martes, 17 de enero de 2012

Gracias por tu amistad

Y andando, andandito, hemos llegado a mi premio nº20! Wowwwww! Es increíble! En este caso los agradecimientos van para Irene, de Mis tortuguitas, que ha tenido la amabilidad de concederme este bonito premio!

Para recibirlo hay que contestar cinco preguntas y repartirlo a cinco blogs. Pues a por ello.
1. Elige un momento de tu vida muy importante, sólo uno.
Pues para mí el momento más importante de mi vida fue salir del hospital con Parrulín en brazos, saber que comenzábamos una nueva vida, que ya éramos una familia, que nos íbamos a casa! Creo que fue más importante aún que el parto, quizá porque con una cesárea las cosas son diferentes. Porque de repente, en la puerta del hospital, con la bolsa, la canastilla, las flores, el cuco, la maleta y el niño te das cuenta de que por fin es de verdad!
2. Qué lugar del mundo te gustaría visitar y no conoces?
Uf, sería imposible decantarme por uno, será que no he salido demasiado de España! Lo siento, pasopalabra. Aunque los lugares que he visitado tampoco me importaría repetir, que conste. Por ejemplo, Estambul. Me encantó!
3. Haz un menú con tu comida favorita, 1º plato, 2º y postre.
Mi comida favorita varía según el día que tenga, no soy muy fiel en lo que a las comidas se refiere. Ehhh… ¿no suena mal esta última frase? Bueno, la última vez que me apeteció algo mucho, mucho, mucho, pero que mucho, fueron unos huevos fritos con patatas y chorizo, pero tantas, tantas patatas, que fuera plato único. Y de postre, arroz con leche. No pega. Pero me lo comí todo, todito. Tenía un hambre de lobo!
4. Si al trabajo se refiere. ¿Cuál sería tu trabajo perfecto o profesión sin pensar en salarios?
Sin duda un trabajo con niños, pequeños, pero que hablen, así como de la edad que tiene ahora Parrulín, antes de que pierdan la inocencia. Me equivoqué de carrera! Qué se le va a hacer!
5. ¿Recuerdas cuándo y por qué reíste la última vez? Cuéntalo si lo recuerdas.
Procuro reírme todos los días, pero una risa de esas buenas, buenas, buenas, que hasta lloras y casi, casi te haces pis… el sábado en el parque. Parrulín iba por un puente de cuerdas cuando se le coló el pie dentro y cayó sentado con la pierna por dentro. Puso una cara de susto tremenda pero instantáneamente se le pasó y me dijo “Vaya susto que nos hemos dado los dos, eh mamá?” Imagino que mi cara había sido igual que la suya. Pero me dio tanta risa que no podía levantarlo para desenganchar su pierna de las cuerdas. Los dos teníamos lágrimas de tanto reírnos.
Si tuviera que premiar la amistad y sólo de cinco blogs, tendría que repartirlo primero entre las que son realmente más cercanas en el corazón. Si algo he aprendido en este tiempo es el valor de la amistad, y ya no me imagino la vida sin ellas, sin mis taradas favoritas, su amistad es importante para mí, han estado a mi lado en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad. Gracias chicas, de corazón!
Teniendo en cuenta que Drew ya ha sido premiada por Irene, reparto mi premio con…
Madre de un Bebote, porque fue mi primera amistad blogueril. Te quiero guapa!
Porfinyomisma, porque es una tarada como ella sola. Te echo de menos! Estás muy lejos!
Trax, de Estrellas en los ojos, porque además de valiente es generosa como pocas mujeres he conocido. Gracias de corazón!
Y por último, aunque no la conozco en persona y aunque la he descubierto hace poco, voy a premiar a Pepe y Paqui, de Vamos a ser seis, aunque ya son siete, por su lucha, por su coraje y por su hospitalidad. Es una familia increíble!
Y también otro reciente descubrimiento, Madre desesperada, para darle ánimos en estos momentos tan duros y desear que pronto vuelvan a estar en casa, que se verán las cosas de otra manera. Animo!
Otro día más.
Sean buen@s y felices.

