jueves, 15 de enero de 2015

Mamá, me cuentas un cuento de amor?



Cuando Parrulín era pequeñito cada noche le leía un cuento. Desde que aprendió a leer solo y nació su hermana, lee en su cama antes de dormirse. Es estupendo, puede estar leyendo horas y horas. Me encanta verle disfrutar con un libro, oírle reír con Mortadelo y Filemón y que el regalo que más le ha gustado de Reyes haya sido el libro nuevo de Jerónimo Stilton. Una visita a la biblioteca o un paseo hasta la librería siempre es una fiesta para él, me encanta.

Xoubiña no se acuesta sin coger uno o varios cuentos de la estantería y llevarlos a mi cama, también lee ella sola “Había una vez… bancanieves… nananitos… una buja mala, mala… que vivía en un tapón…” se lo inventa y cierra el libro. “Se acabó!” No suele dejar que yo se lo lea, es muy independiente la chiquilla, y las veces que me lo ha pedido tampoco tiene paciencia como para que le lea una página completa antes de pasar a la siguiente, pero me alegra ver que ya tiene ese amor por los libros que tiene su hermano. Incluso coge el libro del abecedario y hace como que lee las letras “a, e, f, g, ocho…” es muy divertida!

Estamos pasando una de esas temporadas cíclicas en las que los celos hacen su aparición. Últimamente Parrulín quiere venir a mi cama para que le cuente un cuento antes de irse a la suya. Acepto aunque tarde más en dormir a la pequeña, que a estos dos cualquier excusa les parece buena para no dormirse y si están juntos más aún, pero acepto porque pienso que a lo mejor necesita más atención o más cariño de mi parte, pobriño mi niño mayor, mi príncipe destronado.

Una buena idea para inventar un cuento es pedirle al niño que nos diga tres palabras, las que él quiera, e incorporarlas al cuento. Suelen salir buenas historias, es divertido y fomenta su imaginación y participación en el cuento. Otras veces me pide que sea sobre un tema en concreto. Ayer me dijo “Mamá, me cuentas un cuento de amor?” Si, a mí también me extrañó, pero lo quería de amor.

Tiene una compañera de clase negrita con la que juega mucho y están siempre juntos. En una etapa en la que cambiar de mejor amig@ sucede con mucha facilidad, esta le está durando bastante. La niña se quedó encantada cuando vio la oveja que le había hecho a Parrulín para el disfraz de pastor y me pidió que le hiciera un caballo. Se lo hice en Navidad y se lo dimos al volver de vacaciones, le ha llamado Cascabel. Es una niña estupenda, me encanta.

En resumen el cuento trataba de un niño que era muy bueno, muy bueno, muy bueno, se portaba muy bien, obedecía siempre a su madre, hacía muy bien las tareas del cole, etc… (coletilla que siempre meto en todos los cuentos a ver si cuela) y una niña de su cole que era su mejor amiga. Pasaron los años, se acabó el cole, fue a la universidad, fue a trabajar y un día en el metro conoció a una chica muy maja que le invitó a un café en su casa, le enseñó la casa y en su habitación tenía a Cascabel. Parrulín se dio cuenta que era su amiga de infancia, se casaron, fueron felices y tuvieron un montón de hijos. Fin del cuento.

Parrulín se queda pensativo y comienza a reírse de forma nerviosa. Qué pasa cariño? “Es que me da vergüenza decírtelo mamá.” Que te gusta C? “Si… bueno… no… bueno, no sé, pero no es eso lo que te quiero decir.” Y qué es? “Que me quiero casar con ella!” Jajaja! Pobriño mi niño, qué inocente es. Escondía la cabeza en la almohada con su risa nerviosa y contagiosa.

Bueno cariño, es que queda mucho tiempo todavía para eso, lo que tienes que hacer es disfrutar de su amistad, pasártelo bien con ella y divertirte mucho. Y cuando seas mayor sabrás si quieres casarte con ella, o con otra, o con ninguna, o lo que tú quieras, queda mucho tiempo todavía.

