Ay que creíais que os ibais a librar, eh? Pues no! Aquí está el parte semanal.
El lunes estuve todo el día con la tripa dura, me marché del trabajo un poco antes para dormir una pequeña y necesaria siesta, para encontrar al llegar a casa a un vecino de obras y martillazos constantes, aún así, me dormí algo más de una hora antes de recoger al chiquillo. No fue muy duro el día, creí que iba a ser peor, pero quizá la preocupación de la tripa impedía que aflorara el cansancio y el sueño. Estuve toda la tarde tentada de ir a urgencias, pero al no poder dejarle a nadie a Parrulín esperé hasta que viniera mi santo. Poco antes de que llegara me quedé dormida, ni cumpleaños ni nada de nada, lo dejaremos para el fin de semana.
Encontré el volante de los análisis, estaba donde imaginaba, dentro del libro que leía en aquellos momentos. Tengo que decir que nunca en la vida me han pinchado así de bien, perfecto. El esparadrapo me ha dejado una ampolla de flipar, y eso es lo más grave, así que muy bien. Mi madre tiene alergia al esparadrapo, la pobre, y le ponen de ese que es como de papel, pero también le da alergia, ha tenido unas ampollas y unas heridas tras la operación bastante serias. Hasta ahora nunca me había pasado nada, cruzo los dedos. Análisis hecho. Una cosa menos.
El preoperatorio de Parrulín estaba también donde imaginaba, que era otro libro diferente, claro, así que por la tarde nos fuimos a por la autorización y ya la tenemos. Mañana es el gran día. Pobrecito mío, espero que no le duela mucho. Autorización hecha. Una cosa menos.
En Galicia hemos dormido los dos en dos camitas juntas, abrazándonos o dándonos la mano para dormir. La primera noche en Madrid se quedó dormido el pobre en el sofá de lo cansadísimo que estaba y luego lo pasé a su cama. Pero ayer no quería dormirse, ni bien ni mal, tras varias negociaciones llegamos al acuerdo de dormir en mi cama hasta que llegara papá. Pero cuando llegó mi santo decidimos meterlo en la cuna de nuestra habitación, sus motivos tendría el pobre para no querer estar solo, y es la primera vez que ocurre desde el cambio. De todas formas pensábamos meterlo en la cuna tras la operación las dos primeras noches, así que un día más no importa. A ver cómo volvemos luego a la suya!
Y hoy mi madre ya por fin está en su casa! Tengo unas ganas de verla! Que si, que sólo es desde el domingo que no la veo, pero a mí se me hace largo.
Semana 19
Puede oír los latidos de tu corazón y los sonidos de tu estómago. Tambores y rugidos, a saber dónde cree el pobre Parrulinchi que se ha metido!
Si es una niña sus ovarios ya contienen huevos primitivos. Y dale con las niñas! Bueno, ya queda menos para saber si es niña o niño!
Tu bebé mide 20 cm y pesa 300 gr. Ya se me acaba la regla! Para la próxima semana cogeré dos.
Resulta increíble pensar que tu bebé pesará aproximadamente 15 veces más al momento de nacer de lo que pesa ahora. Pues sí que es increíble, si.
El sistema nervioso (cerebro y espina dorsal) de la criatura se puede detectar desde la semana 4 de gestación. La división de los dos hemisferios del cerebro y el flujo del líquido cerebral (Cerebral Spinal Fliud) hacia el cerebro y espina dorsal han sido aparentes desde hace semanas. Una restricción en el fluido de este líquido podría causar una condición llamada Hidrocefalia (crecimiento anormal de la cabeza debido a la acumulación de líquido) que puede ser detectada en esta semana a través de un ultrasonido y hoy en día tratada internamente en el útero. Una de las cosas que más me aterran son esas operaciones al bebé de una madre embarazada. Lo que avanza la técnica!
Bueno, ayer comenzamos por el final de las vacaciones, así que hoy comenzaremos por el principio. El viaje de ida, en coche cama, estuvo muy bien, estaba bastante excitado con la novedad de viajar en tren por la noche, pero cenó fenomenal en el restaurante y hasta me dejó dormir y todo durante la noche, cosa que tiene mérito compartiendo una cama de 70 cm. Llegamos bien a la estación donde nos esperaba el taxi para llevarnos a nuestro pueblo. Qué majos son los taxis aquí, oye, avisas que llevas un niño de tres años, y te traen la silla correspondiente. No sé cómo se lo montan, pero muy majetes, será porque cogemos autopista.