lunes, 16 de enero de 2012

Disculpas, papitis y rock and roll

Primero tengo que empezar ofreciendo mis disculpas públicas al 2012. Ya que lo he puesto a parir públicamente también debo disculparme de la misma forma. Espero grandes cosas de ti, tan sólo fue un momento de angustia y ofuscación pasajero. Nada que no se solucionara con un buen fin de semana de descanso. Siento haber sido tan desagradecida y no darme cuenta del montón de cosas buenas que van a suceder este año, te pido perdón. Y dicho esto, al lío.
Tenía que quedarme con mi madre el viernes y el sábado a dormir. Parrulín suele venir conmigo, aunque alguna que otra vez ha preferido quedarse con su padre. Pues esta vez no he encontrado la manera de convencerle. Tiene una papitis bastante aguda, cosa que por un lado me llena de orgullo y satisfacción (así, a lo monárquico, pero en plan Manuel Fuentes, que tiene más gracia) y por otro lado me fastidia un poco. No quiere venirse conmigo porque va a echar mucho de menos a papá, dice. ¿Y a mí no me vas a echar de menos? “No, a ti no, porque soy muy valiente” Toma ya! Pero Parrulín yo no soy tan valiente y prefería que vinieras conmigo por favor. “No, porque voy a echar mucho de menos a papá” Y si me da un ataque besucón ¿qué hago? “Pues se los das a la abuela!” No hubo forma, ni por las buenas ni por las malas. Yo comprendo que a su padre lo ve muy poco entre semana y que lo adora, pero yo soy su madre! Por otro lado a ver si se va acostumbrando para cuando ingresen a mi madre, pero estoy convencida que cambiarán las tornas en ese momento y querrá lo contrario. Total, que me fui solita a dormir con mi madre los dos días y descansé un montón y dormí fenomenal. No hay mal que por bien no venga. Y al despertar, para casita.
Mi hermano, que tiene un grupo, me comentó que había un concierto de Rock para niños en el Rock Palace, y como hacía ya mucho tiempo que no llevaba a Parrulín a un concierto y además no me pillaba lejos y además era gratuito, pues nos apuntamos. El cartel era este:

