreocupada, sin profundizar en el asunto ni darle mayor importancia. Quizá sea así como debería tomármelo yo, y dejar de darle tantas vueltas a la cabeza. ¿Y si deja de ser el niño alegre y feliz que es ahora? ¿Y si es mucha presión para él? ¿Y si no se adapta? ¿Y si los mayores no le reciben bien? ¿Y si algún día nos echa en cara el haber tomado esta decisión? ¿Y si estamos cometiendo un gran error?

Tomada la decisión, la aprobación ha sido un camino complicado con más idas y vueltas de lo necesario, ha tardado algunos días pero ya está hecho. Hoy tenemos la aprobación definitiva, hoy mi pequeño Ferrari irá por primera vez a cuarto en clase de lengua y mates. Mi pequeño Ferrari… Este nuevo curso me llena de miedo, de agobio y de preocupación. Tengo una presión en el pecho que no consigo deshacerme de ella. Y ya no hay marcha atrás. Hoy ha empezado su flexibilización. Y si lo pienso fríamente, en tercero comienzan a dividir, él divide hace tres años, en lengua leerán El lobo lupas 4 en lugar de El lobo lupas 3, cuando él se está leyendo El señor de los anillos! Realmente es tan importante?

Cuando comencé el año pasado el curso de inteligencia emocional el coach me dijo “cuando mires a tu hijo, cuando le abraces, o cuando decidas escucharle para que pueda aligerar su carga, no olvides una cosa… lo más potente que puedes hacer por él es CONFIAR PLENAMENTE en que tiene recursos suficientes para poder superar cualquier situación, si no es ahora, aprenderá y lo hará más tarde, no lo dudes… para ello confía en ti como madre, aunque a veces no creas ser la madre que te gustaría (¿quién lo es?... ), aunque te falten respuestas, aunque te bloquees en ocasiones… recuerda que lo que más alimenta a tu hijo es tu amor, tu intención, tu confianza en él, CONFIA en lo que SI que le estás dando ya, aunque no sea “perfecto” o como desearías.”

Mi pequeño Ferrari tenía dos o tres años cuando me dijo algo que se me quedó grabado en el alma. “Mamá, los problemas de después son para después.” No puedo evitar pensar en un montón de futuribles e hipotéticos problemas, pero lo intentaré. Confiaré en él y en que sabe que estoy a tu lado. Y tengo miedo, y necesitaría el abrazo de mi madre, que me dijera que todo iba a salir bien, porque… porque la creería! Pues eso es lo que me toca hacer ahora, porque ahora soy LA madre. 

Todo va a salir bien, mi pequeño Ferrari, yo confío en ti, puedes hacerlo, yo te abrazo, yo estoy a tu lado, todo va a salir bien.

Mamá de Parrulín y de Xoubiña.
Sean buen@s y felices.

Otro día más.

miércoles, 31 de agosto de 2016

El cumpleaños de una reina

El lunes mi niña cumplió cuatro añitos! Xoubiña, mi niña con nombre de reina, mi currusquita, mi pequerrechiña, mi amor, mi compañía, mi consuelo, el melocotón de su abuela…

Han pasado cuatro años desde el día que nos vimos por primera vez. Era un bebé sonrosado, rubia y arrugadita. Cuatro años después es una pequeña princesa, blanca como la leche, sigue siendo rubia y ya no tiene arrugas. Yo que nunca me imaginé con hijos blanquitos y rubios, y tengo dos! Me engañaron con eso de los genes dominantes y recesivos, yo tan morena de pelo y de piel, para mí que Mendel debería explicarse mejor!

Xoubiña es muy simpática, cariñosa y divertida, aunque tiene genio también y coge sus berrinches, y tienes que hacer las cosas de una manera determinada, y pretende salirse siempre con la suya… Una niña al fin y al cabo! Una niña que es un rayo de sol, un soplo de aire fresco, es la alegría constante, la música que no cesa, la ternura hecha niña.