Parrulín enamorado? No sé, no creo, me parece muy pequeño, yo por si acaso a la posible candidata a nuera ya la tengo ganada con el caballo Cascabel! Parece buena chica. Hay que ver lo que dan de sí los cuentos por la noche! Y yo que siempre me imagino nietos rubios jamás pensé que podría tener nietos mulatitos, si mi abuela levantara la cabeza… Jajaja!

Mamá de Parrulín y de Xoubiña, posible candidata a suegra.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.

miércoles, 14 de enero de 2015

Una noche cualquiera en casa de Mamá de Parrulín



Este relato podría ser de cualquier noche, ha sido esta, aunque valdría para otras muchas ocasiones. Bueno, es cierto que esta noche ha sido ya el colmo, pero no ha sido ni será la única. Sí ha sido la primera vez que decido abandonar todo y meterme en la cama de Parrulín, por mi propia supervivencia, física y mental.

Después de cenar se meten los dos en mi cama para que les cuente un cuento inventado. No me encontraba muy inspirada y ha sido un poco cortito, a veces quedan chulísimos y a veces no tanto, ayer era uno de los “no tanto”. Al acabar el cuento un besito a Parrulín y lo mando a su cama para dormir a Xoubiña con teta. Se duerme la nena y me duermo. Empieza bien la noche, tanto que no me entero de cuando se acuesta mi santo, debo de estar en fase REM o RAM o como se llame eso, que siempre confundo las fases del sueño con la memoria del ordenador y la marca de leche. Unas dos horas después…

1:00 Me despiertan los ronquidos de mi santo, está boca arriba, le pido que se ponga de lado.
1:15 Me despierta Xoubiña que pide un abú (un yogur) a gritos, pero está dormida. Además de despertarme a mí los gritos la despiertan a ella también. Pide teta y se vuelve a dormir.
1:45 Me despiertan los ronquidos de mi santo, está de lado, sí, pero me ronca en la oreja, le pido que se ponga del otro lado y ronque a la mesilla, que carece de orejas.

2:00 No me puedo volver a dormir con tanto ronquido aunque sea hacia la mesilla, me voy al salón y ya que estoy pensando en orejas coso una oreja de un elefante de peluche que estoy haciendo.
2:15 Me vuelvo a la cama esperando dormirme en seguida. Me han quitado el sitio, consigo meter la cabeza y torso superior en la cuna de colecho y el torso inferior y las piernas las dejo atravesadas en mi propia cama, con tal de dormir…
2:30 Me despierta Xoubiña que me dice algo sobre los nananitos (los enanitos de Blancanieves) a gritos, pero está dormida. Además de despertarme a mí los gritos la despiertan a ella también. Pide teta y se vuelve a dormir.
2:45 Me despierta Xoubiña que quiere que durmamos como amijas (como amigas) lo que significa ponerse boca abajo y dejar que pase su brazo por mis hombros esperando pacientemente a que se duerma para volver a una postura normal y no quedarme contrahecha al día siguiente, pero por una amiga, lo que haga falta!

3:00 Me despiertan los ronquidos de mi santo, ya no me queda ni capacidad sensorial para saber de qué lado ronca o a qué oreja, a Xoubiña también la despiertan los ronquidos. Pide teta y se vuelve a dormir.
3:15 Me despierta Xoubiña al poner su culo encima de mi cabeza, le aparto el culo suavemente y me vuelvo a dormir.
3:30 Me despierta Xoubiña que dice que se quiere bañar a gritos, pero está dormida. Además de despertarme a mí los gritos la despiertan a ella también. Pide teta y se vuelve a dormir.
3:45 Me despierta Xoubiña, porque sí. Pide teta y me niego, me levanto a hacerle un biberón a ver si alguna de las dos duerme un poco esta noche. Espero a que se lo dé mi santo porque si se lo doy yo se niega en rotundo, habiendo teta...

