Piando piandito llegamos al final de la semana, de la última
semana, llevo días contando los madrugones que me quedan y se ha acabado por
fin la cuenta atrás. Tengo por delante quince días de vacaciones. En Agosto ya
veremos, espero no tener que volver a incorporarme y tener la baja para poder
descansar, prepararme, preparar sus cosas, preparar la casa, empezar a ir a
monitores y todas esas cosas que hay que hacer antes del parto.
Hemos tenido una semana movidita, mi madre ha comenzado el
nuevo tratamiento y eso le obliga a hacerse análisis diarios, varios, para lo
que tiene que desplazarse al hospital, no tiene efectos secundarios, al menos
de momento, y todo queda en la incomodidad de llegar hasta el hospital que está
en el quinto pino. A pesar de estar informadas de las escasas posibilidades que
tenemos de que funcione el tratamiento experimental he vuelto a llenar la
mochila de esperanza. Si es que no aprendo! Pero no encuentro otra forma de
enfrentarme a los problemas que no sea con esperanza.
Parrulín acabó el cole y lo estamos llevando a la guardería,
bendita guardería, va muy contento, cosa que no esperaba, la verdad, porque al
principio no parecía muy dispuesto, pero hay niños de su edad, lo pasa bien, y
son muy poquitas horas las que va. Ha aprendido a bailar como un robot, cosa
que le encanta, y también a bailar flamenco, aunque de esto último no he
conseguido que me hiciera una demostración. Bueno, tras mucho rogarle lo que me
ha enseñado tiene que ver con las castañuelas, que hacen cla, cla, y levanta
los brazos, pero a mí me parece más una jota aragonesa que flamenco.
Le encanta levantarme la camiseta y hablar con la hermanita,
a veces tengo que luchar por impedirlo, porque ciertamente el metro no es el
mejor lugar para hacerlo. Le dice que la quiere mucho, le da besitos, le canta…
Y la verdad es que Parrulinchi reacciona un montón, si ya de por sí es tan
inquieta que a veces me pregunto cuántos pies tiene, si oye cantar a su hermano
no para de moverse, no sé si porque le gusta o para que se calle, que el pobre
niño ha sacado el oído de su madre y no acierta una nota ni de casualidad. Pero
me produce una ternura indescriptible.
En breve ponemos rumbo a Galicia. Tengo más ganas que nunca,
más necesidad que nunca de estar allí. De sentir el espíritu de mi abuela que
pervive en esa casa, de estar en mi jardín que hemos creado juntos a base de amor
y esfuerzo. Reencontrar la conexión con la naturaleza, con el ser humano, y
conmigo misma.
Si algún día desaparezco, buscadme allí donde huele a mar.
Buscadme donde están mis raíces, donde me siento renovar.
Buscadme en casa de mi abuela, donde aprendí lo que es amar.
Buscadme jugando con mi hijo, descubriendo la naturaleza al pasar.
Buscadme donde se haya la paz en mi corazón, donde no duele recordar.
Buscadme entre el jazmín, las hortensias y las adelfas, donde puedo respirar.
Buscadme donde encuentro el sosiego que me falta, la tranquilidad de ver el mar.
Buscadme entre la bruma y la lluvia, en un paseo entre los eucaliptos o por el pinar.
Si algún día desaparezco, buscadme allí donde huele a mar.
Mi niño mayor, mañana cumples cuatro años, y vaya cuatro
años más hermosos! Parece que fue ayer cuando te pusieron en mis brazos por
primera vez, sigues teniendo la misma mirada. ¿O será quizá que yo sigo
mirándote con los mismos ojos? Durante este tiempo hemos compartido tantas
cosas, me has enseñado tanto… También te he enseñado yo a ti pero en la balanza
gana lo mucho que he aprendido.
Te doy las gracias por todo, mi amor, gracias por haberme
elegido como madre, gracias por hacerme mejor persona, gracias por enseñarme
tanto sobre la vida, gracias por darme fuerzas con tu sonrisa cuando más lo he
necesitado, por tu generosidad, por tu sinceridad, por tu alegría, por tus
juegos, por tus abrazos, por tus besos.
