lunes, 11 de abril de 2011

Frases de niño que dan miedo

Todos los niños tienen frases que nada más oírlas te corre un escalofrío y te imaginas lo peor. En nuestro caso son dos “Mamá, perdón” y “No pasa nada”. Cada vez viene Parrulín con cara de santo y pronuncia una de las dos es que la ha liado, y bien gorda.
Ayer, estaba mi santo duchándose y casualmente tuve que ir un segundo al baño (una tiene necesidades fisiológicas como todo el mundo, que se le va a hacer) Cuando aparece Parrulín, aparta la cortina de la ducha y le dice “Papá perdón” ¿Qué has hecho? “dfnbqlieb…” No entendimos nada “Pero no pasa nada” Eso si lo entendimos. Oh, oh, qué habrá liado! A ver, cariño, enséñame qué has hecho.
Me lleva de la mano al salón y había tirado el aparato portátil de aire acondicionado (tamaño 60x60x100) y estaba el salón lleno de agua que se salía del depósito y corría y corría por el suelo. ¿Cómo ha podido tirar esto que pesa un montón? ¿Cómo no ha hecho ruido? ¿Cómo puede armar semejante lío en el segundo que tardo en hacer pis? Y le reñí bastante, porque sabe que no se toca, se lo hemos dicho mil veces, pero además una cosa es tocarlo y otra tirarlo e inundar el piso!
¿Por qué has hecho esto? “Porque me apetecía, pero no pasa nada” ¿Cómo que no pasa nada? ¿No ves que está todo mojado? “Yo te ayudo a fregar” No, no me ayudes, mejor, vete con tu padre. (Padre previamente avisado para que saliera echando leches de la ducha y se encargara de la fiera mientras yo arreglaba el desastre)
Cuando las aguas volvieron a su cauce (las del aire acondicionado y las de la madre) viene con cara de santo “Mamá estás enfadada?” Si, cariño, estoy muy enfadada, estás castigado y esta noche no hay cuento. “Estás triste también?” Pues también, tú sabes que eso no se toca y lo has tirado al suelo y se ha llenado todo de agua. “No lo voy a hacer más” Bueno, eso espero, dame un beso. Y le abrazo con toda mi alma.
Me cuesta horrores estar enfadada con él, por las caritas que pone y lo zalamero que es, pero es importante que aprenda las cosas que no se hacen. Debe de ser la segunda vez que lo castigo, no me gusta hacerlo, pero hay cosas que no se solucionan con un beso por muy tierno que sea. No le grito, no le trato mal (sólo faltaba!), le doy igual los besos y abrazos que quiera, pero no hay cuento se ponga como se ponga.
Al rato viene “Mamá estas enfadada?” Pues si “Pero me quieres igual” Si, cariño, mamá te quiere aunque esté enfadada, ya lo sabes. “Mamá cuaaanto te quiero, no pasa nada” A mí me da la risa pero me contengo. Pero que morro tiene este niño!
La táctica de aunque-estés-enfadada-me-quieres me parece importantísima, que sepa que el amor de su madre es incondicional, que estaré siempre amándole y ayudándole en cualquier cosa que necesite, que en casa jamás se juega al Ya no te quiero, ni verbal ni gestual. Pero él parece traducirlo por no-pasa-nada. De forma que puede liar la que sea que como mamá le sigue queriendo…
Cuando el padre le lleva a la camita esa noche le dice “Papá, vamos a cerrar la puerta y me lees un cuento, pero que no nos oiga mamá, eh?” Y mamá oyéndolo todo desde el pasillo esperando pacientemente la respuesta de su padre y cruzando los dedos para que tuviera un poco de sentido común. Afortunadamente sí lo tuvo, se negó a leer el cuento, se mantuvo a su lado haciéndole mimos y caricias como siempre, pero sin cuento. Y pidió irse a la cunita.
Llego yo a la habitación y levanta la cabeza “Mamá, me lees un cuento?” No cariño, estás castigado. “Es que no lo voy a hacer más” Pues fenomenal, si no lo haces más, no te castigo más “Pero me quieres igual” Si, cariño, mamá te quiere aunque esté enfadada, ya lo sabes “Mamá cuaaanto te quiero, no pasa nada”
No se me ocurre cómo hacerlo mejor. Es muy difícil enfadarse con él.
Mañana más!
Sean buen@s y felices!