Al llegar una de las primeras cosas que teníamos que hacer era pasarnos por mi casa de la playa para recoger la cuna que le prestaríamos a mi sobrino, que también venía. Pero en avión, que son más chulos que nosotros. Nos quedábamos todos en casa de la abuela, en el pueblo. Ay qué miedo le tenía yo a abrir mi casa, sin haber estado en verano me la imaginaba llena de goteras, humedades y hongos variados (quizá alguno hasta alucinógeno, habría que probarlos para saberlo y no estoy en situación de probarlos) pero no, estaba más o menos igual a como la dejé allá por el 2010. A Parrulín le encantó, no se acordaba, se reencontró con muchos juguetes de allí y flipó con el jardín y con las plantas (él dice “papiles”) hasta quería que le enchufara la manguera para ponerse a regar! Se acordaba de ciertas cosas como de regar con su padre. Estuvimos también dando un paseo por la playa y hasta metió un pie en el agua, con lo fría que estaba! Hizo castillos de arena y pasamos una buena mañana.
Al despertar de la siesta salimos a dar un paseo, al salir por la puerta de casa me dice “Este Madrid… me gusta más que el otro. Y, desde luego, los chicos que han puesto las gaviotas me parecen un encanto!” Ja, ja, será cursi el tío! Me partía de risa.
Hemos tenido unos días tranquilos, con más o menos buen tiempo, me ha gustado mucho convivir con mi sobrino que ya tiene 9 meses y ver cómo se relacionaba Parrulín con el bebé. Cierto que ha habido momentos en los que se notaba cierta pelusilla, como cuando no le dejaba jugar con ninguno de sus juguetes, bueno, sí se los dejaba, pero no más de un minuto, luego se los quitaba diciendo “Es que lo necesito!” Pero en general lo ha cuidado mucho, le ha mimado mucho y se preocupaba bastante cuando lloraba. Un día nos despertamos de la siesta y oímos llorar al bebé, Parrulín se sienta en la cama y grita “Primoooo, aguantaaa que ya voooy!” Y yo es que se me saltaban las lágrimas y todo de la risa!
En el viaje a mi madre se le rompió una de las jeringuillas de heparina que le pongo por la noche, así que nos fuimos a urgencias a ver si me daban una o me hacían una receta. Allá vamos Parrulín y yo a hacer el recado, el ambulatorio está en las afueras del pueblo, por lo visto nos acompañaba Murphy también, porque a mitad de camino, y sin paraguas, comienza a llover, pero llover como nunca. El pobre me preguntaba si no sería el diluvio de Noé. No había dónde guarecerse, no tenía sentido dar la vuelta pues nos mojaríamos igual, así que seguimos adelante. Justo antes de llegar, tachán! una zapatería, ví el cielo abierto. (Menos mal que no era una joyería, porque habría comprado algo igual) Una zapatería en mitad de la nada, baratísima, mira al menos le compro unas botas de chapotear. Entramos, nos peleamos porque las quería de Dora Exploradora, y termino convenciéndole para que compre unas de Mickey. Ya se puede meter en los charcos! Bien! Íbamos a salir pero la lluvia se había convertido en granizo! ¿Granizo en un puerto de mar? Pues sí, pues sí, estuvimos esperando a que escampara un buen rato. Lo curioso es que no hacía tanto frío, más curioso aún es que hacía sol a la vez! Increíble.
Total, que llegamos al ambulatorio, no había mucha gente pero donde “clasifican” a los pacientes como le he dicho a qué venía, nos cuelan bastante rápido. Un médico muy majo, jovencito, muy mono, no estaba mal el chico, pena que los rubitos no me van demasiado. Parrulín, a charlar con él, cómo no. “Pues mi papá también es medico, pero no ha podido venir porque tenía guardia” Ah, vaya, yo también estoy hoy de guardia. “¿Y has venido a Galicia en tren como nosotros? Porque no te he visto” No, yo es que vivo aquí. “Ah, bueno, bueno” En fin, que le cuento lo que pasa y me regala la jeringuilla. Además de guapete era muy amable.
El jueves fuimos a ver la procesión, de eso sí se acordaba del año pasado. La vemos pasar y el último, un policía. Parrulín que se acerca al poli “Y tú por qué vas el último?” Y el poli, casi ofendido, ja, ja, le dice que él no va con la procesión, que tiene que estar allí por seguridad. “¿Por si pasa algo malo?” Si, por si pasa algo malo. “¿Cómo que se caiga alguien?” Eh… si, eso es. El viernes y el sábado no hubo procesión porque llovía un poco. Pero cuando no hay procesión la gente de aquí como mucho dice Vaya, qué pena. No lloran ni nada. Contrasta ver los andaluces de la tele el disgusto que tienen, pobres.