Todos los niños tienen algo que les hace especiales. Xoubiña tiene una sensibilidad especial que parece que tiene el instinto de saber si las personas son buenas personas o no. Y lo mismo se lanza a los brazos de alguien que le acabas de presentar como que no quiere ni verlo, según le dice su instinto. Acierta siempre, y yo me fío de su instinto casi más que del mío propio.

Duerme con nosotros, sí, todavía. Y toma teta, sí, todavía. Y son muchos los consejos que tengo que oír al respecto, todos llenos de “deberías”. En Galicia ha dormido en una habitación con su hermano, y son contadas las noches que de verdad se ha dormido allí, y ninguna las noches que se ha despertado allí. En mitad de la noche y a oscuras, salía de su habitación y atravesando el salón terminaba metiéndose en nuestra cama. Y no me preocupa, no hay ningún niñ@ de quince años que duerma con sus padres, cuando esté preparada se irá. Y la teta, aunque tampoco nunca me imaginé seguir dando teta a esta edad no se la voy a quitar por la fuerza, tampoco ningún niñ@ de quince años toma teta. Cuando tenga que ser, será.

Es una niña muy lista, no sé si será muy inteligente como el hermano porque a su edad Parrulín leía, sumaba, restaba… Nos sorprende más ahora las cosas que hacía Parrulín, ya que antes no teníamos con quien comparar. Xoubiña es que no sabe ni las vocales, no acierta ni una y eso que además de en casa se supone que en el colegio lo había aprendido ya, creo que es que no le interesa en absoluto. Sin embargo es mucho más lista que el hermano. Es astuta, despierta, intuitiva, sabe relacionarse con los demás creando feeling, y se las sabe todas. El hermano es más inteligente pero más básico, más primario, más elemental. Tiene un pico de oro, en eso coincide con el hermano, no callan ni debajo del agua. Se expresa con un vocabulario que no corresponde con su edad, a veces te quedas un poco sorprendida con las palabras que utiliza y las cosas que le gustan.

Es muy musical, siempre está cantando o tarareando alguna cosa, a veces inventadas, a veces en inglés, inventado también. Le gusta mucho ver vídeos de canciones infantiles y es capaz de cantar letras larguísimas de memoria. Canta y baila a todas horas. Es muy presumida, irá con la edad, porque desde luego no es por imitación de la madre. Le gusta escoger su ropa, le encanta un tutú, las zapatillas con luces le apasionan, el brilli-brilli es lo más, le entusiasma ir a un pintacaras, que le echen colonia y cualquier cosa un poco femenina le fascina.

Anoche le preguntaba qué quería ser de mayor. “De mayor quiero ser mamá, y tener hijos, si vienen. Crees que los cuidaré bien?” Estoy segura de ello, cariño. Pero cómo que si vienen? “Si, si vienen a mi barriga.” Ah, y sabrá ella que a veces no vienen? O cómo se le ha ocurrido añadir un condicional a ser mamá? Me encanta que quieras ser mamá, es maravilloso! Y además de ser mamá en qué te gustaría trabajar? “Pos… eso no sé, ya lo pensaré”

Ser mamá es lo mejor del mundo! Doy gracias cada día por tener dos hijos maravillosos, preciosos, sanos, alegres y cariñosos. Es un inmenso privilegio poder acompañarles en su crecimiento, participar en el descubrimiento de la vida. Ser mamá es amar sin medida, reír sin motivo, cantar sin vergüenza, bailar sin música. Feliz cumpleaños pequeña Xoubiña, gracias por ser mi hija!

Mamá de Parrulín y de Xoubiña,
Sean buen@s y felices.

Otro día más.

jueves, 25 de agosto de 2016

Vacaciones en cuarentena

Se acabaron nuestras vacaciones, hemos vuelto a trabajar. Hay sueño en mis ojos, arena en mis bolsillos y preciosos recuerdos en mi corazón de este verano. Empecemos por el principio, el comienzo de mis vacaciones ha coincidido con mi cumpleaños y he entrado en cuarentena.