viernes, 8 de abril de 2011

Los astros conspiran

Me quiero ir de vacaciones en semana santa! Anda, pues como todo el mundo, pensarás. Pues si, como todo el mundo, pero tengo la luna en marte con ascendente en capricornio y los astros se encuentran alineados y conspirando para que todo me salga mal. (Pobre capricornio, con lo bien que me cae, me lo he inventado, ni idea de astrología…)
A mi santo no le han comunicado todavía si tiene o no una guardia, lo que no puedo entender ¿es que no puede planificar nada con antelación o cómo funciona eso? ¿Cómo funciona un funcionario? Hace un par de días, hartos de esperar, y como él piensa que alguno de los días le va a caer, decidimos que me marcharía yo con Parrulín.
¿Y cómo nos vamos? Pues en coche. Esta vez no puedo, porque se lo tiene que quedar él para ir a trabajar, porque a lo tonto hace dos años que no conduzco, porque son muchas horas conduciendo sola con Parrulín y si quiere algo no sé cómo me las apañaría, porque no me apetece tragarme los enormes atascos de la semana santa…
Pues en tren. Malo. No hay plazas ya en talgo a ningún lugar de Galicia, no hay plazas tampoco por la noche. Ala, por tardona!
Pues en avión. Malo, carísimo, un dineral. Ala, por tardona!
Pues en autobús. Bien. Aquí te dejan ser tardona. Ole!
¿Pero tú estás loca? ¿Pero cómo te vas a llevar al niño en bus? ¿Pues no ves que es mucho tiempo? ¿Y si molesta a los demás viajeros? ¿Y si...? ¿Y si...? ¿Y si...?         ¿Pero tú estás loca? ¿Pero cómo te vas a llevar al niño en bus? ¿Pues no ves que es mucho tiempo? ¿Y si molesta a los demás viajeros? ¿Y si...? ¿Y si...? ¿Y si...?
No me repito ni me falla el blogger, es que esta conversación la he tenido con mi madre y con mi santo. Ambos dicen que me pagan el avión. Pero no es cuestión de dinero ni de quien lo pague, sino que más de 300€ de avión para ir cuatro días a Galicia me parece un disparate.
Mi opción era irme por la noche en bus a la ida y por la tarde a la vuelta. Así veía si se podía repetir un viaje nocturno en bus con Parrulín y uno diurno o se le hacía muy pesado o cómo nos iba la cosa.
Venga, pues me da igual lo que me digan, nos vamos en bus. Si se porta mal ya veremos. Los problemas según se vayan presentando, ese es mi lema. Me meto en la página y veo que los menores de 4 años pagan la mitad. Bien. Pero… no te deja elegir a la vez un billete de adulto y uno de menor, tienes que coger los dos iguales. O hacer dos compras distintas, pero como puedes elegir asiento… ¿y si entre una compra y otra me quitan el asiento y tengo que comprarlos separados? (Igual descansaba más, ja, ja) Bueeeeno, pues me iré a la estación a cogerlos, que con una señora delante me entiendo mejor que con el dichoso internet. ¿Dónde lo venden? Internet: uno cerca y uno lejos. Pues me voy al cercano que soy pardilla pero no tonta.