Llego a casa el sábado por la mañana, me encuentro a Parrulín desayunando manzana y pata (jamón del bueno, como tonto) su desayuno habitual de los fines de semana. Hola pequeñajo! Te he echado mucho de menos! Te apetece ir a un concierto de rock? “De rock and roll?” Ja, ja, si, de rock and roll, vamos? “Claro que sí mamá, cómo no, pero me faltan los zapatos” Venga, te los pongo y nos vamos. Y para allá nos fuimos. Llegamos antes de tiempo, pero como insistían tanto en la puntualidad, pues entramos. Había una mesa con sillitas para colorear y un bol lleno de chuches para ellos. Parrulín encantado con ambas cosas. Quedan 15 minutos y apenas hay gente, fenomenal. Pero… se empieza a llenar, a llenar y a llenar, tienen que habilitar un local anexo para dejar los carritos, tienen que pedir por el micro que por favor los que hayan ido con dos padres se quede uno fuera (y no hacía caso ni el tato) qué agobio de gente por Dios! Venga a pedir que los padres se echaran para atrás para que los niños pudieran estar cerca del escenario (y no hacía caso ni el tato). Muchos niños y padres no logran entrar y se quedan fuera, tal era el mogollón que había.
Va a comenzar pero sólo está el cantante, el resto del grupo no consigue llegar al escenario. Parrulín decide subirse al escenario y yo no logro impedirlo. El cantante de Cobras Púrpura coge el micro para llamar a su gente, que suban al escenario. Parrulín que se engancha a él para conseguir hablar por el micro. Parrulín que llama a gritos por el micro al Patrón para poder empezar el concierto, feliz de ser el protagonista, para variar. Por fin comienza el concierto, con algo de retraso, y para mí comienza mal porque el cantante baja al niño del escenario por el otro lado y lo pierdo entre la marabunta. De vez en cuando veo su rubia cabeza avanzando hacia mí pero lo veo de forma intermitente y no estoy tranquila hasta que consigue llegar a mi lado. Luego se porta fenomenal, se agarra a un ampli y se ve que le mola que vibra, porque no lo suelta el tío, menos mal que lo agarra por el culo que si no se me queda sordo.
Piden un par de voluntarios para tocar la guitarra, sale Parrulín embalado, cómo no, este niño es oír la palabra voluntario y apuntarse a cualquier cosa! Le dan una guitarra de plástico inflable, Parrulín está flipando, empieza la canción y veo que se mosquea, le tira de la camiseta al cantante y le dice que la guitarra es de mentira, que no suena. Lógicamente no le hace caso, está cantando! Y Parrulín se queda sin ni siquiera fingir que toca, dándole vueltas y vueltas a la guitarra a ver si consigue saber su funcionamiento. Se acaba la canción y me lo vuelven a bajar por el otro lado! Ains! Llega hasta mí, me cuenta su cabreo y me dice que quiere ir a hacer caca. ¿Ahora? Si, ahora. Vaya por Dios! Pues ala! a atravesar una sala abarrotada hasta conseguir llegar al fondo, subir las escaleras y llegar al baño. Y lo peor, conseguir llegar a la vuelta hasta el lugar de origen, porque mi bolso y nuestros abrigos estaban abandonados en el suelo.
