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miércoles, 22 de mayo de 2013

Miercoles de Perlitas

 
Hace mucho tiempo que no escribo perlitas para amenizar el día, para que queden apuntadas para la posteridad y para sacaros una sonrisa, así que ahí van.

"Mamaaaaaa, cuál es el mayor peligro de un ayuntamiento?" Eh... Supongo que muchos, pero no entiendo tu pregunta. "Que cuál es el mayor peligro de un ayuntamiento!" Pues... No sé, se me ocurren muchos. El alcalde? El concejal de Urbanismo? "Eso qué es?" Son políticos, cariño. "Bah! Esos son todos unos ladrones!" Ejem... Vale. Los sobresueldos? Sobre-sueldos! Jajaja, me río sola. "Eso qué es?" Pues... Cosas de ladrones que dices tú. "Que te estoy preguntando cuál es el mayor peligro de un ayuntamiento!" Jo, cariño, que lo estoy intentando! Los recortes? "Si, eso, que se recorte tu casa y te caiga encima!" Ah! Se me enciende una lucecita en la cabeza, y así, como un árbol de navidad, que además de ser festivo siempre inspira mucho, caigo en su pregunta. Quieres decir cuál es el mayor peligro de un derrumbamiento! "Siii! Eso!" Toma ya! Acerté! Ya me parecía raro lo del ayuntamiento! La verdad es que cuanto más pienso en ello más peligros se me ocurren, menos mal que la pregunta era otra!

"Mamaaaaaa, tú sabes en qué se diferencian los Beatles y los Lunnis?" Pues, la verdad, se me ocurren más de siete. Últimamente hemos hecho pasatiempos de esos de encontrar las siete diferencias, que no sé por qué siempre son siete. "Noooo, sólo dos!" A ver, sorpréndeme. "Uh!" Jajaja! Digno hijo de su madre. Noo, digo lo de los Beatles y los Lunnis. "Pues muy fácil, en que los Beatles son más y los Lunnis menos, y en que los Beatles cantan en inglés y los Lunnis en español!" Ah, pues es verdad, porque en lo demás son igualitos, eh? "Porque los Beatles son como... 12 o 100, no?" Eh... Aproximadamente, cariño. Imagino que cree que para vivir en un submarino amarillo deben de ser muchos. Porque que yo sepa es la única canción que conoce de los Beatles. Y los Lunnis, en casa no los vemos, no sé si se los pondrán en el cole, así que ignoro cuantos son.

Esta última perlita tiene tela, y no sólo porque va de abrigos (de tela) la cosa. Su última obsesión son las cartas invizimal, a todas horas con las dichosas cartas. Al final hemos tenido que claudicar y comprarlas, álbum incluido. Y su única utilidad es la del chantaje, porque ni sabe jugar ni tenemos la aplicación, sólo sirven para decir si te portas bien te compro un paquete de invizimal.

El año pasado le compré una cazadora baratita de primavera, que a mi madre no le gustó nada y le compró otra más cara, más bonita y mejor. Me viene del cole con una cazadora horrorosa que no es suya. Y esta cazadora? "Pues mira, mamá, que la he cogido porque es la de P.V. y pensé que podía tener cartas invizimal en el bolsillo! Pero no tenía!" Anda que, ya te vale, Parrulín! Con lo bonita que era tu cazadora, que te compró la abuela, y me traes esta horrorosa, como del todo a 100! "No es horrorosa, es de P.V.!"

Encima, como ofendido el muchacho. Llamo a la madre de A., su mejor amigo y con el tiempo amiga mía también. Tienes el tlf de la madre de P.V.? Me lo da. Pasa algo? No, que me ha venido con una cazadora horrorosa, como del todo a 100 en lugar de la suya buenísima y dice que es de P.V. Vaya lío han debido de armar hoy con los abrigos porque el mío tampoco ha traído el suyo! Aquí una lectora avispada habrá caído ya, pero a mi no me gustan las avispas y no caí. Llamo a la otra madre, no es el suyo. Y entones, sólo entonces, que ya me vale, leo el nombre. Era de su amigo A.! Si, lectora avispada, acertaste! Yo confiaba inutilmente en que dejara esa, trajera la suya, y aquí paz y después gloria, pero no, no tuve tanta suerte, se descubrió el pastel!

Al día siguiente me trajo ya su cazadora, estaba enfadadísimo! "Mamá, me dijiste que era horrorosa y no era horrorosa, era de A.!" Vaya! Pues siento que fuera horrorosa, cariño, si es de A., pero horrorosa sí era! Y cuando vi a la madre de A. tuve que pedirle disculpas, menos mal que no se lo tomó a mal, me dijo que sí, que era horrorosa, que había sido una emergencia un día que llovía mucho. Se me caía la cara de vergüenza, pero se rió mucho mi amiga. Además su hijo me preguntaba que por qué decía que su cazadora era horrorosa y también le tuve que pedir disculpas a él!