Me gustaba cumplir años y celebrarlo, disfrutaba mucho de ese día. He celebrado cumpleaños familiares, estando de campamento en Comillas, con la familia de Irlanda… Siempre eran especiales, incluso un cumpleaños que pasé entero en un aeropuerto esperando un vuelo. Hasta el día de mi cumpleaños en el que recibía mi madre su primera quimio llevé velas y tarta al hospital, disimulando una alegría que estaba lejos de sentir. Y desde entonces no había vuelto a disfrutar de mi cumpleaños, me sumía en una profunda tristeza celebrarlo sin que estuviera a mi lado la persona que me dio la vida.

Han llegado los cuarenta y me he empeñado de nuevo en disfrutar de ese día, sólo quería celebrarlo y recuperar esa alegría perdida. Y lo hice, en compañía de mi santo, de mis hijos y de mis amigos, con quien quería estar, y en mi casa de Galicia, donde quería estar. Y es que los cuarenta sólo se cumplen una vez.

Impresiona la cifra, cuarenta, CUARENTA! Son muchos años, y creo que va a ser una buena década. Los niños crecen, Parrulín con ocho años está hecho casi un hombre, la pequeña Xoubiña ya no necesita estar pegadita a mí en cada momento, el lunes cumple cuatro años y aunque sigue durmiendo conmigo y sigue tomando teta (quién me lo iba a decir!), cada vez es más autónoma. Y no me quejo de apego y cercanía, pero agradezco poder leer un libro, o unas páginas al menos, mientras los veo disfrutar en la playa. Siento que es el comienzo de un nuevo capítulo en mi vida, me siento más madura, más segura, más fuerte, más… real. No sé traducirlo en palabras, pero me siento bien.

No añoro los veinte, lo bien que lo pasaba, los años de carrera, las juergas que me corrían entonces… No, lo pasé y lo pasé bien, pero no volvería. Tampoco añoro los treinta, los embarazos, los bebés, los pañales, las primeras sonrisas, los primeros pasitos… No, lo pasé y lo disfruté muchísimo, pero tampoco volvería. Todas las etapas tienen su momento, sus luces y sus sombras. Siempre he pensado de esta manera y ahora todavía con más razón, volver atrás significaría volver a perder a mi madre y no me siento capaz de volver a pasar por todo ese sufrimiento. “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar (…)”

Mi madre decía que los cuarenta eran la edad perfecta para la mujer, que habían sido los años que más había disfrutado, que los hijos ya no la necesitábamos tanto y ya no tenía esas inseguridades que inevitablemente acompañan a la juventud. Yo nunca me había parado a pensar cómo sería mi vida a los cuarenta, ni cómo sería mi cuerpo, mis arrugas o mis canas. Es cierto que en mi adolescencia (y más allá) tuve todas esas inseguridades, a pesar de que entonces era más joven, más guapa, más delgada…

A los cuarenta mi pecho cada vez es más pequeño, cada vez está más abajo, o ambas cosas a la vez, y es por haber servido de alimento y de cobijo. Mi tripa tiene algunas estrías en torno al ombligo, y es por haber creado vida y amor. Mis ojos tienen algunas arruguillas, y es por las veces que he reído y he llorado. Mi pelo tiene canas hace años, y cada vez aparecen más, una amiga me decía este verano que tengo mucha personalidad como para teñirlo, y aunque la razón fundamental es la falta de tiempo, puede que no me lo tiña más, es como es. El paso del tiempo en las personas es el reflejo de lo que han vivido, y cuenta nuestra historia, con sus cicatrices, sus alegrías y sus penas.

A veces vemos mejor cómo pasa la vida por nuestras amigas que por nosotras mismas. He visto cambiar a algunas de mis amigas, las he visto madurar y convertirse en mujeres casi de repente y no me imaginaba que ese tiempo también llegara para mí. Ha llegado pero tan despacio que no me daba cuenta. Y ya no soy una eterna adolescente que juega a ser mamá desempeñando su papel de la mejor forma posible, temiendo constantemente estar a la altura de las circunstancias.

