lunes, 9 de marzo de 2015

A ti, mujer



Ayer se celebraba el día internacional de la mujer. Aunque sea un día después quiero ofrecer mi homenaje particular a las mujeres. “Eu non escollín ser muller e galega; simplemente tiven sorte”

Yo he sido criada dentro de una familia gallega, donde el matriarcado está bastante acusado, donde la esposa generalmente se encuentra (o encontraba, gracias a Dios) bajo la sumisión del marido, pero que realmente era ella la que mandaba, la que dirigía la casa, la que hacía frente a todos los problemas domésticos y sentimentales de la familia. La que te cogía en su colo (su regazo), te abrazaba y te hacía olvidar todos los pequeños disgustos. Nunca eras demasiado mayor como para no encontrar cobijo en el coliño de tu madre.

Quiero dedicar este post a todas esas mujeres, tan distintas como maravillosas, que forman más de la mitad del planeta, aunque a más de la mitad de ellas tampoco se las vea. Porque alcen la voz, porque se vean, por la igualdad, por la conciliación, por el empoderamiento de la mujer en todos los ámbitos de la vida.


Quiero dedicar este post a las mujeres de mi familia, a mi abuela, una mujer valiente que llegó a dirigir una empresa en tiempos de hombres, a mi madre que no tuvo la oportunidad que se merecía, a ellas dos que eran mi refugio, mi coliño, y a tantas otras como ellas. A mi hija, que comienza su andadura de mujer, aunque sólo tenga dos añitos.

A ti, mujer, quiero escribirte hoy mi post con esta canción que las mujeres de mi vida tantas veces escucharon juntas en aquel viejo tocadiscos de la salita:

A ti, mujer, no importa quien seas, ni de donde vengas, ni por qué te vas.

Mujer, quisiera escribirte una carta de amor.
Porque eres el centro en el universo y creo en ti.

Mujer, que tocas la noche y la llenas de luz, que tienes problemas, anhelos y penas y creo en ti.

A ti, que tienes algo que decir y estás callada.
A ti, que te negaron el amor y estás cansada.
A ti, que empiezas a vivir. Y a ti, que no te queda nada.
A ti, quiero escribirte hoy mi carta.

A ti, mujer, que cruzas la lluvia, buscando refugio en este taller

Mujer, quisiera escribirte una carta de amor, quisiera decirte mirando tus ojos, que creo en ti.

Mujer, que sueñas el vuelo de la libertad, que agitas tus alas buscando el cielo; y creo en ti.

A ti, que tienes algo que decir y estás callada.
A ti, que te negaron el amor y estás cansada.
A ti, que empiezas a vivir. Y a ti, que no te queda nada.
A ti, quiero escribirte hoy mi carta.

 


Mamá de Parrulín y de Xoubiña, mujer.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.
 

miércoles, 4 de marzo de 2015

Perlitas de una Xoubiña teatrera


Mola, eh? Visto aquí


Tengo una rubia hermosa por hija, aunque nunca imaginé que mi hija fuera rubia, además de rubia es teatrera y artista como ella sola, eso no sé si lo imaginaba o no porque no me recuerdo a mí misma de pequeña y desgraciadamente ya no tengo quién me lo cuente. Al igual que Parrulín habla con cualquiera y todo el mundo se para a decirle cosas, sociables a más no poder los dos. Con dos años y medio recién cumplidos charla por los codos y nos reímos mucho con ella y sus ocurrencias. Ha iniciado ya la época de las perlitas. Como muestra unas perlitas geniales del día de ayer, una de ellas acompañada por una gran rabieta de esas que hay que tratar con paciencia y mano izquierda.

Estrenaba yo unos zapatos comprados en un mercadillo, me gustaron, eran de mi número, costaban 3€, pa’la buchaca! No me los probé. Como siempre tengo esa necesidad imperiosa de estrenar inmediatamente me los puse ayer para ir a trabajar. Parece que me quedan un poco grandes, tendré el pie frio, que son las 6:30 de la mañana! Pero no, me quedaban bastante grandes, eran un 37 tirando a 39 y a medida que iba pasando la mañana estaba cada vez más incómoda. Compré plantillas, metí algodones, nada lo solucionaba. Al recoger a Xoubiña entré en una zapatería que hay cerca del cole, aún me quedaba esperar a que Parrulín saliera del baloncesto y volver a casa en metro con los dos y me veía incapaz de realizar tal proeza.