4:00 Me rindo, no puedo dormir, me levanto y me voy al salón. Pienso que si me pongo a coser para relajarme me lío, me lío y ya no dormiré nada y mi escasa cordura no se lo puede permitir.
4:15 Se me enciende una lucecita mental. Me voy a dormir con Parrulín, los dos juntos en una cama de 90, pero él ni me pide teta ni ronca y al menos dos horas tengo que dormir.

5:00 Me despierta Xoubiña, me reclama desde la otra habitación. Oigo que se conforma con papá y se me hace raro oírla en otra habitación que no sea la misma que yo.
5:30 Me despierta Parrulín Mamá, qué bien que estás en mi cama! Si cariño, los demás no me dejan dormir, pero tú sí, verdad? VERDAD? Siii, me gusta que estés conmigo. Me abraza y nos dormimos.
5:45 Me despierto asfixiada bajo el abrazo de Parrulín y saco la cabeza para respirar.

6:00 Riiiiiiiing! Salto de la cama ¿qué demonios es eso? Ah, el despertador! No puedo, pido una prórroga de media hora y deseo vivir en Canarias para tener una hora más.
6:15 Sueño que llego tarde a trabajar y no puedo encontrar un par de zapatos que hagan juego en toda la casa, todos desparejados, al final tengo que llamar a mi hermana para que me preste unos y poder ir a trabajar aunque tenga que encoger los deditos durante ocho horas seguidas.
6:30 Riiiiiiiing! Salto de la cama ¿qué demonios es eso? Ah, el despertador! Para soñar lo que estaba soñando, mejor me levanto y salgo pitando, aunque lo de los zapatos no era cierto a ver si el llegar tarde a trabajar va a ser verdad!

Mamá de Parrulín y de Xoubiña, somnolienta.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.

viernes, 9 de enero de 2015

Empezando el año



Pues sí, he sobrevivido a otra Navidad, a las luces, los árboles, los buenos sentimientos, las comidas familiares, el consumismo desmedido, los villancicos desafinados, las aglomeraciones, el exceso de azúcar, la subida de colesterol, el descenso de la cuenta corriente... He sobrevivido a cortylandia, al navibus, a los belenes, a las meriendas en el vips, a las panderetas, a todos los planes con los niños e incluso he sobrevivido a la cabalgata de Reyes!

Pero sobre todo, he sobrevivido a la tristeza y la añoranza. Lo he pasado mal, lo he pasado muy mal, pero me he empeñado en recordarme a mí misma que no eran estas mis peores navidades, que las peores ya las viví, y sobreviví. Era navidad y mi madre se moría, pero yo me encontraba acompañada, arropada por amigos y familia, con un bebé de tres meses al que cuidar y un niño de cuatro años al que proteger de la pena y el dolor, al que debía enseñar que se trataba de un proceso natural y que debía vivirlo sin traumas y sin dramatizar. El drama era mío, y si conseguía enseñarle a reaccionar de una manera diferente a la mía le habría enseñado algo que le ayudaría durante toda su vida.

Mi vida cambió radicalmente desde entonces, tuve que enfrentarme sola al día a día, sin nadie con quien hablar o con quien desahogarme, sin nadie que me comprenda y me pregunte, o que me abrace sin preguntar, sin una guía en la maternidad, sin un consuelo en la adversidad.

Ahora me encuentro profundamente sola, y cada vez me duele más. Han pasado ya dos años desde la muerte de mi madre, y yo tenía que estar mejor, tenía que haberlo superado, tenía que dolerme menos… y no es así. Me empeño en superarlo y prometo que pongo todas mis ganas y mi esfuerzo en volcarme en mis niños, especialmente en estas fechas. Pongo toda mi voluntad en no sentir, en no pensar, en estar ocupada, en llenar los huecos. Pero la verdad es que no hay fiesta que me apetezca, ni regalo que me haga ilusión, ni abrazo que me consuele, ni noche que no amargue, ni latido que no duela. No hay detalle que no haga asomar mis lágrimas, ni recuerdo que no las haga desbordarse cuando estoy a solas.