Cometo errores, tengo defectos, pero también más seguridad en mí misma y en lo que hago. Ya no finjo lo que no soy, ni meto barriga, ni disimulo arrugas, ni pinto canas. Elijo con quién quiero relacionarme y mantengo las distancias con quien no quiero hacerlo. Lucho por lo que considero importante y perdono rápidamente lo que no lo es. Descubro la maravilla de las pequeñas cosas, una mariposa, una mirada, una sonrisa, un poema “Amo todas las cosas, no sólo las supremas, sino las infinitamente chicas (…)”

Me siento mucho más a gusto y más fuerte que nunca. He vivido cuarenta años, he ganado muchísimo, he perdido demasiado, he aprendido, he madurado.

Tengo cuarenta años. Soy mujer, soy madre, soy esposa y… soy real.

Mamá de Parrulín y de Xoubiña,
Sean buen@s y felices.

Otro día más.

miércoles, 29 de junio de 2016

Un suspenso equivocado

Lo del colegio de mis hijos es de traca, que diría mi madre. Es todo como una broma surrealista, y menos mal que me lo tomo a risa, que si no… ¿Habíais oído hablar del caso del suspenso equivocado? Yo he tenido aprobados que pensé que se habían equivocado, de hecho una vez aprobé una asignatura de la carrera a la que no me había presentado! Pero suspenso equivocado no he tenido nunca, quizá injusto, depende de quién lo valore, pero equivocado ninguno.

Es media mañana, estoy trabajando y recibo una llamada del cole, en cuanto veo el nombre del colegio en la pantalla del móvil me entra la taquicardia, nunca augura nada bueno. O tienen piojos (deberían tener apuntado que me da taquicardia cuando me llaman, porque asustarme así y que sean piojos, que me lo digan cuando los recoja) o tienen fiebre (deberían tener apuntado que le den apiretal, que lo autorizo, y si no hace falta más que me lo digan cuando los recoja) o se me han descalabrado (deberían tener apuntado que en ese caso me llamen inmediatamente) A ver qué ha pasado ahora. Respiro profundamente antes de recordar… que se ha acabado del cole! Bien! Eso me tranquiliza, respondo la llamada con otro ánimo y sin taquicardia.

Es la profe de inglés de Xoubiña, un amor de mujer, encantadora. Me dice que está preparando el informe de ella y que ha visto que había un error en las notas que me dieron el otro día. Xoubiña tenía todo conseguido menos Participa activamente en cuentos, canciones y teatros con gestos y acciones que estaba En Proceso, cosa que me extrañaba mucho.

Me dice que ese ítem (que notas más sofisticadas hay ahora, con lo fácil que era el Progresa Adecuadamente) está más que conseguido, que Xoubiña es la estrella de la clase, la que más canta, la que más participa, que le encanta absolutamente todo lo que hacen en clase de inglés y que su actitud es siempre estupenda. La verdad que estaba muy agobiada la mujer y me pidió disculpas un millón de veces, lo estaba pasando peor ella que yo.

El suspenso no era tal, sino un error de impresión. Pero eso significa que la explicación que me dio su tutora de ese suspenso era totalmente inventada! Eso es lo peor, que se lo ha inventado! Alucino! Es su tutora y pasa la mayoría de las horas con ella, y tienen una profesora de inglés diferente que les da al menos una hora al día, algunos días dos, y les cuida los recreos hablándoles en inglés. Entiendo que su tutora no sepa exactamente qué sucede en una asignatura que no es suya, aunque deberías saberlo si hay un suspenso y es su tutora. Pero lo que no entiendo de ninguna forma es que se lo ha inventado!