Entre grupo y grupo se sube Baby Horror al escenario, y pide voluntarios para subir a bailar. ¿A que adivináis quién es el primero? Pero en este caso el niño pasa de bailar y lo que quiere es agarrar el micro y decir algo. En esta ocasión no lo logra. Baby Horror les enseña a bailar canciones de los Ramones, amenizando el intermedio. Estuvo divertido.
Después toca Juana Chicharro y es este mi momento de más tranquilidad porque consigo una silla en la barra y dejar a Parrulín sentado en la barra mientras descanso un poco, que estaba muy, muy agobiada y muy cansada, además del miedo a perder al niño, cada dos por tres quería que le subiera en brazos y no sé si serán sus 20 kilos o mis 35 años, pero ya no estoy para eso. Ala, un ratito de descanso bien merecido. Se acaba, sortean unos instrumentos musicales, no nos toca (qué lástima) y nos vamos a casa. Al salir flipo con la cantidad de gente que se ha quedado fuera!
A pesar de lo pequeño del sitio y de lo coñazo que son los padres en general estuvo bien el festival. Pero… tengo una queja que exponer. Esta mañana me he encontrado un montón de videos y de fotos del niño, en youtube y en el facebook de los organizadores del festival. Me ha parecido mal, muy mal. Creo que es hasta ilegal. Hasta ahora siempre que he ido a algún sitio me habían pedido permiso para poner fotos suyas en internet y nunca lo he concedido, siempre lo han respetado y si salía le han pixelado la cara. A ver, que yo comprendo que entre tantísimo niño no van a pedir permiso a cada uno y andar luego buscando a quienes les pixelan la cara y a quienes no, pero podían haberlo dicho por el micro, que iban a subir imágenes y que si alguno no queríamos que salieran que no estuvieran cerca del escenario. Que yo no habría podido impedir que mi voluntario favorito se apuntara a todo, pero por lo menos sabría que, con mi consentimiento, subirían fotos y videos. He dicho!
El resto del sábado lo pasamos tranquilamente, una rica comida y una siesta compartida. Por la noche tampoco consigo que venga conmigo a casa de la abuela, esto empieza a fastidiarme, y se queda nuevamente con papá. El domingo cuando llego a casa bajamos un ratito al parque pero hace demasiado frío y consigo estar poco rato, nos vamos a comer y a dormir la siesta juntitos. Y dedicamos la tarde a quitar el árbol de navidad, el belén y demás fanfarrias navideñas pasadas de moda. Por los pelos no me pilla San Antón! Parrulín, es que tenemos que quitar el árbol que ya se ha acabado la navidad. “Pues yo no quiero quitarlo” Cuando sea Navidad otra vez, lo volvemos a poner, de acuerdo? “No, que no quiero quitarloooo” Para convencerle, decido echarle las culpas a Porfinyomisma (lo siento cariño, te ha tocado) Pues es que dice Porfinyomisma que hay que quitarlo antes de San Antón y mañana es San Antón “¿La mamá de M?” Si, cariño “¿La que es también mamá de E?” Si, la misma “¿Y la mamá de A?” Que si! “¿Y ella ya lo ha quitado?” Pues… ¿? Creo que sí. “¿Y la mamá del otro amigo mío lo ha quitado también?” Pues… ¿? Creo que sí. “Ah, bueno, pues te doy permiso para quitarlo” Uf, menos mal! Ya que estamos ¿me ayudas por favor? “Es que… estoy muy ocupado con el tragabolas mamá” Ah, ya veo. Bueno, pues lo quito yo sola.
Adiós Navidad!
Otro día más.
Sean buen@s y felices.