Creo que estos días he tocado fondo, o tal vez todavía tenga que pasarlo mal, pero he pensado mucho en mi situación y la conclusión que he sacado es que necesito ayuda, que no puedo seguir con este dolor y con esta pena, que no puedo o no quiero sufrir más y que sola no soy capaz de superarlo.

Una amiga me recomendó hablar mucho con ella, pedirle ayuda a mi madre, además de a un profesional, que encontraría las fuerzas y la compañía en esas conversaciones. Hasta ahora no había hablado nunca con ella, sin embargo sí lo hacía con mi abuela, pero hablar mentalmente con mi madre es asumir que no está a mi lado y me resultaba demasiado duro. Ni siquiera había borrado su contacto del teléfono, está dado de baja, pero todavía no había sido capaz de borrarlo.

Madre querida, la del corazón generoso y la palabra serena, la del amor incondicional y el abrazo sincero. Has estado a mi lado en todos los momentos de mi vida, has curado desde mis primeros rasguños hasta los pedazos de un corazón roto. Nunca me faltó tu apoyo, tu cariño y tu comprensión. Éramos cómplices en la vida, éramos amigas de aventuras y compañeras de viaje. Ayúdame ahora que tengo que caminar sola, préstame tu mano una vez más y ayúdame. Por favor ayúdame, sola no puedo. Te necesito. Te extraño. Te quiero.

El duelo patológico (o duelo complicado) es una reacción más extrema que el proceso normal de luto. Cuando una persona sufre de duelo patológico, está controlada por un sentimiento poderoso y duradero de tristeza que no muestra señales de terminar. Esta forma extrema de duelo causa un sufrimiento doloroso a largo plazo que puede tener un gran impacto en su vida. El que sufre de duelo patológico no logra alcanzar la aceptación de una pérdida y es incapaz de seguir adelante con su vida sin un tratamiento médico.

Mamá de Parrulín y de Xoubiña
Otro día más.
Sean buen@s y felices.

martes, 30 de diciembre de 2014

Despidiendo el año



Saturadita me encuentro ya de tanta Navidad, mañana termina la primera mitad y hemos sobrevivido, a ver cómo llevamos la segunda. De vacaciones, hoy es el último día, y con todos los Reyes comprados ya, supongo que será más ligerita, aunque tal vez sea mucho suponer eso.

Xoubiña está como loca con la Navidad, no va a ninguna parte sin su pandereta. Vas a cantar un Villancico? Si mamá, a cantá. Y se lía a dar panderetazos con muchas ganas pero sin ritmo ninguno al tiempo que canta Tengo una vaca lechera… Y yo me parto de risa. Mejor eso que cuando de verdad canta un Villancico, que no sé por qué entra en bucle la chiquilla Campana una, campana una, campana una… Ha venido sin botón de rebobinar o avanzar, por lo que nos quedamos en la misma campana eternamente. Y los peces otro tanto, beben y beben, y beben y beben… y ya los imagino haciendo eses por el río, incluso al borde del coma etílico, pero no avanza la canción, imposible. La mejor es una de la Virgen, que no caigo yo qué villancico es porque no entona muy bien la chiquilla y canta La Virgen… se lo piensa… La Virgen María vivía en un tapón… Innovadora es la niña, y qué ilusión le pone al asunto, me encanta!