Quiero cualquier cosa del 37 que no me haga daño. El chino se reía, ya me conoce este chino, suelo comprar allí y no es la primera vez que entro en circunstancias similares. Me estoy probando cuando Xoubiña comienza desde el carrito a quitarse sus zapatillas y calcetines para que le compre unos a ella también. “Mamá, cómpame unos sapatos de noshe, para bailar” Al ver unas zapatilas de estar por casa de Peppa Pig creí que era eso lo que me estaba pidiendo. Cariño, tienes en casa unas zapatillas de Peppa Pig para por la noche, no necesitas otras. “Es que… teno musho trabajo de bailar” Puedes bailar con… los zapatos del disfraz de Blancanieves! “Esos no son de noshe, cómpame unos sapatos de noshe so favó mamá” Y yo que no sé de dónde se ha sacado esto, ni que su madre saliera de noche, ni que su madre se fuera a bailar ni de día ni de noche! Al principio me reía pero Xoubiña va enfadándose cada vez más y al negarme a comprarle nada se pone a llorar a gritos que quiere unos zapatos de noche. El chino llora también pero de la risa con el espectáculo mientras que a mí ya no me hace tanta gracia.

Salgo de la zapatería con zapatos nuevos y la niña en pleno berrinche. Vamos camino del cole de Parrulín a recogerlo y pasa una chica por la calle. “Shica, shica, no te vayes!” Le dice Xoubiña, que no sé por qué siempre dice no te vayes, y tampoco sé por qué yo siempre me imagino poniendo una valla a mi alrededor. La chica se para y la niña le cuenta su drama “Es que… mamá… no quere compame unos sapatos de noshe, para bailar!” La chica se ríe mientras que a mí me da cierta vergüenza la situación y procuro llegar al colegio lo más rápido posible.

En el cole de su hermano la conoce todo el mundo, cuando empiece en Septiembre ya tiene medio camino hecho y el resto de mamás se sorprenden al verla llorando, ella que siempre es todo sonrisas. Le cuenta entre lágrimas a todo el que quiera escucharla que tiene mucho trabajo de bailar y mamá no le compra unos zapatos de noche para bailar. Una de las madres consigue que se le olvide la pena con una piruleta, benditas piruletas! Cuando nos vamos se despide de la madre. “Adió shica, adió amija!” Esta niña es que le llama amiga a cualquiera que hable con ella más de un minuto! Y la mamá le dice “Adiós reina!” Bueno! Ya la hemos liado! No lo entiende todavía y no le gusta nada que le llamen ninguno de esos apelativos cariñosos tipo reina, princesa o muñeca. “Que no soy una reina! Que no vé que no teno corona! Que teno un kiki en la cabeza!” Parrulín se ríe a carcajadas, la madre y yo también, Xoubiña… no tanto, empieza a enfadarse de nuevo. Le recuerdo la piruleta, bendita piruleta, y esquivamos el drama de milagro.

En el metro tenemos que pasar por el baño, pobrecito Parrulín que no tiene cuarto de baño en el cole, que es salir de allí y tener que hacer pis en un árbol o en el metro, no falla oye, es matemático. En el escaso minuto que tarda Parrulín en hacer pis Xoubiña ya ha hecho migas con la señora de la limpieza, le ha contado que hoy ha sido el cumple de un amigo en la guarde y que “tene musho tabajo de bailar” y la señora se parte de risa. Cuando ya nos vamos Xoubiña le dice “está mu susio el suelo, mu susio, tene musho tabajo de limpiar tú, eh?” y lo peor es que la señora ya había terminado!!!! Y yo… tierra trágame.

Llega la hora de la cena, para variar no quiere cenar, sospecho que esta niña se alimenta del aire, pero entre que en la guardería me dicen que allí sí que come, que no está mal de peso, que se casca un bibe en la cunita, que toma teta antes de dormir y que me la vuelve a reclamar varias veces durante la noche, prefiero que coma un par de cucharadas antes que convertir cada cena en un drama familiar. Xoubiña, vamos a cenar que tienes mucha hambre! Y me mira, y se lo piensa, no es que se piense si cenar o no, que eso tiene clarísimo que no, se piensa la excusa. Y me suelta “Es que… creo que… me estoy mareando un poco” Reconozco la frase, es de un capítulo de Peppa Pig que van en tren.  Y Xoubiña se pone la mano en la frente mareándose en plan dramático. No sé cómo puede tener taaanto teatro! Y a mí se me escapa la risa y ya la hemos liado. Vamos a cantar como La Lupe.