El sábado fuimos a la punta del muelle, a ver los barcos, que le encantan, y nos encontramos con un trenecito turístico de esos típicos que mi santo llama un tren chu-chú, vete tú a saber por qué. Total, que Parrulín, como era previsible, quiere subir al tren, no hay nadie más, pero la chica nos da la vuelta correspondiente para nosotros solos, hasta le deja subir a la locomotora y tocar la campana. Estuvo divertido. A mí me daba cierta vergüenza ir en el tren chu-chú con todo el mundo mirándote. Pero Parrulín saludaba a tooodo el pueblo, y se reían y nos devolvían el saludo. Casualmente nos cruzamos con la abuela y en otro sitio con mi hermana. Claro está que los saludó con más efusión aún si cabe. Al final (y al principio) lo de la vergüenza es una tontería, si hay que hacerlo se hace y punto!
Aparte de eso, hemos comido estupendamente, los mayores, claro, porque Parrulín se negó terminantemente a comer cigalas ni centolla. El se lo pierde! Con lo de cocer la centolla flipaba el tío. Se la enseñamos viva (aunque siempre están un poco tontas, que si no, cualquiera la pilla) y aunque le molaba le daba bastante miedo, ja, ja, y cuando la metimos a bañar ya ni os cuento. Ahora la metemos en la olla a darse un baño calentito. “Muy caliente no, eh abuela? A ver si se va a quemar!” Ja, ja! El que come de escándalo de bien es mi sobri, igual la papilla o el potito no le hace mucha gracia, pero es ver a cualquier adulto comiendo algo y se pone a gritar para que se lo des, el pequeñajo sí que ha comido cigalas y centolla! Y pan, y sopa de fideos, y galletas, y croissants… Un lujo, vaya. Un lujo caro para cuando sea mayor.
Ha sido un buen viaje, la verdad, ha sido entrañable ver cómo la gente paraba a mi madre por la calle y le decía cosas realmente preciosas. Como todo el mundo se alegraba de verla, le daba ánimos, le decía que estaba muy guapa… Alguno la ha mirado raro, ha pasado de largo y luego se ha dado cuenta de quién era y ha vuelto a darla un abrazo. “Ay -iña, pero qué bien te veo!” Siempre la llaman con el -iña y me hace mucha gracia, es como muy tierno, muy de mi pueblo, como de cariño y de amistades que allí te conocen desde bien pequeña. Los pueblos, indudablemente, tienen sus cosas, sus rencillas particulares, sus chismorreos…, pero no hay nada como un pueblo, como tu pueblo, para sentirte arropada y querida.
9:00 pm, en algún lugar de Galicia, casa de la abuela. Parrulín, a cenaaaar! “No quiero cenar!” Si no cenas no te dejan subir al autobús. “Bueeeno ¿qué hay de cena?” Lubina a la sal y patatas fritas. “Yo quiero pescado!” De acuerdo! Ja, ja! La abuela le da la cena mientras yo voy cerrando las maletas.
10:00 pm, en algún lugar de Galicia, nos recoge el taxi que nos lleva a la estación de autobuses. Qué majos son los taxis aquí, oye, avisas que llevas un niño de tres años, y te traen la silla correspondiente. No sé cómo se lo montan, pero muy majetes, será porque cogemos autopista. Adiós abuela! Por favor, no llores, que nos vemos el miércoles, que no nos vamos a la guerra! Ay pobre.
10:30 pm, llegamos a la estación de autobuses. Me empiezan a entrar remordimientos, en qué lío me he metido, a quien se le ocurre. Niño excitadísimo corriendo de aquí para allá, tirando un corcho al aire y volviéndolo a tirar. Corcho que ha decidido que es un buen regalo de cumpleaños para su padre y por eso se lo lleva. A este paso no llega el corcho a Madrid, con la ilusión que le iba a hacer al padre! (Léase con ironía)
11:00 pm, el conductor comprueba los billetes y el libro de familia, Parrulín le avisa que sí ha cenado y le dejan subir conmigo. No sé si por el libro de familia o por avisarle que ha cenado ya. Arranca el autobús. En principio lo que parece más práctico es dejarle a él la ventanilla para que se apoye y duerma más cómodo. Será por la semana santa o por la mala suerte, pero el autobús no es de Autores, como acostumbran, sino de Nuñez Barros, mucho más estrechas las plazas y sin tele.
11:10 pm, llamada a la abuela, que ya hemos salido, que se me ha olvidado pincharte la heparina antes de salir, que no te olvides tú de pincharte. Vale. Un beso. Otro. Te quiero. Y yo. Adiós. Adiós.