Te pido perdón por las cosas que no he hecho bien, por los
momentos en los que me he equivocado, por las veces que he perdido los nervios.
Pero sobre todo te pido perdón por mi tristeza, por esas lágrimas que no
comprendes, que te extrañan, que te hacen pensar que has hecho algo mal o que
estoy enfadada contigo.
Te pido perdón porque la tregua ha terminado, porque la
ilusión y la esperanza han desaparecido. Quisimos creer en un milagro, pero no
ha sido así. La abuela vuelve a estar enferma y tenemos que volver a empezar la
batalla. Y si no fuera por ti no sé si tendría fuerzas. Por ti y por tu
hermana. Me gustaría que esto no os afectara, me gustaría poder aislaros del
mundo, protegeros de toda la pena y del dolor que siento, pero no puedo. Me
gustaría que la abuela pudiera disfrutar con vosotros dos, que siga charlando
contigo “de vuestras cosas”, que pudierais mantener esa relación tan especial
que tenéis durante mucho tiempo. Me gustaría que llegara al menos a conocer a
tu hermana, no sé si todavía será posible y eso me parte el corazón.
Te prometo una bonita fiesta de cumpleaños, llena de
dinosaurios, como tú querías. Menos los ánimos está todo listo. Lo siento mi
amor, me cuesta mucho sonreír, te prometo intentarlo.
Gracias por ser mi hijo. Te quiero. Siempre.
Mamá.
Querida hija mía
Tú mejor que nadie sabes lo que estoy sintiendo en estos
momentos, compartimos vida y compartimos corazón. Espero poder transmitirte la
serenidad que necesitas. Mi muy querida hija, ya tienes nombre, tienes nombre
de reina, el nombre de tu abuela y el nombre de la mía también. Espero que con
el nombre heredes también parte de ellas, dos mujeres excepcionales donde las
haya, las mujeres que más he querido y quiero yo en mi vida. Tanto como te
quiero a tí no podías llamarte de otra forma.
Gracias por estar conmigo. Te quiero. Siempre.
Mamá.
Semana 27
Este es el comienzo del último
trimestre de gestación, tiempo en el que tu hijo crecerá y engordará hasta
estar listo para el momento del nacimiento. Sus pulmones producen una sustancia
que evita que las paredes de los mismos se adhieran. Tu bebé mide 32,5 cm y
pesa 910 gr. En este momento, ya se podrá escuchar los latiditos del bebé
poniendo los oídos sobre tu abdomen. Parrulín dice que la oye, yo no soy
contorsionista, pero siempre puedo intentarlo este fin de semana con un
fonendo.
Este fin de semana ha estado lleno de celebraciones, y esta semana
está llena de trabajo, pero entre unas y otras por fin encuentro un ratito para
contaros cómo nos ha ido entre tanto evento.
El viernes era el cumpleaños de mi hermana, como le dieron
el alta a mi madre a media mañana todo se desarrolló según lo previsto,
fiestuqui es casa de mi hermana cuando salieran de trabajar los más tardones,
cada uno cuando pudiera según las circunstancias de cada cual. Como es así de
moderna mi hermana, había encargado un catering a las ocho, pero no llegó hasta
las ocho y media, entre aperitivos, pastelitos y demás se me hizo un poco tarde
para Parrulín, que además se negó a probar nada de nada de nada. Salimos tarde
y sin que hubiera cenado. Pero mira, un día es un día. Y seis media docena que decía mi abuela!
El sábado merienda con la familia política, para celebrar el
día de la madre. Por qué se llamará
política? A mí la política… Quizá por
eso. No mujer, si es buena gente. Políticamente
correcta. Que son majos y muy cariñosos conmigo. Ser políticamente correcta no es poco! Ya me conformaba yo si en la
vida todos fueran así…
Le había hecho a mi madre una tarjeta diciendo Esta abuela
es la leche! Con una foto muy maja del niño con un cartón de leche. Hice otra
tarjeta más para mi suegra. Por
insistencia del santo. Sólo que ponía yaya, que la llama así. Y entra todo
contento con su tarjeta en casa de la yaya y le dice “Yaya, eres… como un
cartón de leche!” Me moría de la risa!
