El domingo era el día de la madre, por si alguna no se ha enterado a estas alturas, aún hay tiempo para reclamar el regalo! Hace más de un mes que en el cole estaban preparando una poesía para mamá. Un día viene Parrulín a casa y me dice “Mamá, tengo un pepeto” No me digas! Y qué es? “Es una poesía, pero es pepeto” Ah, y cómo dice? “El sol, arriba, las nubes, abajo […]” Si es que es más inocente el pobre!
Tenía poco más de año y medio la primera vez, para el día del padre, que tenía un pepeto. Mira que lo pensé veces, y no entendía nada! Al final tuve que preguntarle a su profe, era un secreto! Ahh! Habla a la perfección, pero algunas palabras que de pequeño decía mal, las sigue empleando, porque se acuerda que de pequeño decía pepeto, a nosotros nos gusta, nos da ternura, y nos recuerda el bebé que fue. Desde entonces una tarjeta de felicitación y/o un regalo es un pepeto.
Total, que me levanto el domingo y ni el niño ni el padre me dicen una palabra, buuuu, no se acordaban! Pero bueno! Tuve que decírselo! Parrulín, es domingo, es el día de la madre, ¿tienes un abrazo y una poesía para mí? Tuvimos abrazos, besos y poesía. “El sol, arriba, las nubes, abajo […]” Y va corriendo a decirle a su padre que felicite a mamá, que es el día de la mamá. Respuesta del poco-tacto de mi marido: ¿Otra vez? Así, literal. Menos mal que mamá prevenida (y conocedora de su marido) vale por dos y me había comprado un auto-regalo muy bonito, un colgante de sargadelos (es de imitación, pero lo parece). Desenvuelto haciendo el paripé ¿qué será? Ala, qué bonito! Me encanta!
Lo visto y ala! A la calle! Que como es domingo comemos en casa de la abuela. ¿En casa de la abuela? ¿La abuela? Ay Dios mio, pero si es mi madre! Que se me había olvidado! Vaya hija soy! Y mi hermana embarazadísima! Pero si ella me regaló a mi cuando estaba embarazada! Que se me ha olvidado también! Vaya hermana soy! Recuerdo que es mi día y se me olvida que es el día de las madres o pronto-madres que hay a mi alrededor!
Venga, pues paseíto al Vips para que lo puedan cambiar si no les gusta. El Vips abarrotado de gente. Se ve que muchos lo dejamos hasta el último momento. A mi madre le compré el último libro de… ahora no me acuerdo, pero sabía que le iba a encantar. Hecho. A mi hermana quería comprarle el Bésame mucho de Carlos Gonzalez. Pero no estaba. Cogí un ramo de flores, por si acaso, si no, a mi madre se lo doy también. La cola para pagar era larguísima. Mientras tanto Parrulín iba y venía por todo el Vips “Mamá, me compras un regalo que he sido muy bueno?” A ver, cariño, hoy es el día de la mamá y tenemos que comprar un regalo a la abuela y a la tía M que va a ser mamá pronto, pronto. “Y a mi también!” Lo dejamos para después, ¿te parece? “Mamá, y qué tal esto?” Y coge un mini-perrito de peluche carísimo. Parrulín, es que es el día de las mamás. “Ah, y qué tal esto?” Y coge unos vestidos de muñeca. Que no, cariño, que hoy no te voy a comprar nada, y además es de niña! (No es que me importe, pero sirve como excusa si lo que pretende comprar es rosa) “Mamá, mira, Hello Kitty, me lo compras, que es muy bonito?” (Otro de niñas?) A ver, es el día de las mamás, no el día de los juguetes, ni de los peluches, ni de Hello Kitty, hombre, pórtate bien, por favor. Así, más de media hora, hasta que me toca pagar. Es entonces cuando Parrulín coge un lápiz relleno de lacasitos, le abre la tapa y tira la mitad al suelo. En fin, pues ya tienes regalo. Señora, cóbreme esto también por favor que el niño ha tirado la mitad al suelo. Ains!
Qué estrés de día de la madre por Dios! De todo el lápiz se comió dos lacasitos, el resto fueron cayendo al suelo en diferentes momentos de la mañana. Al ir a casa de mi madre ví que estaba abierta una librería del barrio, así que le dejé que le fuera dando de comer al niño y ahí sí encontré el libro para mi hermana. Al final tuve el regalo perfecto para las dos. Como había muchas ofertas muy baratas le compré al niño tres cuentos, Te quiero mami y Te quiero papi son dos libros de osos con unas preciosas ilustraciones de cosas que hace el bebé oso con su mamá y con su papá (creo que me gustan más a mí que a él) y le compré también un libro de excavadoras. Le encantó! El de las excavadoras, digo. Me lo hace repetir mañana, tarde y noche, estoy de las excavadoras hasta el moño! Distingue la excavadora, el bulldozer, la apisonadora, la máquina martillo, el camión volcador, la grúa y la hormigonera. Además, cómo se aprovecha el niño “Mamá, cariño, me lees el cuento de la excavadora?” Y como hace muy poco que me llama cariño, y me emocioné la primera vez, pues ahora lo aprovecha todo el rato. Cariño-excavadora. Van unidos los dos conceptos.
Y, como anécdota final, y para sacaros una sonrisa, contaros que ayer le regaló una gran amiga recién venida de México una preciosa camiseta. Le dice que le ha traído un regalo y contesta Parrulín “Que bien, me encantan los regalos!” Lo abre, dice que le gusta mucho la camiseta y salta… “y además está planchada! Ves mamá” Ja, ja, ja!
El lunes más!
Sean buen@s y felices!