Las dichosas cartas invizimal tienen una evolución, como que los personajes se van haciendo mejores y un día me suelta. "Mamá, tú sabes a qué evolucionaron las invizimal?" A qué, cariño? "Pues está claro mamá, a los payasos de la tele!" Jajaja! Yo me partía de risa, pero si no le he puesto jamás a los payasos de la tele! Y qué tendrá que ver con los invizimals! No encontré la asociación de ideas en este caso. Lo dejaremos sin explicación.

Espero que os hayan gustado.
Mamá de Parrulín y de Xoubiña.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.

 

martes, 8 de noviembre de 2011

Perlitas pendientes

Superman, ese gran desconocido. Parrulín no conoce a Superman, no sé si es porque no ha surgido nunca o por ese miedo inconfesable que tenemos todas las madres de que el niño, intentando emular a Superman, salte por la ventana, el pijama no tenga la misma capacidad voladora que la capa y se nos escabeche en el suelo. El caso es que sus amigos del cole sí deben conocerlo. Parrulín viene todo contento el otro día y dice “Mamá, mira cómo corro, mira lo que he aprendido” y se dedica a correr por el parque con una mano arriba. Lo primero que pienso es que se va a poner a cantar La Internacional, que es un comunista con prisa, pero no. Me doy cuenta a tiempo, antes de ponerme a cantar con él y que me miren mal las otras madres, que es Superman. Y le pregunto que qué es lo que hace corriendo con la mano así. El pobre, en toda su ingenuidad, me dice que es un camión de bomberos, y que el brazo es la manguera, ja, ja, me partía de risa. Ahora sigue haciéndolo y lo acompaña con sonido de bombero ni, no, ni, no, ni, no… lo que ayuda a identificar que no es un comunista con prisa como yo pensaba, sino un camión de bomberos con prisa.
Donuts para mamá. Nos encontramos a la mamá de sus amigos que salía del súper. Ahora no dan bolsas en el súper, yo me las apaño para meterlo todo en el bolso, porque para planear las cosas con antelación y llevar las bolsas de casa, pues qué se le va a hacer, no sirvo. Esta mamá lo llevaba todo en los brazos, se ve que tampoco sirve para esto. Entre otras cosas, un paquete de donuts, de los que vienen seis. Parrulín la ve, se acerca a saludarla y le dice que le dé dos donuts. Yo, sonrojada, le digo que no se los va a comer, que no le gustan, es poco dulcero el chaval, que no se los dé. Y suelta el niño “Pero es que no son para mí, mama, son para ti, para que te los lleves al trabajo, que pasas mucha hambre!” La madre se descojona, no sé si del niño, o de mí, o de ambos, me los da e insiste en que me los lleve. Así que hoy he desayunado un donuts!
Buscando a Rufus. El bebé rinoceronte bueno se nos ha perdido. Qué mala madre de rinocerontes debo de ser porque no me había dado cuenta, pero es verdad que hace días que no viene por casa. Y Parrulín me lo comenta por la noche, un tanto compungido. Bueno, no te preocupes, vamos a buscarlo. Estuvimos buscándolo un buen rato. A mí se me ocurrían buenas ideas, o malas, según se mire. ¿Debajo de la cama? No estaba, pero había unas pelusas enormes, esas sí que eran tamaño rinoceronte. ¿En el armario? No estaba, pero ya es hora de guardar la ropa de verano por lo que veo. ¿En la nevera? No estaba, tengo que hacer la compra urgentemente. ¿En la terraza? No estaba, la de tiempo que hacía que no salía yo a la terraza, pobres plantas, tengo que abonar todas y trasplantar algunas. ¿Detrás de las cortinas? No estaba, las cortinas se lavan, tendré que recordarlo y convencer al santo para que me las descuelgue. ¿En el baúl de los juguetes? No estaba, madre mía, tengo que hacer una limpia de excavadoras medio rotas pero ya. Parrulín miraba, pero siempre decía que no. Es lo malo de los amigos imaginarios, que cuando se pierden no hay quien los encuentre. Al final, pude convencerlo de que se habría ido al súper. Espero que hoy vuelva porque por lo que he visto me toca zafarrancho de limpieza el día festivo y no voy a tener tiempo de buscarle. Estoy pensando en comprarle un busca a Rufus. Mientras tanto, si alguien lo encuentra por favor que nos lo mande, se ofrece recompensa (imaginaria, claro) Si alguien se anima a ayudarme a limpiar se ofrece… ¿un café?
Algo terrible. Al recogerle del cole me cuenta que había pasado “algo terrible”. Me imagino lo peor, pero antes de asustarme demasiado le pido que me lo cuente. “Estaba yo en el baño y de repente, empezó a caer agua, agua, agua y parecía un río!” Madre mía! (¿Se habrá roto una bajante? A ver si me van a pasar a la cuenta la factura del fontanero, lo que me faltaba) Y qué pasó, cariño? “Pues que todo el patio se llenó de agua y llovía, llovía, llovía sin parar.” Ah, si, dímelo a mí, que ha caído una tormenta tremenda, he tenido que comprar un paraguas por el camino y aún así he llegado empapada. “Y sabes qué pasó después?” Qué pasó? “Que el cole se convirtió en un barco” Ala, qué chulo ¿un barco pirata? “Nooo, mamá, que me lo estoy inventando, es un cuento chino” y se parte de risa por haberme engañado. Vaya, pues me gustaba ese cuento.
Un dinosaurio en la carnicería. Me cuenta Parrulín que estaba un día en la carnicería “Y sabes mamá? Entró un dinosaurio de esos que tienen el cuello muy largo, como las jirafas!” Vaya susto! Y qué pasó? “Pues que echó raíces en el suelo y no se quería mover” Raíces? Como los árboles? “Si, y además en la puerta había un plástico y yo me quedé atrapado” No me digas! Y qué pasó? “Que cogiste un cuchillo de la carnicería y rompiste el plástico para salvarme” Uf, menos mal! Esta historia me la ha contado a mí, a la abuela, a papá… incluso a los amigos de la carnicería. Le he intentado explicar que es un sueño, que los dinosaurios no existen hace muchos, muchos años, que cayó una piedra grandísima y se murieron todos a la vez. Pero me insiste en que se murieron todos menos uno, porque este entró en la carnicería. Le he contado que los sueños a veces parecen tan reales que nos lo creemos, pero que lo hemos inventado mientras dormíamos. Bueno pues no, no hay manera. Un día entró un dinosaurio en la carnicería de nuestros amigos, si o sí. “Sucedió de verdad mamá, de verdad!” Lo que me salva es que en el sueño le rescaté del dinosaurio, porque si no, me recordaría todos los días que no le había salvado del dinosaurio. Creo que se nos ha acabado la era de las excavadoras y comienza la era de los dinosaurios.
En mi larga vida. Un día vemos una excavadora pequeña, en una calle pequeña, en una obra pequeña. Evidentemente, tenemos que acercarnos a verla. Parrulín la mira y me dice “Mamá, yo nunca había visto una excavadora así, en mi vida, en mi vida, eh?” Me reí de la expresión y porque si, sí la había visto, las hemos visto ya de todos los tamaños y colores. Y le digo en tu larga vida, no hijo? Y desde entonces usa esa expresión. “Yo nunca había visto tal cosa, en mi larga vida” y nos reímos todos. También suele empezar historias diciendo “Hace muchos, muchos años, muchísimos, cuando yo era pequeño…” y nos reímos también de su larga vida.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Cumpleaños por sorpresa