Le comento a mi madre que me voy a por los billetes ¿Pero tú estás loca? ¿Pero cómo te vas a llevar al niño en bus? ¿Pues no ves que es mucho tiempo? ¿Y si molesta a los demás viajeros? ¿Y si...? ¿Y si...? ¿Y si...?          (La que se repite es ella, no yo, que conste) Venga, vuelvo a buscar un avión, para que veas lo que cuesta. Busco sólo la vuelta.
Bingo! 38€ por persona. Calculo por dos más las tasas más tal y cual, pues unos 100. Venga, vale, me voy en bus por la noche y vuelvo en avión. Así se quedan más tranquilos los dos, al menos la mitad de tranquilos. 38€ por trayecto más tasas más no-se-que, más no-se-cuanto y al final me toca pagar…. 150€!!! Ala! En fin, así es la vida. Aceptar. Te llegará la tarjeta de embarque para imprimir por mail. Bueeeeno.
Me voy a la venta de billetes cercana. Buenas tardes, quería comprar billetes a Pontevedra. Pues… es que aquí sólo vendemos a Cuenca. Vale, pero es que yo no quiero ir a Cuenca. Ah, pues entonces tendrás que ir a la otra oficina. ¿Y por qué no pone en la web que aquí sólo venden a Cuenca? Ah, pues no sé. Bueeeeno, iré mañana.
Hoy voy a imprimir el mail. Tachán! En el último momento piden la caducidad del DNI. Sorpresa! Está caducado! No puedes imprimir el embarque! ¿Y ahora qué? Pues a renovarlo. Sorpresa! Sólo lo hacen electrónico, necesitas un Certificado de no-se-que. Intento llamar a mil sitios, a ver si me lo pueden hacer electrónico sin electrificar. Sorpresa! Nadie me coge el teléfono. Sorpresa! Sólo lo cogen los teléfono-máquina a los que no puedes contar tu vida. O si, pero que no te entienden. Me pregunto por qué no hay las opciones Marque 1 si no entiende a la máquina, Marque 2 si la máquina no le entiende a usted, Marque 3 si desea que se autodestruya la máquina. 3, 3, 3!
Pero qué está pasando? Pero qué daño le he hecho yo a Capricornio para que me ocurran todas estas cosas? Es que no puedo disfrutar de mis vacaciones como todo el mundo? Me caías bien Capricornio, pero ahora me lo estoy pensando, aunque no voy a decir nada malo de ti no vaya a ser que me caiga un meteorito en la cabeza y me quede definitivamente sin vacaciones.
Buen finde!
Sean buen@s y felices!