Parrulín está como loco con la Navidad, pero como loco con todo el consumismo desmedido de esta época, de hecho se debate entre el consumismo y las comilonas a todas horas y no sé cuál de las dos cosas le gusta más ni cual me sale más cara, un horror. Ayer dimos una vuelta por el centro y entre que tenía hambre, que media hora después de merendar sería capaz de comerse un jabalí, y que todo lo quería comprar me estaba volviendo más majareta todavía de lo que estoy en estado natural. Hubo un momento en el que creí que me iba a dar un mordisco en el brazo y juraría haber visto que tenía el símbolo del euro tatuado dentro del ojo, por lo que accedí a comprar un chocolate con churros, muy navideño, muy de turista, muy tomadura de pelo, muy de mancharse y ponerse perdido. Con el dineral que costó un chocolate y cuatro churros en los aledaños de Sol dimos por satisfechos ambos caprichos, el de comer y el de gastar, que ya dice el dicho que comer y gastar, todo es empezar!

Tolón, tolón, tolón, suenan las campanas, aunque parezca una vaca paseando con su cencerro. Din don, din don, suenan las campanas, aunque parezca el timbre de la puerta. Cómo demonios suenan las campanas? Ah, pues lo googleo, y para mi asombro encuentro que existen diccionarios de onomatopeyas, lo que inventa el hombre, es increíble! Y luego soy yo la perturbada! En fin, que hemos visto el reloj de la puerta del Sol y todo listo para las campanadas de esta noche, que se pone de bote en bote, y las de mañana por la noche, y también el día 1 por la mañana, que con tal de celebrar… Ya lo sospechaba yo, de perturbados está el mundo lleno.

Suena el carrillón clon, clon, clon, clon, clon, y comienzan las doce campanadas.

Dong! La primera es por ti, madre, porque nunca despedí un año sin tenerte a mi lado, porque te quiero y te añoro, porque esta fue tu última noche y tu última uva, porque te recuerdo a cada instante, por dejar de esperarte y encontrar en tu amor y tu recuerdo mi consuelo.

Dong! La segunda es por vosotros, hijos, porque os quiero, porque no imagino la vida sin vosotros a mi lado para hacerme sonreír, porque mi único plan en los próximos años es construir vuestra felicidad.

Dong! La tercera, por la familia, porque la armonía y el amor sean las bases que la sustenten, que la paciencia y el sentido del humor que deben acompañarnos en nuestro caminar no se agoten nunca.

Dong! La cuarta, por ellas, por las amigas que siempre están ahí, por las risas compartidas y el corazón acompañado, cuatro uvas para cuatro taradas queridas.

Dong! La quinta, por la soledad del marinero, del caminante sin hogar, por el emigrante que se va, por las camas vacías, por los pueblos en guerra y por los niños sin pan.

Dong! La sexta, por la esperanza, la magia y la felicidad, por un mundo mejor, más humano y más justo, por no cansarnos de luchar, por volvernos a levantar.

Dong! La séptima va por ti, tenían que ser siete, porque tengas éxito en ese camino que ahora comienzas, porque siempre sales corriendo a buscar tus sueños y por la sonrisa de tu pequeño.

Dong! La octava por la luz al final del túnel, por el faro en la tormenta, por el calor del hogar, por un abrazo sin dudar y por alguien a quien amar.

Dong! La novena va por ti, porque deseas vivir la maternidad con toda tu alma, espero que este año se cumpla tu sueño, aquí o en un país muy lejano.

Dong! La décima, por las noches blancas de hospital, los pasillos vacíos, los corazones que sufren, el dolor acompañado y la espera interminable, porque exista al menos una esperanza para luchar y una mano que agarrar.

Dong! La once va por mí, porque es la que siempre se me atraganta, es la uva de las prisas, la que te tomas sin mirarla apenas, la de la mala uva y el sabor amargo, y esa soy yo.

Dong! La doce es la última uva, esta va por ti que lees este blog aunque lo hagas en silencio, gracias por acompañarme en esta aventura, por todo lo que hemos pasado y por la vida que vendrá. Gracias! Brindo por ti!

Feliz año 2015!

Mamá de Parrulín y de Xoubiña
Otro día más.
Sean buen@s y felices.