Cuando le pregunté a su tutora me dijo que era porque si en clase de cantar no le apetece, pues no canta, y si le apetece cantar cuando está pintando, pues canta, y que eso sucedía sobre todo en inglés. En casa canta a menudo en inglés, inglés al revés la mayoría de las veces, pero inglés, y cantar, canta, mucho. Su especialidad es Head, and shoulders, knees and toes, y están también los little monkeys jumping on the bed, algo de un tuna fish que no entiendo muy bien, y otras que no entiendo nada pero ella dice que es en inglés, y los gestos los hace todos, todos. Además a la profe de inglés la adora, cuando la ve sale corriendo a abrazarla, tampoco parece la respuesta de una niña que no tiene buena actitud en esa clase.

Errores cometemos todos, pero hay errores y errores. Que Xoubiña no cante cuando tienen que cantar no es preocupante pero… y si fuera Parrulín el que suspendiera por ejemplo, matemáticas? Una bronca descomunal le cae así para empezar, se queda sin Tablet todo el verano o una buena temporada al menos, si le hubiera apuntado a un campamento me pensaría borrarle… Porque además el pobre intentaría convencerme que era un error y no le creería ni de broma! Encima le castigaría el doble, por suspender y por mentir! Luego ya iría lo de la inteligencia emocional, el ponerme en su lugar, comprender el motivo, sus dificultades, qué necesita, etc, pero después. Para empezar le cae una bien gorda. Cuando me llamaran del cole para decirme Ah, que lo has metido en un internado, pero si el suspenso era una broma! Jaja! Seguro que me partía de risa, vamos.

Lo más honesto sin duda habría sido decirme que le preguntara a la de inglés, y habría salido de dudas y resuelto el suspenso equivocado en un momentito. Pero la tutora ha preferido tirar de imaginación. Y eso es lo que me cabrea de verdad. Y ya son varias "causas pendientes" las que tengo con este cole. Ya tengo las notas buenas, que al menos han tenido la deferencia de enviármelas por mail y no hacerme ir allí a buscarlas. Anécdota y cabreo de final de curso: el suspenso equivocado.

Mamá de Parrulín y de Xoubiña,
Sean buen@s y felices.

Otro día más.

miércoles, 22 de junio de 2016

Crónica del enésimo enfrentamiento con la burocracia escolar por la adaptación curricular de mi hijo a la que… ¿sabías? Tiene derecho legal!

Ayer era el último día de clase y hoy tenía que ir al colegio a recoger las notas, a las 10:30, una hora estupenda para cualquier madre trabajadora. El menor de los problemas de hoy, en realidad. Primero las de Xoubiña, me cuenta su profesora que salvo en algún momento puntual ha sido siempre una niña muy feliz, que se adaptó muy bien desde el primer día y que no ha tenido ningún problema con ella.

Ojeo las notas a toda prisa buscando si había algún En proceso. Todo Conseguido menos uno: Participa activamente en cuentos, canciones y teatros con gestos y acciones. En serio!!? Su profesora me dice que Xoubiña si en clase de cantar no le apetece, pues no canta, y si le apetece cantar cuando está pintando, pues canta. Ah, cara de póker por mi parte.

Xoubiña es un espíritu libre! Pues estoy encantada que haya suspendido esto, qué voy a pensar! Que tiene tres años y ya tendrá tiempo para que le pongan un corsé y la obliguen a todas estas pamplinas, no digo que no sean necesarias, pero pamplinas al fin y al cabo. Los temas “serios” que son las vocales y los números hasta el 3, conseguido, es un nivel de exigencia tan, tan bajo, que no esperaba que no lo supiera. Y reconoce el naranja, conseguido también, es como de broma. Alguna recomendación para el verano? Que se divierta. Ah, mira, esta es una buena respuesta, qué raro. Me voy corriendo a la clase de Parrulín.

Mi pequeño Ferrari, todo sobresalientes y algún notable, como era de esperar, pero lo que de verdad me interesa son los comentarios de su profesora de cara al curso que viene, porque es la coordinadora de primaria y aunque no sabemos aún quién será su profesora el próximo curso, esta señora seguirá siendo la coordinadora, así que algo tendrá que decir al respecto.