jueves, 7 de abril de 2011

Un día especial

Una de las cosas que más me gustan de la maternidad es que un día cualquiera siempre se convierte en un día especial. Dejaron de existir los días rutinarios, cada día se ha convertido en una hermosa fuente de alegrías, sorpresas, besos y abrazos sin fin. Tengo un niño muy, muy especial que convierte cada uno de mis días en preciosos regalos.
Después de recogerle en la guarde y ver a la abuela nos vamos a casa en metro. Hasta que un día que pedía ir en autobús, fuimos. Desde entonces tenemos que ir siempre en autobús. Y se tarda mucho tiempo, pero son unos viajes divertidos y llenos de anécdotas. Además tiene una sillita especial como la del coche de papá y el niño va totalmente seguro, lo cual es una novedad en los autobuses y lo agradezco un montón.
Ayer lo siento, lo ato con las correas y al cabo de un rato queda un asiento libre al otro lado del pasillo. Parrulín ¿te importa que me siente allí? “Bueno, mamá, si estás cansada…” Sonrío y me siento (no por mucho tiempo) Al minuto “Mamá, ven!” ¿qué pasa mi amor? “Es que quiero decirte que te quiero mucho y darte un beso” Cómo no ir? Cómo no comérselo a besos a él también? A mamá se le cae la baba, a los demás pasajeros también.
“Mamá, mira, un buzón de correos, para echar las cartas a los reyes magos!” En su mundo las únicas cartas que existen son las de los reyes magos, en el mío, las de las facturas. Hubo una época en la que te hacía ilusión recibir cartas, eran cartas personales. Hoy si ves una carta en el buzón te echas a temblar ¿Cuánto tendré que pagar esta vez? La vida moderna…
Un bebé llora en el autobús. “Mamá, llora un bebé” Si, cariño, pobre (el bebé ni siquiera estaba a la vista, pero se oía) “Pues le voy a cantar la canción de los bebés para que no llore” Muy buena idea Parrulín “Este niño tiene sueño, tiene ganas de dormir, tiene un ojito cerrado y otro no lo puede abrir, ea, ea, ea” La canta suavito, suavito, el bebé ni le oye, pero se calma. A mamá se le cae la baba, a los demás pasajeros también.
“Mamá, mira, un camión de la caca” Ala! Respondo yo que no entiendo su emoción por el camión de la caca, pero procuro compartirla.
Por el camino vemos siempre varios camiones de la caca, varias grúas, pasamos por un parque de bomberos… todo esto le emociona, yo me pregunto si va con el gen masculino o se tratará de una etapa de la infancia, pero sus gritos cuando ve una grúa son como los de las jovencitas histéricas de los conciertos de Alejandro Sanz en mi época. Sí, soy mayor, así es la vida. (Cada año tengo la mala costumbre de cumplir un año más.)