11:15 pm, Parrulín quiere un yogur, estaba previsto, se lo toma. Parrulín quiere otro yogur, estaba prevista la repetición, se lo toma. Parrulín quiere leche, estaba previsto, le doy un bibe. ¿A que soy previsora? Yo me como un bocadillo de jamón asado, todo un clásico de viajes a Galicia. ¿Por qué en Madrid no hay bocadillos de jamón asado? ¿Será un antojo? ¿Y si abro una franquicia de bocadillos de jamón asado en Madrid? ¿Me forraría?
11:20 pm, venga Parrulín, vamos a hacer una camita y nos dormimos, echo su asiento hacia atrás y el chico de detrás protesta. Échalo tú también para atrás, que si no, no sé cómo vamos a dormir toda la noche. Es que si echas al niño para atrás no me caben las piernas. Tio, que vas en autobús, haber ido en avión en clase bussiness! Que ya sabes cómo va esto! Aún siendo cierto que el espacio es super reducido digo yo que si todos nos echamos hacia atrás, que sería lo normal, todo va bien.
11:25 pm, “Mamá, no me quiero dormir, estoy echando mucho de menos a la abuela” Lo que me faltaba! Bueno, cariño, yo también, pero también hemos echado mucho de menos a papá y ya vamos para allá. El miércoles ya vemos a la abuela. Duérmete que es muy tarde.
11:30 pm, parada en algún otro lugar de Galicia, encienden toooodas las luces del autobús. Parrulín se despeja. Ni que estuviera dormido.
11:35 pm, llamada a mi santo, que se me había olvidado, que ya estamos en el autobús, que llegaremos prontísimo, que no dejes las llaves puestas o no podré abrir. Vale, buen viaje. Un beso. Otro. Te quiero. Y yo. Adiós. Adiós.
11:40 pm, “Mamá, mira, la luna!” Si cariño, a dormir ya que es muy tarde, ven vamos a probar qué tal si pones las piernas encima de mí.
11:45 pm, “Es que así no veo el paisaje, mamá” Pero qué paisaje ni qué paisaje, si es de noche, cariño. Esta frase es muy de madre, me encanta, qué paisaje ni qué paisaje. Vamos a probar qué tal si pones la cabeza encima de mí.
11:50 pm, “Mamá, es que mis mascotas están un poco incómodas” Ya cariño, a ver si así estamos más cómodos. Si, claro, las mascotas, no te digo! Vamos a probar qué tal si me pongo yo en la ventanilla y tú te tumbas entero encima de mí.
11:55 pm, “Mamá, quiero más leche!” De acuerdo.Toma. “Mamá, mira ese señor, está durmiendo!” Bendito señor! Qué suerte tiene! Claro, cariño, es la hora de dormir. Venga, cierra los ojitos.
12:00 pm, Parrulín se duerme, pero mi culo también, espero un tiempo prudencial hasta que su sueño sea profundo para poder moverme ligeramente y cambiar de postura. Parrulín me aprieta la barriga, Parrulinchi responde con patadas. A ver, que todos sabemos dar patadas, seamos civilizados, por favor! Me muevo ligeramente y cambio de postura. Apoyo a Parrulín en mi brazo, se me duerme el brazo, me muevo ligeramente y lo saco de debajo. A Parrulín se le cae la cabeza de mis piernas, me muevo ligeramente y ya no sé cómo ponerme.
12:10 pm, estoy incomodísima y no me duermo, esto de poder elegir postura tiene sus ventajas, puedo elegir en qué lado tener tortícolis mañana. Elijo en la derecha porque la pantalla del ordenador del curro está en la izquierda. Vaya, han encendido el aire, me sale un chorro frío directo al cuello a la izquierda. ¿Se podrá tener tortícolis de los dos lados? ¿Bitortícolis se dirá?
12:15 pm, mira ese pasajero con barba de tres días, está mono el chico. ¿Por qué algunos hombres con barba de tres días están atractivos y otros tienen pinta de guarros?
12:20 pm, me duelen cosas que no sabía que tenía, qué curioso. Ignóralo Parrulina, que tú puedes. Respira por la nariz, y suéltalo por la boca. Despacito, así…
12:30 pm, cambio ligeramente de postura, a ver qué tengo que hacer mañana… deshacer las maletas y pegarle las rodilleras al pantalón del cole, que no va a ir el pobre con un agujero. Las dos cosas son indispensables. Bueno, deshacer las maletas indispensable, indispensable no es. Pero recomendable sí. Cierto. ¿Ya te estás escaqueando? Ya ves.