El domingo nos levantamos Parrulín y yo. De regalo, madrugó
más que nunca, a las 8 de la mañana ya estaba llamando. Me lo traje a mi cama e
intenté por todos los medios que durmiera un poquito más. “No, ya estoy cansado
de dormir, me voy al salón!” No puedes ir solito al salón cariño. “Pues yo me
voy, eh? Tú eliges quién me acompaña” Pero qué morro tienes, colega! “Que no me
llames colega, que no me gusta!” Vale… perdón cariño. Cariño sí te puedo
llamar, no? “Si, claro, cómo no!” A ver
si cambiando de tema se duerme un poco más… A ver si con unas caricias se
duerme un poco más… A ver si con unas cosquillitas se duerme un poco más… Nada
que hacer.“Vengaaa! eliges a papá o te eliges a ti?” Miro al santo, dormía plácidamente, no hubiera hecho falta mirarle,
bastaba con oírle roncar. Vale… me elijo a mí. Parrulín elige, para variar,
la película el Elefante Azul, llamado Khan Kluay, gran corazón, última obsesión
de Parrulín, quiere verla a todas horas todos los días. Sé que va por rachas y
me armo de paciencia. Hemos pasado ya por Blancanieves, el Rey León,
Dinosaurio, En busca del valle encantado (Piecitos), El arca de Noé… y cada una
de las obsesiones ha durado unas dos o tres semanas, a todas horas, bueno,
ahora me parece que duraron más tiempo cada una, pero seguramente no, era sólo aburridez, como dice él.
Para cuando se levanta mi santo ya incluso se había terminado
la película. Nos da el regalo de Parrulín, que se supone tenía guardado papá
para que fuera una sorpresa. Parrulín me lo da y me enseña el dibujo. Le digo
que es precioso, que si soy yo. Dice que sí. “Mira, te he puesto unos brazos
muy largos porque me parecía que era muy divertido ¿a que es divertido, mamá?”
Si, mucho, y sirven para dar abrazos grandísimos como este. “Bueno, si, pero lo
he dibujado así porque era muy divertido” Me gusta mucho tu dibujo, cariño.
Oye, y me has pintado la barriga también! “Si, aquí, mira, con ombligo y todo”
Ya veo, y con la hermanita también, me encanta! “Nooo… eso no es la hermanita,
eso es la cintura!” Vaya! “Es que a la hermanita no la he dibujado porque
estaba dormida!” Ah bueno. “Bueno, por eso y porque está desnuda. Porque está
desnuda en tu tripita, no mamá?” Eh… si claro, en cuanto nazca la vestimos, no
te preocupes, pero ahora no le hace falta.
Me encanta el dibujo cariño, muchas gracias, anda y a ver
qué es este paquete! “No es un paquete mamá, es una flor de papel, no lo
rompas!” Que no, cariño, que aquí hay algo dentro, vamos a abrirlo. “Que no,
mama, que eso es que ha germinado!” Pero
bueno! Se le ha olvidado lo del corazón naranja que me cascó el otro día! Ahora
a ver cómo le convenzo para poder abrirlo! Mira, cariño, hay algo aquí
dentro que has hecho en el cole con la profe. “Que nooo… que el regalo es el
dibujo!” Con voz de paciencia ese Que nooo… Al final conseguí abrirlo tras
negociar un poco con él. Era un marcapáginas hecho con una cuerdecita, una bolita
a un extremo (naranja, ya sabía yo que algo era naranja) y en el otro extremo
un corazón rosa y verde, de una especie de plasti (lina) que luego se mete al
horno y se queda dura (la plasti, la plasti) Eso si enciendes el horno, claro. No sé cómo se llama la plasti
(lina) esa.