Ayer empezó mal el día, aunque para algunos peor que a mí, y fue mejorando a lo largo del día, especialmente cuando recogí a Parrulín del cole, que vino enseguida a mis brazos. Parece que la adaptación a dejar el cole, que era la única adaptación que necesitaba, va mejorando. Ahora viene cuando llego, igual tarda un poquito en aparcar la moto y ponerle el papel para que no le pongan una multa (que sí, que lo hace), pero viene en cuanto le llamo. Pasamos por el inevitable momento de la fuente y de salir de allí empapados, gracias a la ayuda del conserje que si no, no salíamos, y nos fuimos a casa.
Estábamos entrando por el portal cuando Parrulín se acordó, de repente, de una cosa. “Mamá, estoy pensando en una cosa” Pues sí, mi amor, tienes cara de estar pensando ¿en qué piensas? “En algo muy, muy importante” Ah, pues yo lo quiero saber, ¿me lo cuentas? ¿qué es eso tan importante? “Pos, que hoy es el cumpleaños del bebé rinoceronte bueno” ¿De Rufus? No me digas! Pues muchas felicidades.
“Mira, acarícialo” y me lo da en la mano, imaginariamente, claro. Lo acaricio profusamente (Nota mental: ¿Puedo decir aquí profusamente?) “Y dale un besito, que es su cumple” Claro, felicidades, y le dí un montón de besos a Rufus. ¿Tú también quieres besos, cariño? “Si hombre, cómo no, los que quieras” Así que entramos en casa repartiendo besos entre Parrulín y el bebé rinoceronte bueno.
“Mamá, se nos ha olvidado una cosa” ¿El qué, cariño? “Pos que no hemos comprado velas para el cumpleaños!” Vaya, ¿y ahora qué hacemos? “Voy un momentito a comprarlas, un minuto mamá” y sale corriendo hacia la puerta. Eh, no puedes salir de casa solito, ya lo sabes. Así que sale corriendo hacia una esquina del salón, finge que compra unas velas y me las da en la mano, imaginariamente, claro.
Genial, ya tenemos velas, pero ahora Parrulín nos falta la tarta. “Es verdad, la tarta! Fresa o chocolate?” Mmmm… a mí me gusta más el chocolate pero no sé qué le gustará más a Rufus. “El chocolate, también, como a ti” ¿La compramos o la hacemos? “Muy bien mamá, muy buena idea, así me gustan a mí las mamás, la hacemos” De acuerdo, pues hazla en la cocinita y me avisas, que tengo que sacar la lavadora.
“Mamaaaaaa, ya” Ala, qué buena pinta tiene, parece deliciosa. “Mira, ha venido la mamá del bebé rinoceronte bueno” (Ups, si yo pensaba que era su mamá, ahora resulta que no, qué chasco) Encantada señora rinoceronte buena ¿se dice así Parrulín? Es que no sé cómo se llama la mamá. “Se llama Rufus también” Cachis, tenía que haberlo imaginado!
He buscado información sobre amigos imaginarios, por saber si es normal a esta edad o es el reflejo de algún tipo de carencia. Obviamente en muchas ocasiones lo que Rufus quiere está expresando qué es lo que quiere él. Mi actitud ha sido siempre la de participar en su juego, he abierto las puertas de mi casa al bebé rinoceronte bueno, en ocasiones incluso a cuatro bebés rinocerontes buenos y tal día como ayer celebramos el cumpleaños de Rufus.
Mi bebé y yo dice lo siguiente: 

