Todos los niños tienen frases que nada más oírlas te corre un escalofrío y te imaginas lo peor. En nuestro caso son dos “Mamá, perdón” y “No pasa nada”. Cada vez viene Parrulín con cara de santo y pronuncia una de las dos es que la ha liado, y bien gorda.
Ayer, estaba mi santo duchándose y casualmente tuve que ir un segundo al baño (una tiene necesidades fisiológicas como todo el mundo, que se le va a hacer) Cuando aparece Parrulín, aparta la cortina de la ducha y le dice “Papá perdón” ¿Qué has hecho? “dfnbqlieb…” No entendimos nada “Pero no pasa nada” Eso si lo entendimos. Oh, oh, qué habrá liado! A ver, cariño, enséñame qué has hecho.
Me lleva de la mano al salón y había tirado el aparato portátil de aire acondicionado (tamaño 60x60x100) y estaba el salón lleno de agua que se salía del depósito y corría y corría por el suelo. ¿Cómo ha podido tirar esto que pesa un montón? ¿Cómo no ha hecho ruido? ¿Cómo puede armar semejante lío en el segundo que tardo en hacer pis? Y le reñí bastante, porque sabe que no se toca, se lo hemos dicho mil veces, pero además una cosa es tocarlo y otra tirarlo e inundar el piso!
¿Por qué has hecho esto? “Porque me apetecía, pero no pasa nada” ¿Cómo que no pasa nada? ¿No ves que está todo mojado? “Yo te ayudo a fregar” No, no me ayudes, mejor, vete con tu padre. (Padre previamente avisado para que saliera echando leches de la ducha y se encargara de la fiera mientras yo arreglaba el desastre)
Cuando las aguas volvieron a su cauce (las del aire acondicionado y las de la madre) viene con cara de santo “Mamá estás enfadada?” Si, cariño, estoy muy enfadada, estás castigado y esta noche no hay cuento. “Estás triste también?” Pues también, tú sabes que eso no se toca y lo has tirado al suelo y se ha llenado todo de agua. “No lo voy a hacer más” Bueno, eso espero, dame un beso. Y le abrazo con toda mi alma.
Me cuesta horrores estar enfadada con él, por las caritas que pone y lo zalamero que es, pero es importante que aprenda las cosas que no se hacen. Debe de ser la segunda vez que lo castigo, no me gusta hacerlo, pero hay cosas que no se solucionan con un beso por muy tierno que sea. No le grito, no le trato mal (sólo faltaba!), le doy igual los besos y abrazos que quiera, pero no hay cuento se ponga como se ponga.
Al rato viene “Mamá estas enfadada?” Pues si “Pero me quieres igual” Si, cariño, mamá te quiere aunque esté enfadada, ya lo sabes. “Mamá cuaaanto te quiero, no pasa nada” A mí me da la risa pero me contengo. Pero que morro tiene este niño!
La táctica de aunque-estés-enfadada-me-quieres me parece importantísima, que sepa que el amor de su madre es incondicional, que estaré siempre amándole y ayudándole en cualquier cosa que necesite, que en casa jamás se juega al Ya no te quiero, ni verbal ni gestual. Pero él parece traducirlo por no-pasa-nada. De forma que puede liar la que sea que como mamá le sigue queriendo…
Cuando el padre le lleva a la camita esa noche le dice “Papá, vamos a cerrar la puerta y me lees un cuento, pero que no nos oiga mamá, eh?” Y mamá oyéndolo todo desde el pasillo esperando pacientemente la respuesta de su padre y cruzando los dedos para que tuviera un poco de sentido común. Afortunadamente sí lo tuvo, se negó a leer el cuento, se mantuvo a su lado haciéndole mimos y caricias como siempre, pero sin cuento. Y pidió irse a la cunita.
Llego yo a la habitación y levanta la cabeza “Mamá, me lees un cuento?” No cariño, estás castigado. “Es que no lo voy a hacer más” Pues fenomenal, si no lo haces más, no te castigo más “Pero me quieres igual” Si, cariño, mamá te quiere aunque esté enfadada, ya lo sabes “Mamá cuaaanto te quiero, no pasa nada”
No se me ocurre cómo hacerlo mejor. Es muy difícil enfadarse con él.
Mañana más!
Sean buen@s y felices!