Fuimos a comer toda la familia junta con mi madre, que para
no tener que cocinar había hecho una reserva en un chino, hacía siglos que no
comía en un chino! Lo malo es que estaba llenísimo y la reserva estaba hecha
sin contar niños, vale, que sólo son dos, pero la silla de Parrulín tiene que
caber en la mesa y el carrito de mi sobrino tiene que meterse en algún sitio.
Así que un poco apretujados, pero comimos en amor y compañía que es lo que
importa. Mi santo y yo intentamos convencer a Parrulín para que comiera algo,
lo que fuera, pero poco éxito tuvimos. Tan sólo consintió en comer el arroz
tres delicias porque le dijimos que era paella china. Que no sé qué paella
harán en su cole que dice que le gusta mucho. Salió de allí sin apenas comer.
Pero mira, un día es un día. Y seis media
docena que decía mi abuela!
Ya por la noche, con el niño bañado y dormido, saco mi
regalo del bolso y se lo doy a mi santo. Toma cariño. Creo notar una chispita de ilusión en sus ojos? Pobre! Y esto qué
es? Me dice. Es mi regalo del día de la madre de tu parte. Ah, pues toma
cariño. Ahora la chispita de ilusión es
en mis ojos, que soy así de ilusa. Pobre!. Me gusta mucho mi pulsera,
muchas gracias amor! Un besito que me voy a la cama! Mira, a la camita todos
contentos, si está chupado hacerme feliz a mí! Soy muy facilona… Me entra una
duda ¿aprenderá para el próximo día de la madre? Me entra otra duda ¿tendré que
autoregalarme dos veces, una por cada hijo? No está mal la idea… Y me duermo
entre sonrisas y pataditas.
Mamá de Parrulín y Parrulinchi.
Otro día más. Buen día!
Sean buen@s y felices.
PD Quién ganará hoy? El elefante azul o ver el partido del
Athletic!
Tiene Bilbao, un gran
tesoro, que adora y mima, con gran pasión, su club de fútbol, de bella historia,
lleno de gloria, mil veces campeón.
Athlétic, Athlétic
Club, de limpia tradición, ninguna más que tú, lleva mejor blasón, del fútbol
eres rey, te llaman el león, y la afición es ley, del fútbol español.
Cantemos pues los
bilbainicos, a nuestro club con gran amor, para animarle con nuestro himno, el
canto digno del Alirón.
El domingo es el día de la madre. Si, queridos lectores, si hay
algún hombre despistado que me lea (Está
bueno? Que se presente!) Si a alguna se le ha olvidado que debe homenajear
a su santa madre. Ya estáis tardando.
Todas las mujeres de mi casa estamos de celebración. Yuju!
Claro que sólo somos tres. Pero mi madre, triple madre, doble y cuasi triple
abuela, mi hermana (y hoy además es su
cumpleaños!) y yo, cuasi doble madre.
Ayer operaron otra vez a mi madre, nada grave, como cuando
llevas el coche al taller, cambiar unos manguitos y ya está, se quedó a dormir
por la noche y a estas horas ya está en casa. Como no pude dejarle el niño a
nadie por problemas logísticos en lugar de comerme las uñas esperando en la
habitación del hospital a que saliera de quirófano, me dediqué a comérmelas
mientras recogía a Parrulín en el cole bajo la lluvia infernal.