Al llegar a casa siempre me ayuda, a poner lavadoras, a tenderlas, a ordenar la ropa, a barrer, a fregar… Este niño es un verdadero cielo aunque puede llegar a ser asfixiante en ocasiones, a veces me siento perseguida en mi propia casa, hasta si voy al baño aparece “Mamá qué haces? Yo te ayudo” Ya hemos pasado la época en la que se empeñaba en limpiarme en el baño, menos mal!, se conformaba con meter un papel entre las piernas si le decía Muy bien, lo has hecho fenomenal. Para el resto de las cosas sí acepto su ayuda aunque tardemos más.
Juntos, quitamos la ropa de la cama de matrimonio para lavar, habíamos quitado ya las almohadas, los cojines y el edredón. Y cuando vió la cama vacía, que creo que era la primera vez, me dice “Mamá, mira que buen sitio para hablar” Yo asombrada, nunca habría pensado esa frase con su edad. Pues si, claro, es estupenda, vamos a hablar. Nos tumbamos. Y de qué quieres hablar? “Pues… de cosas que no nos oiga papá” Y yo, perpleja. Con la buena relación que tiene con su padre y la adoración mutua de los dos, hace un tiempo que vengo notando una cierta rivalidad entre mamá y papá. Como cuando no quiere que venga papá o cuando no me deja a mí que le ponga la leche porque tiene que ser papá…
De acuerdo, pues de qué quieres hablar? “Pues, que me leas el cuento de Alicia, por ejemplo” Ah, suspiro aliviada, no era nada grave entonces. Era algo rollo, rollo, menudo peñazo de cuento, se ve que papá lo odia tanto como yo y por eso prefiere leerle otros. En fin, que allá vamos con Alicia. En su cuento sale un dodo, le hace gracia y se pone a repetir dodo todo el rato, fácil pasamos media hora o más señalando la cuna, “Mamá, mira un dodo”, señalando la mesilla, “Mamá, mira un dodo”, señalando la lámpara, “Mamá, mira un dodo”… Y a cada vez le respondía ¿pero cómo va a ser eso un dodo?, le hacía cosquillas y se reía muchísimo, lo que contribuye a que el juego no se acabe nunca.
Harta ya del juego le digo Mira, un do-do, un re-re, un mi-mi, un fa-fa, un sol-sol… (Hace tiempo que sabe las notas) Bueno, pues escacharrado de risa estaba. Ya entiende los chistes! Es genial! Ya le hace gracia un juego de palabras y no simplemente una mueca o una payasada! Cuando se recuperó de la risa me dio un gran abrazo y un beso “Mamá que bien lo pasamos juntos, cuaaanto te quiero”
Cada día se convierte en un día especial, ha sido un niño deseado y amado desde su búsqueda, adorado desde su nacimiento, y aunque parezca imposible cada día que pasa lo quiero más. Poder sentir el amor de esta forma tan incondicional, tan infinita, tan de verdad es uno de las mayores sorpresas y alegrías de ser madre, hace que cada día sea especial.
PD Tendré que hacerle en su habitación nueva un sitio para hablar, ya estoy maquinando cómo.
Mañana más!
Sean buen@s y felices!