Le he hecho un checklist de las propuestas que me hizo la Orientadora de Estudios cuando eché un Órdago a la grande. Flexibilización de contenidos, Aprendizaje por proyectos, Niño tutor y Refuerzo de áreas con menos capacidad

Anda! Que no se ha cumplido ninguna!!!! Vaya por Dios! Si ya veía yo que no podía ser verdad. Creo que la Orientadora de Estudios tenía mucho interés, y que lo que ella me proponía es más o menos lo que se propone en todos los manuales. Es una chica joven y parece que con ganas. Su error, proponer cosas que no estaban en su mano. Error garrafal, de principiante. Desglosamos este checklist.

Flexibilización de contenidos: Adaptar las lecturas a sus capacidades. Tienen una biblioteca en clase, libros todos del tipo de barco de vapor, ninguno de su nivel de lectura. Eh, eh! Que esto era taaaaaaaaaaan fácil como traerse libros de otra clase! NO SE HA REALIZADO

Aprendizaje por proyectos: Proponer a Parrulín la realización de un proyecto. NO SE HA REALIZADO

Niño tutor: Ayudar a otros niños de su clase con los problemas de aprendizaje que tengan. Este se ha realizado pero no como me lo proponían. Hay dos niños en su clase que son muy conflictivos, que pegan en el patio y con los que han tenido problemas en varias ocasiones. Casualmente a los dos los han puesto a su lado, de tres compañeros que ha tenido este curso. Otras madres me han comentado que sus hijos les han contado que como Parrulín es tan bueno le ponen a los peores a su lado para ver si los reconduce. NO SE HA REALIZADO Y prefiero no ahondar en este tema, que me cabrea muchísimo! Más que todo lo demás.

Refuerzo de las áreas con menos capacidad: Como no hay áreas con menos capacidad que no sea la psicomotricidad, pues nada. NO SE HA REALIZADO

Y me propone la profesora, atención, hacer una aceleración parcial. Es decir, que haga las asignaturas troncales en el curso siguiente y las demás con sus compañeros, y el próximo año le cambiarían al curso superior ya para todo. Es como hacer un curso puente, y luego incorporarse al siguiente. Sabes que esto tenías que haberlo solicitado en el mes de marzo? Ah, bueno, pues si eso ya para el curso siguiente. Es la tercera vez que me proponéis lo mismo, la primera pedí asesoramiento de pros y contras, pero acepté, ni me asesoraron ni lo hicieron, me lo propuso también la Orientadora de Estudios, no pedí un asesoramiento que no me iban a dar, pero acepté, además avisé del plazo para solicitarlo cosa que debería saber ella, no yo, no se hizo. Y lo propones otra vez sin saber ni que tenías que haberlo solicitado ya! De verdad que una trata de ser calmada, de tener una actitud de madre comprensiva, de poner cara de póker, pero es que me lo ponéis muy, muy difícil! Coño! Que es imposible que me vuelva Zen por mucho que me lo proponga!

El único compromiso real y tangible que he obtenido de esta profesora es el de informar a la profesora del curso siguiente para que no tenga que volver a explicárselo yo de cero y perder al menos hasta noviembre. La adaptación curricular comenzará a ser posible en secundaria este año, por fin van a coincidir las clases en un curso y en el otro para que se pueda hacer, en primaria para el siguiente. Acaba de terminar 2º, se supone que podría hacer 4º y 5º a la vez, e incorporarse después a 6º. Ni confío ni lo espero, aunque estaré pendiente para llamarlos en marzo.

Además me da un minilibrito ridículo para que Parrulín haga un resumen del libro que se lea este verano. Ya no me queda cara de póker, lo siento, me hace tanta gracia que suelto una carcajada. Me lo estás diciendo en serio? Por una vez lo ha comprendido y también se ríe. Ya, ya sé que para tu hijo esto es como una broma, pero es una iniciativa de animación a la lectura. ¿Me puedo llevar varios? ¿Cuántos libros calculas que se podría leer tu hijo este verano? Mmmmm… si pudiera comprárselos al mismo ritmo al que se los lee… tres meses de vacaciones, como mucho muchísimo dos días por libro si es bien, bien gordo, eh… unos 45 o así. La cara de póker esta vez es suya.