Entre muñón y muñón decidí ir a comprar los regalos del día
de la madre. Fui con Parrulín a una tienda de artesanía india muy chula, típica
tienda que siempre te paras a mirar el escaparate pero no has entrado nunca,
pues entramos. Lo primero, mucho cuidado Parrulín, no se toca nada, nada de
nada. Lo segundo, elegir un regalo para mi madre y otro para mi hermana. Previa
negociación, ardua, con Parrulín, que quería que comprara las cosas más absurdas
del mundo. Por ejemplo, una campanita de esas con palito largo que sirve para
apagar las velas (no tengo yo cultura
como para saber el nombre, ¿apagavelas? las velas se apagan soplando de toda la
vida de Dios) así que no, un pisapapeles grande o sujeta puertas pequeño (no estaba muy claro) que era una
tortuga, una bici taxi vietnamita de esas que llevan al pasajero en un carrito (pero que no servía absolutamente para nada)
Me costó convencerle para comprarles cosas normales, pero lo conseguí. Hasta
que al llegar la hora de pagar estaba empeñado en que comprara para mí unos
pendientes de madera como con unas mariposas que eran horrorosos, horrorosos y
caros. Esta negociación me costó algo más, una bolsa de chuches para ser
exactos. Al final, por si nadie se acuerda de regalarme nada (Ejem, ejem) y por su insistencia, me
compré a mí misma una pulsera muy bonita. (Pero
qué morro tienes si todos los años te compras algo a ti misma por si acaso!) Shhhh!
Es un secreto!
Llegamos a casa, mi madre sale de quirófano, ha salido todo
bien, mis muñones empiezan a quedarse tranquilos, baño, cena, cuento, etc…
Llega mi santo, se pone a cocinar y me dice desde la cocina “Cariño,
tú no sabrás cuando es el día de la madre?” Ay
mi santo, mi amado compañero, mi nunca bien ponderado esposo! Eh… si, el
domingo. “Ah, vale!” Y yo, emocionada
cual grácil e inexperta núbil. Y cotilla! Bueno, claro, eso también! Por qué lo dices? Ay, que va a sucumbir al día del Corte Inglés, que no me lo puedo
creer!! Y yo adelantándome comprándome algo a mí misma! “No, por comprar el
cupón de la once!” Tócate los huevos!
Venga, que lo intento una vez más. A ver si te acuerdas de comprarle algo a
tu madre. “A ver…” Tócate los huevos!
Me parece que una vez más me he quedado sin regalo, menos mal que soy
previsora! Buuuuu!
Parrulín si me ha hecho un regalo en el cole, me lo dieron
al recogerle, está envuelto y se supone que es una sorpresa hasta el domingo,
si no fuera porque me lo cascó la semana pasada… Pero ya os lo contaré.
Viene con una tarjetita, y esta no está envuelta, así que la
he abierto y después de echar alguna lagrimilla me ha entrado una enorme duda
existencial. Se puede morir de amor? O ahogada en mis propias babas? Por favor,
que soy yo, que me ha dibujado embarazada! e incluso ha dibujado a la
hermanita! Según una amiga los brazos tan largos es porque le doy mucho amor,
de ser calva no me ha dado interpretación, ¿será que no tengo un pelo de tonta?
Ja, ja! Como lo he visto haciendo trampas todo sea que cuando le pregunte el
domingo me diga que es un cinturón, y mi gozo en un pozo!
Atención, atención, señoras y señores (Hay alguno? Que se presente! Está de buen ver? Qué se presente!!) niños y niñas (Qué hacéis leyendo este blog que pone palabrotas de vez en cuando?) abuelos y abuelas (abuelas tengo unas cuantas, en la sombra, y una abuela gallega que sí da la cara, galleguiña tenía que ser, je, je) se ha producido el evento del año, la más increíble de las noticias, esta estupenda mujer que escribe… tachán! Ha salido una noche de juerga! Si, si, a un concierto! Cómo se os queda el cuerpo? Ojipláticas os veo! Pues agarraos, agarraos, porque además… tachán! Se tomó una cerveza! Ja! Cómo se os queda el cuerpo? Atónitas a la par que incrédulas, os veo, pero es cierto. El concierto, bien gracias, la cerveza, bien gracias, la compañía… insuperable! Gracias guapa, necesitaba vida social!