12:40 pm, estoy incomodísima y no me duermo, a ver qué tengo que hacer el martes… a primera hora un análisis ¿dónde demonios habré dejado el volante? Y cuando recoja al enano ir a asisa a por la autorización de la operación ¿dónde demonios habré dejado el preoperatorio de Parrulín? Ay Dios mío, el jueves le operamos, espero que todo salga bien. ¿Durará mucho? ¿Podré echar una cabezada mientras? ¿Lo pasará muy mal el pobre? ¿Y yo?
12:45 pm, se me está poniendo la tripa dura. Te lo estás inventando sólo porque no sabes cómo ponerte. No me lo estoy inventando, me ha pasado varias veces esta semana santa. Eso es verdad, pero luego se te pasa. ¿Me preocupo? No creo, será estrés o incomodidad, si fueran contracciones serían como oleadas, digo yo. Pero si tú no sabes lo que es una contracción! Cierto, pero he leído muchos blogs, que conste.
12:50 pm, la gente del pueblo dicen que tengo barriga de niña ¿será una niña? Bueno, también lo decían con Parrulín y mira. Ya queda menos para saberlo, el 16. Si se deja. Eso.
12:55 pm, estoy incomodísima y no me duermo, nota mental: Tengo que comprar los billetes de tren para el congreso del fin de semana del 20.
1:00 am, parada en Orense, encienden toooodas las luces del autobús. Le tapo la carita con mi gorra a Parrulín para que siga durmiendo.
1:05 am, se ocupa el asiento de delante, una chica muy maja, me pregunta si se puede echar para atrás por el niño, que sigue en mis brazos, le digo que sí y pongo al niño de lado, nos apañaremos. Total, no puedo estar más incómoda. Ah, pues sí, puedo estar más incómoda. Vaya! Te lo dije! No, no lo has dicho. No, pero lo pensé.
1:10 am, un pasajero subido en Orense cree que el asiento se baja a cabezazos, pero no. Es mayor el hombre. Lleva unos cascos de la renfe, habrá viajado el hombre, pero insiste en los cabezazos. Igual los cascos se los ha dado su hijo o su nieto. Puede ser…
1:15 am, mira el chiquito de la barba de tres días, qué apañado con su cojín, veo que termina la noche encima de su compañera ¿La conocerá de antes o surgirá el amor? ¿Habrá edredoning en el autobús? ¿Será autobusing?
1:20 am, qué mierda de música tiene el conductor, y todo el rato hablando con el conductor de recambio. Con tal de que no se duerma… Ahí tienes razón.
2:10 am, estoy incomodísima y no me duermo, dejamos Galicia, snif! Hasta la próxima! Hola Castilla León! A ver si me duermo que ya me vale.
2:15 am, Parrulín dice dormido “Quiero leche!” Ahora voy cariño, a ver cómo me las apaño para rellenarlo si apenas me puedo mover. ¿Quieres leche? “No” Menos mal! Sería la inercia de pedirlo, pobre, qué incómodo debe de estar!
2:20 am, el señor de Orense continúa dando cabezazos para bajar el asiento ¿A que me levanto y se lo bajo yo?
2:30 am, paramos en Puebla de Sanabria, encienden toooodas las luces del autobús. Le tapo la carita con mi gorra a Parrulín para que siga durmiendo. El conductor coge el micrófono, que vamos a parar 15 minutos para ir al baño y tomar un café. Decido bajar a estirar las piernas y fumarme una coca cola, dejo a Parrulín tumbado en los dos asientos a la vez. No me aparto de la puerta del autobús por si se despierta o por si decidiera bajar el niño. Mierda! Tengo ganas de hacer pis. Pues ahora no puedes Parrulina, te aguantas, no puedes dejar sólo al enano. Es que tengo muchas ganas. No, es porque se lo has oído al conductor, que eres culo veo culo quiero, cuando arranque, si eso, vas al baño del autobús. Vaaale.
2:45 am, vuelvo a subir al autobús. Me encuentro con Parrulín repanchingado ocupando los dos asientos más cómodo que nada. Me acoplo con dificultad al asiento de pasillo y le pongo las piernas encima de mí. El pobre sigue durmiendo.
2:50 am, ¿Cuánto queda hasta Madrid? No tengo cobertura. Mierda! Bueno, se supone que llegamos a las 7, así que serán las 6:30 si no hay ningún problema. A ver si consigo dormirme un rato por lo menos.