“Se trata de una etapa fundamental del desarrollo, por lo que es importante respetarla sin seguirle el juego ni intentar introducirse en su mundo. El amigo imaginario es una figura a la que conviene no dar demasiada importancia.” Se supone que lo ha escrito un psicólogo. Yo no soy psicóloga, pero me niego a no seguirle el juego ni participar en ello. Igual que participo en sus juegos de construcciones o en lo que se tercie. Dado el carácter de mi hijo tener un amigo imaginario, aunque sea un rinoceronte, no supone que su comportamiento con los otros niños siga siendo igual de extrovertido que cuando no teníamos a Rufus. Seguiremos con el juego cuando él quiera independientemente de lo que diga el psicólogo este.
Otro día más.
Sean buen@s y felices!

viernes, 17 de junio de 2011

Su amigo imaginario

El nene se hace mayor. Ya hace tiempo que hemos empezado a jugar a cosas imaginarias. La primera vez que lo hizo no recuerdo qué me estaba pidiendo que le comprara que no podía ser, y a un “es que yo lo quiero” le respondí que yo también quería un camión amarillo. Alargó la mano, cogió un imaginario camión amarillo del aire y me lo dio. “Toma, un camión amarillo!”
Después tuvimos una etapa en la que jugábamos con una pelota imaginaria. Este es un juego particularmente útil, no rompe nada, no hace falta correr para ir a buscarla, metes gol siempre que quieras… Un chollo de juego, vamos! Como nos gustó a ambos, hemos jugado mucho a la pelota imaginaria.
Pues bien, ayer tuvo su primer amigo imaginario. Y no era un niño, ni una niña, ni nada parecido, era… un bebé rinoceronte. Si, tal y como suena, un bebé rinoceronte. Le ha llamado Rufo.
Rufo se mete entre mis piernas cuando tengo que abrir una puerta, se ha caído por las escaleras de casa, llora a menudo y no sabemos dónde está, tenemos que tener cuidado por si le pisamos, tenemos que acariciarle, darle besos y decirle que lo queremos mucho, tenemos que darle de comer, tenemos que bañarlo, se escapa por la calle y tenemos que salir corriendo detrás de él… En fin, que la lía de todos los colores. Estoy de Rufo hasta la coronilla!
Esto me pasa por fomentar el juego imaginativo, que la pelota estaba muy bien, pero el bebé rinoceronte…
Cuánto dura esta etapa? Cuántos animales más meterá en casa?
El lunes más!
Sean buen@s y felices!