viernes, 13 de enero de 2012

Para acabar la semana, viernes 13

Hoy no tengo previsto hacer nada especial, pero el hecho de ser viernes 13 parece que me va a estropear el día. Sé que es una cosa absurda e irracional. Yo no soy supersticiosa porque ser supersticiosa da mala suerte. Pero días como hoy no me gustan un pelo, me da un mal rollo increíble. Llevo una semanita un poco estresada y eso de que termine con un viernes 13, que me acabo de dar cuenta, me ha sentado fatal.
Parrulín ha llevado fenomenal el volver a la rutina escolar, se levanta fenomenal y se va al cole contentísimo. Está cenando mucho mejor de lo que acostumbraba. Pero yo lo llevo fatal. Han sido dos semanas con ayuda y el volver a quedarme sola es como si la casa se me cayera encima. La primera semana que Parrulín estuvo de vacaciones del cole, mi santo y yo trabajábamos pero el niño iba a la guardería y allí entra a las 12, podíamos cenar los tres juntos y luego papá se encargaba de dormirlo. La segunda semana que Parrulín estuvo de vacaciones del cole no trabajábamos ni mi santo ni yo, y además de aprovechar para pasar diversas gripes concatenadas no hemos hecho gran cosa pero al menos estábamos juntos.
Vuelta a la rutina, me levanto a las 6:30, dejo preparado todo lo del niño (bendito uniforme!) y salgo de casa a las 7:15, al mismo tiempo que papá le despierta y se encarga él de vestirlo y llevarle al autobús. Salgo de trabajar a las 4:00 y salgo corriendo para poder recogerle del cole a las 4:50, voy corriendo a casa de mi madre porque tengo un hambre de lobo. Y es que mi hora de comer son las 5:15! Después de pasar un rato con mi madre nos vamos a casa, recojo un poco lo que puedo y lo que está más en el medio, descongelo alguna materia prima para hacer la cena mientras preparo el baño, le baño, le seco, le echo cremita, sufrimos unos cuantos ataques besucones… luego le pongo una peli mientras hago la cena, cenamos los dos juntos, nos lavamos los dientes juntos, nos metemos juntos en la camita, se duerme y llega mi santo. Son las 10:00 ¿qué tal el día? Ah, bien, muy relajado, total, no he parado desde las 6:30!
Además añadimos que algunos días mi madre no está porque ha tenido que ir al hospital a hacerse alguna prueba y tengo que prepararme la comida y comer casi a las 6. Además añadimos que últimamente Parrulín no me deja comer e insiste en que me perdona lo que me queda mientras yo insisto en que me lo voy a comer, que tengo hambre! Además añadimos que la amiga que duerme con mi madre entre semana ha tenido una emergencia familiar y no puede quedarse, por lo que me quedaré todo el fin de semana con ella, a ver qué opina Parrulín. Además añadimos que ha aprendido a llenar él solito el depósito del enoooooooorme camión de bomberos y misteriosamente siempre lo hace sin que le vea y termina dejando toda una serie de charquitos de agua por toda la casa.
Cuesta un poco volver a acostumbrarse a la vorágine. Cuesta más aún si sabes que la operación de mi madre está a la vuelta de la esquina. Ayer se hizo todo el preoperatorio, tiene que llevar los resultados el lunes y le darán fecha para quirófano, pero calculo yo que será la semana del 23. Estoy tan asustada! Tengo tanto miedo! Sé que es la única esperanza que tenemos, que es importante que se someta a la operación. Pero tengo muchísimo miedo de que, habiéndola empujado a ello, algo salga mal y sea este el final. Estoy muy, muy asustada. Tampoco sé cómo me voy a arreglar, cómo organizarme. Sé que va a ser duro, que pasará unos días en la uvi, que la recuperación será larga… Sé que estaré allí todo el tiempo que pueda, sé que le ayudaré en todo lo que pueda, pero sé también que no podré llegar a todo, que me sentiré fatal y pensaré que no llego ni a un lado ni al otro a pesar de estar todo el día corriendo, sé que Parrulín me echará de menos y me montará diversos numeritos que no ayudarán a que me sienta mejor… Tengo previsto coger unos días de vacaciones, pero claro, vaya manera de empezar el año! Y si los gasto demasiado deprisa? No sé lo que me deparará este año, si los necesitaré luego, si tendrá muchos o pocos ingresos, si su salud mejorará o no… ¿Y cuándo opero a Parrulín? Porque tendré que cogerme días también. Pues de momento no lo opero, que lleva roncando tres años y medio, pues que ronque un poco más. ¿Hago mal o hago bien? Pues no lo sé, pero ahora mismo no puedo, las operaciones de una en una por favor.
En fin, intentaremos solucionar los problemas según se nos vayan presentando. Espero que esto sea el estrés post vacacional y que enseguida me acostumbre. Pero ahora mismo estoy que no puedo más. Creo que ya me cae mal este año, espero que salga algo bueno de él, pero creo que nos acabamos de conocer y ya me está mirando mal. Creo que mi cuerpo me está mandando señales de que algo no va a ir bien. Creo que estoy asustada. Creo que voy a coger unas entradas para el musical de Sabina, ir con mi madre y que se me pase toda esta tontería.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.