5:00 am, me despierta una patada de Parrulín que se ve respondida por otra de Parrulinchi. A ver, que todos sabemos dar patadas, seamos civilizados, por favor! Me cambio ligeramente de postura. Para un rato que me había dormido…
5:05 am, me despierta Parrulín estirándose, que se ve respondido por una patada de Parrulinchi. Pobre Parrulín, qué incómodo debe de estar! Bueno, y el pequeño qué? Pues como no sé si está cómodo o no no sé qué decirte.
5:10 am, me despierta Parrulín estirándose otra vez, que se ve respondido, otra vez, por una patada de Parrulinchi. Parrulín, por favor, no hagas eso que me haces daño en la barriga.
5:15 am, me despierta Parrulín porque decide sentarse y dormir con la cabeza apoyada en el asiento de delante. Parrulín, esa no es postura, cariño, túmbate. ¿Quieres leche? “No” Pobre Parrulín, qué incómodo debe de estar!
5:20 am, a Parrulín se le cae la cabeza, invariablemente hacia el lado contrario de donde le he puesto el abrigo haciendo de almohada. Mira, mientras se le queden dolores simétricos…
5:25 am, Parrulín decide otra vez sentarse y dormir con la cabeza apoyada en el asiento de delante. Parrulín, esa no es postura, cariño, túmbate. ¿Quieres leche? “No” Yo se lo pregunto por si acaso me dice que sí el pobre.
5:30 am, me despiertan un millón de luces a la vez. ¿Esto qué es? ¿Hollywood? Ah, no es el peaje de la carretera de la Coruña. Le tapo la cara a Parrulín para que siga durmiendo. Mierda! Ya estamos llegando a Madrid. Y yo sin haber dormido apenas.
5:35 am, estoy incomodísima y no me duermo ¿Se puede bañar a un niño a las 6 y acostarlo a las 7? Ay, Dios mío, vaya día que me espera. ¿A quién se le ocurre meterse en este lío?
5:40 am, a ver si me duermo, si se le cae la cabeza o se quiere poner en una postura rara allá él. Yo tengo que dormir un poco al menos. Pobre Parrulín, qué incómodo debe de estar!
5:45 am, estoy incomodísima y no me duermo, o antes los autobuses eran más grandes o yo era más joven, o las dos cosas, o los kilos, o la barriga, o lo grandote que está Parrulín. Mira que va a ser un poco de cada, me parece a mí. Cierto.
5:50 am, vaya mierda de viaje! No me duermo, estoy incomodísima, la tripa sigue dura, se lo tengo que decir a la gine el próximo miércoles. Mira, si me falta algún plan para esta tarde igual me acerco a urgencias.
5:55 am, ya para qué me voy a dormir, si ya hemos pasado las Rozas…
6:00 am, anda, mira, la M-30 ya.
6:25 am, me despierto entrando en la estación, casi media horita más he dormido. Parrulín, cariño, a despertar, que estamos en Madrid. Qué bien te has portado cariño! Has sido el niño más bueno de todo el autobús! Besos, abrazos y cosquillas para despertarlo. Sobre todo muchos besos, porque la verdad es que ha sido un santo.
6:35 am, en un taxi camino de casa. “Cómo me gusta Madrid mamá, con sus coches, sus semáforos… y además ya me huele a papá!” Su contaminación, su río manzanares… tócate los huevos! Si, mi amor, estamos ya muy cerquita de papá. Te acuerdas que te dije que tenías que dormir un poco más al llegar a casa que aún es de noche ¿verdad? “Si, pero antes le doy besos y le digo que feliz cumpleaños!” De acuerdo! Lo de cantarle espero que lo deje para más tarde. Bendito él que puede dormir unas tres horitas más como poco.
7:00 am, llegamos a casa, llevo la maleta hasta el portal. “Vamos, mamá, que te pesa el culo!” Coño, que lo que pesa es la maleta! Ya voy, cariño, ya voy. Joder, qué energía tiene este chiquillo. Abrimos la puerta y entra directamente en la habitación de su padre. “Surprise!” ¿Esto quién lo dice, Dora la exploradora? Se quita los zapatos, se dan un par de besos y en dos minutos está dormido. ¿Qué tal cariño? Me dice mi santo. Mal, he dormido dos horas, me voy a duchar y a currar. Feliz cumpleaños amor, a la noche te veo.
7:30 am, salgo de casa, tras una ducha express y coca cola para desayunar. ¿Cuántos cafés puede tomar una embarazada que ha dormido dos horas? ¿Por qué desayunas coca cola? Pues porque tenía sed y estaba fresquita, qué pasa?
7:35 am, mierda! Descubro que mi abrigo está lleno de manchas de leche de la noche. Hija, el que hace lo que puede no está obligado a más. Eso decía mi abuela. Lo sé, también era mi abuela.