Recuerdos: Parrulín, con dos añitos, un día vino de la guarde con unas fotos que les habían hecho allí, la verdad es que estaba monísimo y con una cara de bueno increíble, cosas de la guarde (y de lo repeinado y lleno de colonia que me lo devolvían siempre, yo que le peino un poco con la mano y ya’stá) le dije que la abuela se iba a quedar atónita cuando las viera. Efectivamente, la abuela las ve y finge que se cae en la silla y sube una pierna, es que estás guapísimo, me he quedado atónita! Desde entonces Parrulín asoció atónito con levantar una pierna, en lugar de con la sorpresa, y de vez en cuando te decía, mira estoy atónito, y levantaba una pierna. Era divertidísimo. Ya no lo hace, buuuuu.
Sábado por la mañana, me despierta el grito a lo Tarzán, que es como se grita en mi casa, “Quiero leche!” Se levanta mi santo y lo trae a la cama. Parrulín, perreamos un poco? Con la esperanza de que volviera a dormise, que alguna (escasa) vez ha sucedido. Nos pasamos un buen rato jugando la familia al completo, al completo porque me llevaba tantas patadas involuntarias de Parrulín como de Parrulinchi, este último no sé si involuntarias, si porque le molestaban tantas carcajadas y movimientos o si porque quería sumarse al jolgorio. Que sepáis que el bebé está participando a su manera. ¿Dónde? ¿Dónde? El padre corre a poner la mano en la barriga, demasiado arriba, Parrulín corre a poner la mano en la barriga, mitad en la barriga y mitad en una teta, ¿? ninguno lo nota, evidentemente. A ver, almas de cántaro, que está más abajo! Pero ya ha parado, de momento lo reserva para su madre. Chincha rabiña! Porque es una de las experiencias más maravillosas del mundo y siempre me hace sonreír sentir una patadita.
Sábado por la tarde, después de la siesta, me despierta el grito a lo Tarzán, que es como se grita en mi casa, “Quiero leche!” Se levanta mi santo y lo trae a la cama. Parrulín, perreamos un poco? “No mamá, perrear es de vagos, me voy al salón” Ooooo! Pues ala, con tu padre, y me quedé un ratito más. Al levantarme le pregunto a mi santo ¿Pero tú no ibas a dormir la siesta conmigo? Te estaba esperando! Mentira, dormía yo cual cochino jabalí, toda espanzurrada. Bueno, es que me he liado haciendo espaguetis. Ah, genial, pues prepárame un tupper que hoy dormimos con mi madre.
Domingo por la mañana, decidimos dejar a la abuela tranquila y salir a dar un paseo los dos, Parrulín y yo, de compras. Como casi siempre mis compras terminan en una librería. Dos libros para semana santa, más el que me estoy leyendo, suman tres ¿será suficiente? Hombre, según lo que llueva. Un cuento para Parrulín ¿será suficiente? Claramente no, pero allí tendremos alguno que no lo recordará y le entretendrá. Han abierto una tienda nueva en el barrio Antojos de premamá, pero está cerrada. Vaya! Sonaba bien. Pasamos por Zara, Parrulín se empeña en un jersey de rombos, pijito a más no poder, así como de los 80, bueno hombre, necesitabas uno, a la abuela le va a encantar y si a ti te gusta… tira que te va. Ains, ahora es verlo y me viene a la mente uno de juventudes, sólo le falta anudárselo al cuello y ya me da un ataque, o dejarse bigote y ya no me levanto, qué lástima verlo con ese jersey, no sé si devolverlo…
Domingo por la tarde, decidimos dejar a la abuela tranquila y salir al cine los dos, Parrulín y yo, a ver Lorax, en busca de la trúfula perdida. Estaba bien, la acaban de estrenar, a Parrulín le gustó y a mí… también! Me pregunto si las pelis de niños no deberían ser un poco más cortas que las de adultos, el final de la película lo vio de pie, estaba un poco cansado de estar sentado. También es verdad que el final de la película es una trepidante persecución del malo a la abuela molona que conduce una retroexcavadora, y eso para Parrulín tiene un interés desmedido que le impide sentarse en condiciones. También le impide sujetar correctamente las palomitas y terminan casi todas por los suelos, cosas que pasan. Bien pensado, cuantas menos caigan en la barriga, mejor cenará. El que no se consuela es porque no quiere, y porque no barre la sala.