martes, 5 de abril de 2011

Historias de parque

Hoy inauguro una nueva sección del blog, la voy a llamar Historias de parque, porque salen y saldrán muchos post inspirados en cosas que hemos visto en el parque, conversaciones que hemos oído, comportamiento de niños, padres, perros, loros, excavadoras… En fin, todo lo que nos vamos encontrando en el parque cuando vamos a jugar.
Lo primero contaros un secreto… Odio ir al parque! Shhh… Pero bueno, mi marido lo odia más y yo me lo tomo con humor porque, primero, no tengo más remedio; segundo, a Parrulín le encanta, le viene bien jugar y correr; tercero, ya disfrutamos de cálidas temperaturas; cuarto, observo a los demás niños, mamás y familias varias y quinto, tomo nota mental para el blog!
El sábado fuimos al parque cargados de cosas, se quiso llevar el camión, la pala, el rastrillo, la pelota… Salí de casa con tantas cosas que casi me olvido de Parrulín! Es broma, tan despistada no soy (o no suelo serlo, ja, ja)
Estuvimos jugando con la arena, los dos juntos, cuando se me acerca un nené de un año más o menos, que andaba con dificultad y no hablaba nada, se apoya en mí y quiere jugar con nosotros. Bien, aceptamos a todos los niños que vengan en el juego ¡faltaría más! Estuvimos jugando los tres un montón de tiempo. ¿Creéis que se acercó su mamá o papa? Nooooo.
Después de casi una hora jugando los tres, nos teníamos que ir. ¿Y ahora qué hago yo con este niño? No sé quién es la madre o el padre, no entiendo por qué no se han acercado, no voy a dejarlo solo. Pues aún estuve buscando a los padres durante un buen rato. Estaban sentados tranquilamente a la sombra, a unos 30 metros, sin prestar la más mínima atención a su hijo de un año! Tuve que ser yo la que me acercara y decirle “Oye, que me voy” A estos sí les gusta ir al parque! Encuentran a quien se encargue de todo y a charlar tranquilamente!
Mientras jugaba con Parrulín y “el otro” (que no es que fuera hijo de Nicole Kidman, sino que no sabía decirme su nombre, pero como yo le llamaba nené y parecía que me hacía caso, con nené se quedó) había otros niños cerca.
Un niño que no llegaba al año y sólo podía estar apoyado o se caía, quitó el apoyo y se cayó, normal. (¿Y la madre? No, no viene) Como estaba cerquita lo cogí, le levanté, le consolé un poquito, (¿y la madre? No, tampoco viene) le quité la arena de las manos (y del pelo, ya de paso) se echó a llorar, (¿y la madre? No, no viene). Creí que lloraba porque no estaba su madre, llevaba ya un ratito consolándolo cuando se da cuenta el padre. Era padre, no madre, el i-rresponsable de la situación. Estaba al lado! Pero a dos pasos del niño! Claro, estaba de charla con otros papás y ni se enteraba de lo que pasaba. A este también le gusta ir al parque! Total, pasa de todo! El niño cayó de culete y no le pasó nada, claro, pero si se cae hacia delante se da con el banco en la frente! Si es que le podía haber pasado cualquier cosa!
Jamás hasta ahora le he quitado un ojo de encima al niño! Que no es que tenga un ojo cosido a la camiseta, que quedaría algo raro el pobre niño, sino que yo no me quedo tranquila dejándolo con desconocidos. Y cuando casi ni andaba sin apoyo, no dejé nunca mis manos a menos de 10 cm de su cuerpecito por si se caía. Libertad vigilada, esa es la norma que se aplica en esta familia! Por favor! Si es que aún tiene dos años!!!
Imagino a este tipo de padres y su casa, en plan, si algún día quieres cenar, me avisas. Bueno, mejor me avisas el día anterior no vaya a ser que tenga un plan mejor! Si quieres meter el dedo en el enchufe avísame antes, no vaya a ser que esté tomando una cerveza en el salón y no te esté mirando! Si quieres coger el bote de lejía que hay en la cocina, sí, ese tan bonito con colores, avísame antes que lo quito de tu alcance! Si quieres hacer algo que no sea estar metido en el parque-jaula, avísame antes para que me acuerde de ejercer de padre/madre, que ya lo haré si tengo tiempo (y ganas)…
Creo sinceramente que no peco de proteccionista, no soy la típica “doña agobios” que no les deja hacer nada (que también los he visto). Por supuesto que me tiro al suelo y juego a todo lo que me proponga, jugar con la arena, con coches, con la grúa, con puzles, a leer un cuento, a cantar, a bailar, a hacer el payaso, y lo pasamos pipa, como dice él… “Mamá, que bien lo pasamos juntos” y yo me derrito, cuando jugamos a la torre... “Te voy a dar un beso porque lo has hecho muy bien” y me derrito más.
Pero también sé dejarle su espacio, apartarme cuando quiere jugar solo, esperar a ver si pide ayuda cuando veo que no es capaz de encajar las piezas, dejarle que lo intente varias veces, observar y esperar. Es importante para su desarrollo el aprender a resolver los conflictos. También en el parque espero antes de meterme en una discusión infantil, si la cosa no es normal intervengo inmediatamente, pero si están aclarando sus diferencias con tranquilidad, hay que dejarles su espacio. Tener en cuenta que pronto empieza el “cole de mayores” y en el recreo no siempre estará la profe justo a su lado, hay más niños también. Y su madre no va a estar ahí para sacarle las castañas del fuego en todo momento. No niego que me encantaría, pero el sobreproteccionismo y la absoluta dependencia no sería bueno para ninguno de los dos.
En fin, hasta aquí mi reflexión de hoy.
Mañana más!
Sean buen@s y felices!