Bien, pues ahí andamos, que menos mal que el niño es feliz y no tiene problemas porque en cuanto a sus derechos.. Me estoy hartando de darme cabezazos contra las paredes, las instituciones, la burocracia, etc… Prometí que nunca me rendiría de luchar por la adaptación curricular de mi hijo a la que… ¿sabías? Tiene derecho legal!

"Los que renuncian son muchos más que los que fracasan" Henry Ford

Mamá de Parrulín y de Xoubiña,
Sean buen@s y felices.

Otro día más.

jueves, 9 de junio de 2016

Nunca sabrás lo que te quiero hasta que seas madre

Mi madre solía decirme Nunca sabrás lo que te quiero hasta que seas madre. Y sí lo sabía, siempre lo supe. Éramos muy diferentes, ella era una mujer hecha de tristeza, ternura, calma y sensatez, y yo todo lo contrario, soy alegre, impulsiva, desordenada, descerebrada. Teníamos una conexión mágica y especial que iba mucho más allá que la relación madre-fija, sí lo sabía, sí, pero pude darme cuenta de muchas más cosas cuando fui madre. La recuerdo esperando a que terminaran de coserme en la puerta del quirófano y haciéndome señales a través de la ventana ¿Estás bien? Siiii ¿Has visto a mi hijo? ¡Que ya soy madre!

Hoy hace ocho años de aquello, hoy es mi cumplemadre, el pequeño Parrulín está de cumpleaños. Ya no es tan pequeño. Mi primer bebé, le nacieron por cesárea, era enorme y precioso. Cuando lo cogí entre mis brazos me miró y me cogió el dedo con sus manitos, como diciéndome quédate conmigo. Me conmovió y supe lo que era el amor de verdad, el que no tiene condiciones, supe lo que era entregar el corazón a otra persona, para siempre. Y comprendí lo que quería decir mi madre.

Mi niño lindo, mi Parrulín, era un precioso niño pequeño. Comenzó pronto a hablar, comenzó tarde a caminar, siempre ha sido un niño despierto y alegre. Su pelo ha ido cambiando de ser rubio como el sol a tener el color del trigo en otoño, sus ojos no han cambiado. Sigue mirándome con esos ojos tan abiertos, tan vivos y despiertos, unos ojos en los que se puede leer su sensibilidad y su inteligencia. Sigue conmoviéndome el corazón cuando me mira.

Mi niño bonito, mi Parrulín, contigo aprendí a ser madre. Tuve una buena maestra, mi madre me enseñó tantas cosas… y contigo las aprendí. Aprendí a amarte de manera infinita, a cuidarte, a mirar de nuevo la vida a través de los ojos de un niño, a maravillarme con las pequeñas cosas. Aprendí también lo que es el miedo, que dejaras de respirar, que te cayeras del tobogán, que te hicieran daño…


Es hermosa la vida como madre, y no podía tener mejor compañero que Parrulín. Cierto que a veces me saca de quicio, pero el balance de estos ocho años de madre es positivo. Ser madre no me define, pero sí me caracteriza, está tatuado en mi piel. Ha suavizado mi carácter, aumentado mi paciencia, despertado mis ganas de jugar y de aprender y, sobre todas las cosas, ha desbordado mi capacidad de amar.

Con sus últimos latidos le pedí a mi madre que cuidara de mis hijos, siento que lo está haciendo bien y que de alguna forma me acompaña. Nunca sabrás lo que te quiero hasta que seas madre, decías. Sí lo sabía, madre, sí lo sabía, pero lo aprendí de nuevo. Gracias.

Mamá de Parrulín y de Xoubiña,
Sean buen@s y felices.

Otro día más.