7:45 am, bueno, al menos ha merecido la pena el viaje! Eso sí.
Atención, atención, señoras y señores (Hay alguno? Que se presente! Está de buen ver? Qué se presente!!) niños y niñas (Qué hacéis leyendo este blog que pone palabrotas de vez en cuando?) abuelos y abuelas (abuelas tengo unas cuantas, en la sombra, y una abuela gallega que sí da la cara, galleguiña tenía que ser, je, je) se ha producido el evento del año, la más increíble de las noticias, esta estupenda mujer que escribe… tachán! Ha salido una noche de juerga! Si, si, a un concierto! Cómo se os queda el cuerpo? Ojipláticas os veo! Pues agarraos, agarraos, porque además… tachán! Se tomó una cerveza! Ja! Cómo se os queda el cuerpo? Atónitas a la par que incrédulas, os veo, pero es cierto. El concierto, bien gracias, la cerveza, bien gracias, la compañía… insuperable! Gracias guapa, necesitaba vida social!
Recuerdos: Parrulín, con dos añitos, un día vino de la guarde con unas fotos que les habían hecho allí, la verdad es que estaba monísimo y con una cara de bueno increíble, cosas de la guarde (y de lo repeinado y lleno de colonia que me lo devolvían siempre, yo que le peino un poco con la mano y ya’stá) le dije que la abuela se iba a quedar atónita cuando las viera. Efectivamente, la abuela las ve y finge que se cae en la silla y sube una pierna, es que estás guapísimo, me he quedado atónita! Desde entonces Parrulín asoció atónito con levantar una pierna, en lugar de con la sorpresa, y de vez en cuando te decía, mira estoy atónito, y levantaba una pierna. Era divertidísimo. Ya no lo hace, buuuuu.
Sábado por la mañana, me despierta el grito a lo Tarzán, que es como se grita en mi casa, “Quiero leche!” Se levanta mi santo y lo trae a la cama. Parrulín, perreamos un poco? Con la esperanza de que volviera a dormise, que alguna (escasa) vez ha sucedido. Nos pasamos un buen rato jugando la familia al completo, al completo porque me llevaba tantas patadas involuntarias de Parrulín como de Parrulinchi, este último no sé si involuntarias, si porque le molestaban tantas carcajadas y movimientos o si porque quería sumarse al jolgorio. Que sepáis que el bebé está participando a su manera. ¿Dónde? ¿Dónde? El padre corre a poner la mano en la barriga, demasiado arriba, Parrulín corre a poner la mano en la barriga, mitad en la barriga y mitad en una teta, ¿? ninguno lo nota, evidentemente. A ver, almas de cántaro, que está más abajo! Pero ya ha parado, de momento lo reserva para su madre. Chincha rabiña! Porque es una de las experiencias más maravillosas del mundo y siempre me hace sonreír sentir una patadita.
Sábado por la tarde, después de la siesta, me despierta el grito a lo Tarzán, que es como se grita en mi casa, “Quiero leche!” Se levanta mi santo y lo trae a la cama. Parrulín, perreamos un poco? “No mamá, perrear es de vagos, me voy al salón” Ooooo! Pues ala, con tu padre, y me quedé un ratito más. Al levantarme le pregunto a mi santo ¿Pero tú no ibas a dormir la siesta conmigo? Te estaba esperando! Mentira, dormía yo cual cochino jabalí, toda espanzurrada. Bueno, es que me he liado haciendo espaguetis. Ah, genial, pues prepárame un tupper que hoy dormimos con mi madre.
Domingo por la mañana, decidimos dejar a la abuela tranquila y salir a dar un paseo los dos, Parrulín y yo, de compras. Como casi siempre mis compras terminan en una librería. Dos libros para semana santa, más el que me estoy leyendo, suman tres ¿será suficiente? Hombre, según lo que llueva. Un cuento para Parrulín ¿será suficiente? Claramente no, pero allí tendremos alguno que no lo recordará y le entretendrá. Han abierto una tienda nueva en el barrio Antojos de premamá, pero está cerrada. Vaya! Sonaba bien. Pasamos por Zara, Parrulín se empeña en un jersey de rombos, pijito a más no poder, así como de los 80, bueno hombre, necesitabas uno, a la abuela le va a encantar y si a ti te gusta… tira que te va. Ains, ahora es verlo y me viene a la mente uno de juventudes, sólo le falta anudárselo al cuello y ya me da un ataque, o dejarse bigote y ya no me levanto, qué lástima verlo con ese jersey, no sé si devolverlo…
Domingo por la tarde, decidimos dejar a la abuela tranquila y salir al cine los dos, Parrulín y yo, a ver Lorax, en busca de la trúfula perdida. Estaba bien, la acaban de estrenar, a Parrulín le gustó y a mí… también! Me pregunto si las pelis de niños no deberían ser un poco más cortas que las de adultos, el final de la película lo vio de pie, estaba un poco cansado de estar sentado. También es verdad que el final de la película es una trepidante persecución del malo a la abuela molona que conduce una retroexcavadora, y eso para Parrulín tiene un interés desmedido que le impide sentarse en condiciones. También le impide sujetar correctamente las palomitas y terminan casi todas por los suelos, cosas que pasan. Bien pensado, cuantas menos caigan en la barriga, mejor cenará. El que no se consuela es porque no quiere, y porque no barre la sala.