Teatro
Lo tuyo es puro teatro,
Falsedad bien ensayada
Estudiado simulacro (…)
Perdona que no te crea
Me parece que es teatro



Mamá de Parrulín y de Xoubiña, madre de la artista.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.

lunes, 2 de marzo de 2015

Una bruja por amor




Este fin de semana he visto con Parrulín la película Maléfica. Hacía mucho tiempo que no veía una película que me gustara tantísimo. Nos ha encantado a los dos. Es una película preciosa, otra versión de la Bella Durmiente y la primera vez en la que un cuento se narra desde el punto de vista de la bruja. No le expliqué la trama, quería que la viera con ojos nuevos, sin prejuicios. La verdad que descubrir que era la Bella Durmiente a mitad de la película le defraudó, convencido que ya no le iba a gustar, pero se volvió a enganchar y al final le gustó mucho la película, tanto como a mí. Y está deseando verla otra vez.

La has visto? No? Shhhh! No dejes que te la cuenten!


A mí me ha gustado por muchos motivos, obviamente el último, el beso de amor verdadero. Cuando ya estaba yo dudando si el amor verdadero era el hombre cuervo que la amaba en secreto, resulta que el amor verdadero es el de Maléfica, que en realidad viene a ser como su madre para esta niña criada por tres locas en mitad del bosque. Siempre he pensado que la persona que más te quiere en el mundo es una madre, es el único amor no interesado, el único que es capaz de apreciarte con tus defectos y virtudes, el único que es incondicional, hagas lo que hagas.

 
 Me ha gustado mucho la fotografía, el cuidado por los detalles, la magia, los efectos especiales, está muy cuidada la película. Y me ha encantado la forma de moverse de Maléfica, esa majestuosidad, esa forma de caminar elegante y firme que para mí quisiera. Entiendo que no es lo mismo caminar por el reino de las hadas, por bosques centenarios, siendo la protectora del reino, que caminar por las oficinas de mi trabajo o por los pasillos del metro siendo una madre siempre con prisa. Hace tiempo que vengo pensando en el lenguaje corporal y la importancia de lo que transmitimos con nuestro cuerpo, mucho más importante que lo que digan las palabras, y tengo el firme propósito de aprender y mejorar en ello.

Me ha resultado sorprendente y entrañable ver a Maléfica de pequeña, con esa inocencia y esa felicidad, su primer amor, ese falso amor verdadero. Quizá me hubiera gustado ver más imágenes de entonces, del reino de las hadas, de cómo era su infancia antes de que todo ocurriera. Le roba las alas el hombre al que ella quería, abusando del amor y de su confianza, y ella se levanta de nuevo y construye un muro a su alrededor. Situaciones a menudo repetidas en la vida de una mujer, un hombre que te traiciona cuando tú lo llamabas amor, y una barrera que impida que puedan llegar hasta ti de nuevo. 


También es habitual la necesidad de venganza y de hacer daño a quien tanto querías, el volver a encontrar el amor a través de una pequeña niña, intentando protegerla de todos los males posibles, incluso de ti misma y de un destino del que no es posible escapar.

Ella era la mala de la película, y en esta versión descubrimos que tan sólo tiene el corazón herido, por amor. Aprendimos que no todo es lo que parece, que no debemos juzgar a primera vista sin conocer las circunstancias de cada uno, lo que lleva a cada persona a ser cómo es, sus sentimientos, sus vivencias, su infancia…


El primer amor… yo no dudo que lo fuera, los sentimientos pueden cambiar con el tiempo, en este caso por ambición, quizá no cambió el amor, pero la ambición le pesaba más. Ese primer amor que se ve incapaz de matarla y se conforma con cortarle las alas, y las guarda y habla con ellas hasta enloquecer. Quizá él sí la quería todavía, quizá se arrepintió toda su vida de haberla hecho daño, quizá… Pero al final, cuando él está dispuesto a matarla, es ella la que vacila, es ella la que perdona, la que se niega a hacerle daño, bruja de corazón débil, mujer enamorada.

Volveré a ver esta película más de una vez, me ha gustado mucho, muchísimo. Me quedo con las siguientes enseñanzas extraídas de la película de Maléfica.

  • No permitas que nadie nunca te robe las alas
  • No dejes de soñar y perseguir tus sueños
  • No olvides nunca que la magia y el amor verdadero también existen

Mamá de Parrulín y de Xoubiña.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.