martes, 10 de enero de 2012

Entre gripes y regalos

Comenzar a trabajar después de estar toda una semana de vacaciones, en la que además hemos aprovechado para pasar la gripe (por amor al trabajo, no por otra cosa, que esto de las bajas está mal visto en los tiempos que corren), encontrarte con un montón de cosas pendientes y con la estupenda temperatura exterior a las 8 de la mañana de -3ºC no tiene precio! Dicho esto, comenzamos el post.
Nos habíamos quedado en la enfermedad de Parrulín y tener que anular la operación de vegetaciones y dejarla para otro día, que aún no he pedido hora porque espero primero al miércoles que mi madre tiene cita con el médico y esperamos que le den fecha para su intervención. Las operaciones, de una en una por favor, que no se me acumulen que la liamos.
Parrulín se pone malo el domingo, el lunes y el miércoles. El martes no, está todo el día sin fiebre, me creo que ya está curado y como echo mucho de menos a mi madre y no poder verla por si la contagiamos, vamos a pasar todo el día del miércoles con ella. Tras la siesta echada a medias Parrulín y yo nos despertamos con bastante fiebre, los dos. Mamá, perdón, espero que no te hayamos contagiado nada, nos vamos a casa. ¿Un abrazo? Qué abrazo ni qué abrazo, que no queremos contagiarte! Pero si este niño no me contagia nada que se me pasan todos los males sólo con verle, deja que le achuche! Operación retirada agarrando por un lado al niño y apartando a la abuela por el otro lado. Vaya dos! Que si, que te llamo al llegar a casa, que si, que le pongo el termómetro, que si, que yo también me lo pongo, que si, que nos cuidaremos…
Esta estupenda mujer que escribe se pone mala el miércoles y el jueves. Que si descanso ¡ojalá! Que si me cuidan ¡ojalá! Que si me cuido ¡ojalá! Pero sorprendentemente dura poco, un día y medio de fiebrón y malestar y como nueva. A pesar de todos mis males consigo comprar todo a tiempo, envolver todo a tiempo y dejar el miércoles casi todos los regalos en casa de mi madre para no tener que transportarlos luego.
El jueves por la noche, mientras mi santo duerme a Parrulín voy sacando todos los regalos de nosotros tres y poniéndolos debajo del árbol, donde habíamos puesto los zapatos antes de ir a acostar a Parrulín. Estoy agotada. ¿Todo listo? Creo que sí, me voy a la cama. Bueno, no, espera, cojo tres vasos y pongo un poquito de agua, un poquito de zumo y un poquito de leche como si se lo hubieran tomado los Reyes, y un platito con medio bollito desmigado. ¿Todo listo? Creo que sí, me voy a la cama. Bueno, no, espera, pongo además al lado del árbol un cubo con un poco de agua para los camellos. ¿Todo listo? Creo que sí, me voy a la cama. Bueno, no, espera, ¿y si dejo una huella en el suelo? Parrulina, que se te va la pinza. ¿Y si dejo la ventana abierta? Porque por dónde se supone que han entrado si está todo cerrado y con las persianas bajadas. ¿En diciembre dejar la ventana abierta? Parrulina, que se te va la pinza. Antes de irme a la cama me quedo dormida en el sofá por si se me ocurre algo. Me despierta mi santo ¿no te vas a la cama? Es que… estoy esperando a que vengan los Reyes. Pero si ya han venido! Vale, vale, entonces me voy a la cama.
Día de Reyes por la mañana, mi santo me ha dado semejante noche de toses que ya me imagino cómo se va a despertar. Está malo él ahora, le ha tocado el fiebrón. Bueno, amor, consuélate pensando que dura poco. Es que estoy tan malito… Ya, cariño, qué me vas a contar, que acabo de pasarlo, pero dura poco. Estos hombres son la leche! El estará malo viernes y sábado. Como lo mejor que puedes hacer es dejarle solo en estas situaciones nos marchamos no una, sino dos noches a dormir a casa de mi madre, que por la enfermedad anterior no hemos podido cubrir nuestro turno. Pero me estoy adelantando en la historia.
Parrulín se despierta y pide venir a nuestra cama a por su ración matutina de mimos, besos, abrazos y demás. Nos sorprende que no se acuerda que han venido los Reyes mientras dormía, mira pues mejor, así remoloneamos un poco. Pero al rato sí que se acuerda y sale corriendo al salón disparado a ver si le han traído su tragabolas de tiburones. Hacía unos días habíamos pasado por un imaginarium y se había vuelto loco con ello, quería llevárselo en ese mismo momento. Tuve que acercarme al amable vendedor y mantener con él una conversación surrealista. Perdone señor, usted es paje de los Reyes Magos, verdad? (Qué se hace en estos casos le guiño un ojo o le enseño una pierna?) Mire, es que a Parrulín le ha gustado mucho el tragabolas ¿puede pedirles que se lo dejen en casa por favor? Y el vendedor, enrollado el tío, me dice que cómo no, pero además nos da una carta para que lo apuntemos y la echemos al buzón.
Efectivamente, debajo del árbol estaba su tragabolas, se emociona y se pone a jugar inmediatamente (y él solito, guay, uno con cada mano) y cuesta sacarlo de casa (y encontrar ya la mitad de las bolas que se han repartido entre debajo del sofá, debajo del mueble y otros sitios diversos del salón) pero nos tenemos que ir a casa de mi madre que comemos allí y que tendrá más regalos que abrir, de mi madre y de mis hermanos. Nos vamos. Mi santo ¿y yo? No, tú te quedas en casa, que está malito, a ver si vas a contagiar a mi madre, yo te traigo tus regalos cuando vuelva. Este es el tragabolas y Parrulín jugando en modo multijugador:

En casa de la abuela le esperaba un tractor de Little people, qué mona es esta marca, tiene varias cosas y le encantan todas ellas y de parte de mi hermano una tabla de equilibrio muy chula similar a esta pero la suya es de un mono, y más mona, valga la redundancia, ja, ja! Le va a venir bien, es un poco torpe el pobre, al principio se caía y ahora ya se le da mejor. Estos han sido sus regalos:
Mi hermana trabajaba el día de Reyes, así que no llegará a casa de mi madre hasta las 7:30, tenemos que pasarnos previamente por casa de una amiga de mi madre que siempre les trae cosas a los niños, en este caso al suyo y al mío. Los gritos de Parrulín al descubrir un enoooooooorme camión de bomberos que le habían traído creo que los oyen hasta los vecinos. El camión es teledirigido, hace ruido, tiene luces, se mueve la pluma, se despliega la grúa hidráulicamente, gira y hasta echa agua de verdad! De verdad! (Tiene un depósito abajo) Es alucinante, bueno alucinante es poco. El niño está encantado, no se separa del camión. Terminamos cenando en casa de esta amiga, y hasta tomando roscón y bebiendo champán para celebrar que mi madre se suma al jolgorio. Desde luego esta familia es un amor, no hay duda. Lo que iba a ser una visita rápida termina a las 12 y pico de la noche.
El enoooooooorme camión de bomberos no ha dormido en nuestra cama de milagro. En cuanto nos despertamos Parrulín quiere llevárselo a la calle. Parrulín, mira, es que no podemos, que sólo vamos a comprar el periódico, y esto es un trasto. “No es un trasto mamá, es una pasada!” Ja, ja! Pues si, corazón, es una pasada, cuando vayamos al parque nos lo llevamos si quieres pero ahora no podemos. Sé que ha presumido en el cole de su camión de bomberos ¡que tiene mando! Y que es de verdad ¡porque echa agua! Y sigue estando como loco con el enoooooooorme camión. Desde luego, ha sido el regalo estrella de esta temporada. Los demás han quedado aparcados en un rincón. Este es el camión y Parrulín jugando para que os hagáis una idea del tamaño descumunal que tiene:
Le quedan más regalos pero lo dejamos para otro día.
¿Cuál ha sido vuestro regalo estrella?
Sean buen@s y felices.

lunes, 2 de enero de 2012

Buena salida pero regular entrada

Día de nochevieja
Nuestras fiestas navideñas comienzan siempre a mediodía, tomando unas cañitas con los amigos para felicitarnos, pasar un buen rato juntos y desearnos feliz año.
Después a casita a comer y a dormir la siesta. El plan era que Parrulin durmiera una siesta larga para que estuviera más espabilado por la noche. Pues bien, tuve que despertarlo a las 8:30 porque habíamos quedado a las 9. Pedazo de siesta!
Llegamos tarde a casa de mi hermana, pero fuimos los primeros. Poco después llega mi madre. Cinco adultos y tres niños, ya estamos todos! Besos y abrazos entre todos.
Una comida riquísima y super bien presentada, los aperitivos, la crema de boletus, la pularda, el sorbete, los turrones y el champán. Parrulin come en la mesa como un mayor! 
Por primera vez en mi vida, creo, no soy capaz de comerme las uvas. Eran muy grandes y estaban recién sacadas de la nevera. Espero que no sea una señal de mala suerte. Besos, abrazos, gritos de feliz año y disparamos tres cohetes de confetis que encantaron a Parrulin y asustaron muchísimo al sobrinito. Las fotos del momento son geniales!
Después mi hermano nos acerca a casa de mis suegros, que como son mucha familia la cena se alarga muchísimo. Parrulin juega como loco con sus primas y sube un buen rato a la azotea a ver fuegos artificiales. Aguanta como un campeón hasta las tres de la mañana que volvemos a casa.
Día de año nuevo
Aún no son las diez cuando Parrulin se despierta, lo metemos en la camita con la esperanza de poder dormir un poco más. Qué gusto Parrulin qué calentito estás! Espera un momento. Cariño, este niño está más caliente de lo normal. ¿Qué hacemos? Tiene unas décimas, vamos a ver cómo evoluciona.
Durante la tarde va subiendo la fiebre. Definitivamente está malo, el paracetamol no le baja mucho la fiebre, le damos también ibuprofeno. Llamamos al hospital para anular la operación. Tendrá que esperar a que se recupere del catarro. Pobrecito mío. Debió coger frío en nochevieja. Es una pena porque teníamos toda la semana de vacaciones para poder cuidarlo y cuando por fin lo operemos tendremos que pedir el día libre e ir a currar al día siguiente. Pero en fin, así son los niños, así es la vida y así os lo he contado.

Feliz año!
Sean buen@s y felices.