Así fue nuestro fin de semana, así se lo hemos contado. Semana cortita, para mí tan sólo de dos días, el martes por la noche… Galicia! Allá vamos!
Dieciocho semanas
Lo primero, cogemos la regla, antes de abrir el boletín. Tu bebé mide aproximadamente 18 cm y pesa 200 gr. Guau! Q barbaridad y me quedan aún 2 cm en la regla, para la vuelta de semana santa. 200 gr es casi un cuarto, genial, esto parece poquito todavía! Los brazos, manos y uñas del bebé se están formando. Comienza a osificarse el esqueleto que hasta ahora era cartilaginoso. ¿Ya tiene uñas? Con lo diminutas que son cuando nacen! Las pestañas y las cejas lentamente comienzan a aparecer. Mira, como a mi madre! Que está de guapa ahora que ya tiene pelo, pestañas y cejas!
El bebé puede bostezar y hacer gestos faciales. Incluso podrá tener hipo. Lo del hipo es muy divertido, todavía no, pero todo se andará. Ya le funcionan las cuerdas vocales y podría llorar. ¿Eso significa que llora o que podría hacerlo? No me ha gustado esta noticia.
Es posible que por fin empieces a sentir algunos movimientos del bebéporque empieza a patear y a mover sus manos con más fuerza. Lo noto, lo noto, y noto que en ocasiones no le gusta demasiado que esté sentada, ya me pasaba con Parrulín, pero creo recordar que era mucho más adelante.
Además, los huesos del oído interno y las terminales nerviosas del cerebro se han desarrollado lo suficiente. El bebé puede empezar a escuchar sonidos como sus latidos o el trayecto de la sangre a través del cordón umbilical. ¿Puede oírme o me oye? ¿Sólo mi sangre o ya mi voz? Que tengo un llamador de ángeles de esos, que me lo pongo! Que empiezo ya a cantarle para que se acostumbre a cómo desafina su madre!
Si éste es tu primer bebé, recién ahora tu pancita estará asomando y pidiendo ropa más holgada. En cambio si ya tuviste otros hijos, te estarás sorprendiendo del tamaño de la panza que tenés ahora comparada con el primer embarazo. Esto se debe a que tus tejidos ya se han estirado en tu embarazo anterior y ahora los mismos ceden más fácilmente. Pues si, está chévere me sorprende el tamaño de la panza, sin duda, dos kilos y medio he aumentado de peso y parece que me he comido un cochinillo entero, con el plato y todo, no 200 gr de niño.
¿Tu estado de ánimo cambia todo el tiempo? Son muchas cosas las que se ponen en juego en esta etapa tan especial: miedos, ansiedades, anhelos y fantasías respecto del bebé y la maternidad. Es normal que te sientas más sensible, más necesitada de afecto y que vivas una especie de revolución emocional. Pues… no sé, necesitada de afecto estoy siempre, miedos, ansiedades, anhelos y fantasías respecto al bebe, a Parrulín y a la vida en general pues los he tenido siempre también. Ahora, que si hay que echarle la culpa a las hormonas se le echa y ya está, sin problemas.
El tamaño de tu útero aumenta día a día y su fondo ya casi alcanza el ombligo. Lo sé, lo noto. Definitivamente ya luces muy embarazada y te sientes orgullosa al mostrar tu abdomen. Has cambiado la postura, porque de lo contrario te caerías. Si, he notado que empiezo a caminar en plan tolón, tolón, como las vacas. Puedes experimentar dolor en la región lumbar de la espalda debido a esto. Mmmm… ligeramente, de esta me libro, nada insoportable. Los baños de inmersión y dormir en una cama dura puede ser muy útiles para aliviar estas nuevas molestias. Simplemente con dormir sería suficiente, sin duda.
Bueno, me queda una ajetreada tarde de hacer maleta. Que tengo que dejarla preparada hoy!