lunes, 4 de abril de 2011

Cuando cae la noche

La actividad cultural prevista para esta semana me la recomendó un amigo, estuvo muy, muy bien, a Parrulín me encantó, así que el post de hoy va por ti, A.
La obra se llama Cuando cae la noche, en el teatro Lagrada, y estará en cartel los días 2, 3, 16, 17, 23 y 24 de Abril, los sábados a las 17:00h y los domingos a las 12:30h.
Es una obra para niños de 4 años, o así lo recomiendan, pero como Parrulín está más que acostumbrado a ir al teatro, la recomendación venía de parte de un buen amigo, estaba fenomenal de precio y me pillaba al lado de casa digo… Pues vamos!
Lo primero que me encantó fue el teatro. La chica que vendía las entradas era muy amable, y mientras esperábamos para entrar inflaba globos para los niños con forma de flores. También había un par de mesas llenas de fotocopias para colorear, lápices y tijeras. Creíamos que era a las 12, así que tuvimos que esperar mucho tiempo hasta que empezara, pero con los globos, recortando y coloreando se hizo muy ameno.
Parrulín miraba encantado las tijeras y como eran de plástico y el peligro era nulo, le dejé recortar. Estaba emocionado, recortando a un Pocoyo (por la mitad), decía “Mira cómo se ríe cuando le corto un pie”, en fin, huelga decir que la fotocopia no se reía y que a mí me parecía un tanto gore, pero si le entretiene… Eso si, al llegar a casa quité mi costurero de su alcance, que aunque sabe que no las puede tocar igual después de haberse iniciado en el apasionante mundo de las tijeras se le ocurría coger las mías y cortarse un pie como a Pocoyo, a ver si daba risa (imagen más gore aún)
Me gustaron muchísimo las tijeras, tengo que conseguirle unas! Además de ser de plástico y no cortar nada más que el papel, servían para zurdos! Hay que ver la de cosas que estoy aprendiendo de zurdos desde que vimos la tendencia de Parrulín, yo no sabía que las tijeras sólo tienen filo en un lado y los zurdos o cortan con la derecha o le compras unas especiales.
También había un espejo de esos en los que te ves deforme, yo quería ver su reacción cuando se viera, pero no sé por qué no parecía darse cuenta. Lo único que dijo es que parecía más alto “como de cole de mayores” pero no dijo nada que tenía un enooorme cabezón. Curiosa percepción la de los niños.
Y comienza la función! La obra, de la compañía Palique cuenteras, está protagonizada por Marissa Amado, con la dirección de Magda Labarga, dura una hora y Marissa está sola en el escenario durante todo ese tiempo. Es una actriz buenísima, muy agradable y risueña. Lástima que la nariz postiza no dejara ver su belleza, porque además es muy guapa. Consiguió mantener la atención de los niños excepto de una niña de la edad del mío que no hacía más que darle golpes a Parrulín en la cabeza con la flor de globo. Cosas que pasan (y padres que no lo impiden, en fin)
Cuando cae la noche habla de la oscuridad y el miedo, de esa luz que sólo se ve en la oscuridad de la noche, de la alegría de esa luz, de vencer el miedo a la oscuridad. Va descubriendo cómo atreverse a caminar, bailar y cantar en esa oscuridad, cómo disfrutar de la noche y de los sueños que nos ofrece. Todo a través del teatro, el juego, la música y las sombras chinas.
Muy bien conseguida la música y los efectos. Incita la curiosidad de los niños desde el primer bostezo de la noche y al ver los objetos que saca al inicio, y sorprende cada minuto lleno de risas, ternura y poesía. La cara de Marissa transmite la diversión de los peques ante las historias y lo bien que lo pasa ella en el escenario se refleja en lo bien que lo pasan los niños en las butacas.
Se me quedó grabada la frase Cuando apagas la luz, enciendes la oscuridad, me pareció muy bonita. A Parrulín se le quedó grabado sobre todo el despertador. Estuvo muy atento a las diferentes historias que tejían el hilo de la obra, se rió mucho cuando hacía payadas y se lo pasó pipa, como dice él.
Yo le había contado que la actriz se llamaba Marissa y así pidió las entradas a la chica de la taquilla “Entradas para ver a Marissa, por favor” y no se le había olvidado, por lo que cuando terminó la función se puso a aplaudir y a gritarle “Muy bien, Marissa, lo has hecho muy bien!” y ella le tiró besos desde el escenario.
Tuvimos la suerte de poder saludarla al final de la obra y Parrulín le contó que había sido muy divertido, que se lo había pasado pipa y que lo había hecho muy bien. Es una chica encantadora y, como suele pasar, mucho más guapa sin nariz postiza!
Si alguno de los que me leéis le interesa un buen plan para el fin de semana, el enlace aquí .
Y aquí os dejo un enlace al blog de la compañía Palique cuenteras, que desde hoy cuentan con una seguidora y admiradora más. O dos si contamos a Parrulín.
Mañana más!
Sean buen@s y felices!

viernes, 1 de abril de 2011

Socorro!

Acabo de recogerlo en la guarde y me han dicho que hay una niña con piojos en su clase!
Tenía que ocurrir algun día!
Sabéis algún remedio natural?
Agradecería mucho la información.
Gracias. 

Hoy estoy contenta!