Así fue nuestro fin de semana, así se lo hemos contado. Semana cortita, para mí tan sólo de dos días, el martes por la noche… Galicia! Allá vamos!
Dieciocho semanas
Lo primero, cogemos la regla, antes de abrir el boletín. Tu bebé mide aproximadamente 18 cm y pesa 200 gr. Guau! Q barbaridad y me quedan aún 2 cm en la regla, para la vuelta de semana santa. 200 gr es casi un cuarto, genial, esto parece poquito todavía! Los brazos, manos y uñas del bebé se están formando. Comienza a osificarse el esqueleto que hasta ahora era cartilaginoso. ¿Ya tiene uñas? Con lo diminutas que son cuando nacen! Las pestañas y las cejas lentamente comienzan a aparecer. Mira, como a mi madre! Que está de guapa ahora que ya tiene pelo, pestañas y cejas!
El bebé puede bostezar y hacer gestos faciales. Incluso podrá tener hipo. Lo del hipo es muy divertido, todavía no, pero todo se andará. Ya le funcionan las cuerdas vocales y podría llorar. ¿Eso significa que llora o que podría hacerlo? No me ha gustado esta noticia.
Es posible que por fin empieces a sentir algunos movimientos del bebéporque empieza a patear y a mover sus manos con más fuerza. Lo noto, lo noto, y noto que en ocasiones no le gusta demasiado que esté sentada, ya me pasaba con Parrulín, pero creo recordar que era mucho más adelante.
Además, los huesos del oído interno y las terminales nerviosas del cerebro se han desarrollado lo suficiente. El bebé puede empezar a escuchar sonidos como sus latidos o el trayecto de la sangre a través del cordón umbilical. ¿Puede oírme o me oye? ¿Sólo mi sangre o ya mi voz? Que tengo un llamador de ángeles de esos, que me lo pongo! Que empiezo ya a cantarle para que se acostumbre a cómo desafina su madre!
Si éste es tu primer bebé, recién ahora tu pancita estará asomando y pidiendo ropa más holgada. En cambio si ya tuviste otros hijos, te estarás sorprendiendo del tamaño de la panza que tenés ahora comparada con el primer embarazo. Esto se debe a que tus tejidos ya se han estirado en tu embarazo anterior y ahora los mismos ceden más fácilmente. Pues si, está chévere me sorprende el tamaño de la panza, sin duda, dos kilos y medio he aumentado de peso y parece que me he comido un cochinillo entero, con el plato y todo, no 200 gr de niño.
¿Tu estado de ánimo cambia todo el tiempo? Son muchas cosas las que se ponen en juego en esta etapa tan especial: miedos, ansiedades, anhelos y fantasías respecto del bebé y la maternidad. Es normal que te sientas más sensible, más necesitada de afecto y que vivas una especie de revolución emocional. Pues… no sé, necesitada de afecto estoy siempre, miedos, ansiedades, anhelos y fantasías respecto al bebe, a Parrulín y a la vida en general pues los he tenido siempre también. Ahora, que si hay que echarle la culpa a las hormonas se le echa y ya está, sin problemas.
El tamaño de tu útero aumenta día a día y su fondo ya casi alcanza el ombligo. Lo sé, lo noto. Definitivamente ya luces muy embarazada y te sientes orgullosa al mostrar tu abdomen. Has cambiado la postura, porque de lo contrario te caerías. Si, he notado que empiezo a caminar en plan tolón, tolón, como las vacas. Puedes experimentar dolor en la región lumbar de la espalda debido a esto. Mmmm… ligeramente, de esta me libro, nada insoportable. Los baños de inmersión y dormir en una cama dura puede ser muy útiles para aliviar estas nuevas molestias. Simplemente con dormir sería suficiente, sin duda.
Bueno, me queda una ajetreada tarde de hacer maleta. Que tengo que dejarla preparada hoy!