Pues si, hoy estoy contenta! Después de una semanita mala, sin muchas ganas de escribir ni de nada, hoy me he levantado más feliz que una perdiz. Tenía un novio que decía Más feliz que un pimiento verde, fueron cuatro años de relación y nunca comprendí lo del pimiento (ni al chico, ja, ja)
Ayer me fui de compras a ver si me animaba un poco. Tengo una compradora compulsiva dentro de mí con la que llevo tiempo luchando. Será guarra la tía! Me gasta el dinero! Me deja el armario lleno de cosas! Me deja algunas cosas que ni recuerdo haber comprado! A ver si la echo de mi vida de una puñetera vez! Es que se pone taaan pesada que al final termino haciéndola caso!
Cuando Parrulín terminó de merendar nos fuimos dando un paseo hasta Princesa, que tenía fichada yo (o mi amoga, la compradora compulsiva) una tienda de ropa que me gusta mucho y suele ser bastante cara que estaba de liquidación porque cerraban. Y allí nos fuimos!
Tengo que decir que mi hijo es un santo, que te lo puedes llevar a cualquier sitio. Si me voy de compras lo más que puede hacer es decidir que quiere “hacer el búho” que consiste en meterse entre la ropa, como ya he fichado dónde se ha metido, se queda quietecito y feliz haciendo el búho hasta que le digo que salga. No sé quien le enseñó ese juego pero es realmente útil (siempre que sepas dónde está el búho, claro, que si no, te puedes llevar un buen susto)
Cogí dos vestidos y una camisa y nos fuimos al probador. Me pruebo la camisa “Mamá no estás nada guapa” (oigo a la dependienta reírse) Vaya por Dios, pues a mí me gustaba. En fin, tendrá algo de ojo masculino a sus dos años, le haré caso. Me pruebo otro vestido. “Mamá no estás nada guapa”. (oigo a la dependienta reírse) Mmmm… este niño se está pasando, pienso yo! La del probador de al lado que dice “Niña, eso no se le dice a tú mamá”, Parrulín que salta “No soy una niña, soy un niño!” (oigo a la dependienta reírse) Yo pensando, pues será mejor que el niño sea sincero, no? Pero no abro la boca para contestar a la señora o a la voz que salía de la cortina porque no ví si era una señora o cualquier otro ser parlante, lo único cierto es que hablaba.
“Con ese sí que estás guapa, mamá” Pero si no me lo he probado todavía! (oigo a la dependienta reírse) Me lo pruebo “Ves que sí estás guapa, mamá?” Vale, pues me llevo este. Que ojo el del niño, el más caro! La dependienta riéndose, se lo pasó pipa con el niño.
A la salida la típica conversación ¿Pero cuántos años tiene? En lugar de decir dos ya digo casi tres aunque no es hasta junio, porque si me dieran un euro por cada conversación de estas sería millonaria. Pues qué bien habla. Si señora, muy bien. No parece que tenga dos años. No señora. Será porque va al cole. Será.
Mira que me dá rabia ese comentario, al cole van muchos, y no todos saben lo mismo, no todo lo que sabe mi hijo tiene qué ser mérito de su profesora, no? Que yo paso mucho tiempo con él y le enseño un montón de cosas jugando! Y Parrulín no para de hacer preguntas y yo le respondo a todas sus explicaciones, incluso le enseño fotos de algo por lo que me ha preguntado. Y de leer cuentos todas las noches sabe todas las letras y está empezando a juntarlas, cuando en el cole no van a pasar de las vocales en todo el curso.
En fin, que vamos a pagarlo, no había más que dos personas delante cuando… “Mamá quiero hacer pis en un árbol” Vaya! Ahora? Si. En fin, que le dejo el vestido en la caja y vamos al árbol. “Es que no sale, quiero hacer caca” Vaya! Ahora? Si. Bueno, tengo toallitas. “Es que dice la caca que no sale tampoco” Pues menos mal! Volvemos a la tienda, felizmente pagamos y nos vamos.
Hoy estreno vestido, no sé si estoy guapa, pero me siento guapa!
Y confieso que tengo otra compulsiva dentro de mí, es la compulsiva del dulce a mitad de mañana, (Me cachis! Tengo que hacer limpieza de compulsivas) que la muy jodía todas las mañanas me pide una palmera de chocolate de la máquina. Y le tengo que hacer caso porque si no, se pone muy pesada. La máquina muy a menudo no me devuelve los 5 céntimos que sobran. Me pregunto si será que se queda sin cambio o será que me reconoce, no le caigo bien, y cada vez que voy piensa Mira, la pardilla de los 5 céntimos. Pues hoy me ha dado los 5 céntimos, y además… la palmera de chocolate al bajar ha chocado con un twix y me han caído los dos! Yuju! Mi amiga la compulsiva y yo, supercontentas.
El lunes más! Buen finde!
Sean buen@s y felices!