jueves, 14 de noviembre de 2013
Enésima odisea
sábado, 2 de noviembre de 2013
Tradición
“Porque a verdadeira tradición non emana do pasado nin está no presente nin se albisca no porvir. Non é serva do tempo. A tradición é a alma eterna que vive no instinto popular e nas entrañas do chan. A tradición non é a historia, a tradición é a eternidade“, esto dice una cantante gallega que acabo de descubrir de la mano de Yaiza. Se llama Sés, y esta canción es Canto aquí, canto na Habana. Orgullosa de sus raíces, Sés adora decir, “eu non escollín ser muller e galega; simplemente tiven sorte”.
La tradición era viajar a Galicia con mi madre para ponerle flores a mi padre, que murió un día de difuntos, hace ya 16 años. Sólo dejamos de ir cuando se iniciaron los ciclos de quimioterapia. Hoy cumplo sola con la tradición.
Tantos viajes juntas con mi madre, tantas conversaciones en el restaurante del tren, tantas risas en el compartimiento, tanta complicidad juntas. Hoy cumplo sola la tradición.
Recordar, la recuerdo todos los días. La recuerdo y la añoro todos los días y la lloro todas las noches. La festividad de difuntos es una tradición para honrar su memoria. Hoy cumplo sola la tradición.
Le pido que me de fuerzas, que su recuerdo me acompañe siempre, que su amor permanezca en mí, que sus enseñanzas perduren en mi corazón, que su sabiduría guíe mis pasos como madre. Pero por favor, por favor, por favor, que dejen de dolerme las entrañas, que deje de costarme respirar, que encuentre la paz en mi alma.
Tengo el corazón destrozado y mi madre se marchó con el pegamento para arreglarlo. Tienes que espabilar, cariño. Eso me estaría diciendo. Sin ti no sé, sin ti no puedo, pero seguiré intentándolo, te lo prometo.
Su recuerdo, su amor, sus enseñanzas y su sabiduría vive en mis entrañas. Sus tradiciones también. Hoy cumplo sola la tradición.
Mamá de Parrulín y de Xoubiña.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.
jueves, 31 de octubre de 2013
DIY Halloween o cómo conseguir tres disfraces por el precio de dos
La historia de este Halloween se remonta hace ya muchos meses atrás. Una mañana de sábado Parrulín y yo nos fuimos al cine a ver Monstruos University. Fue muy divertido y el niño salió del cine súper contento, diciendo que quería disfrazarse de Monstruos S.A. y empachado de palomitas, que eso también. Cuando se acercaba la fecha hablamos sobre los disfraces para llevarlos a la fiesta del cole y de la guarde y se acordó. “Yo quiero que vayamos de Monstruos S.A, yo de Sullivan y la niña de Mike” Y no te vale el de esqueleto que compramos el año pasado en el lidl? “No, quiero ir de Monstruos S.A.!” Bueeeeeno…
Mi idea inicial era reutilizar el de esqueleto y hacerle a la niña uno con un tutú, que estoy enamorada de las niñas disfrazadas con tutú, naranja para ser una calabaza, aunque también había visto uno de monstruo de las galletas con un tutú azul… Empecé a darle vueltas en la cabeza, y cuando dejé de marearme pensé, pues los dos con tutú, uno grande para Parrulín que lo lleve en el cuello y uno chiquitito para Xoubiña que lo lleve bajo los brazos.
Materiales: Dos tutús del chino, uno azul y otro verde; fieltro azul grande para hacer la cola, del chino y trozos de fieltro de varios colores que tenía en casa.
Durante la primera semana fui recortando todos y cada uno de los trozos de fieltro del disfraz que iba a necesitar. Recortaba en el metro y en el cercanías, si conseguía sentarme pero también si estaba de pie, recortaba por los pasillos en los transbordos, recortaba por las escaleras mecánicas… Yo recortaba y la gente me miraba raro. Al entrar y salir del vagón me guardaba las tijeras en un bolsillo para que no se pensara nadie que le quería agredir.
Con todas las piezas de fieltro recortadas las pegué con pegamento de tela pero como no me fiaba mucho, ni del pegamento, ni de los niños que no lo arrancaran antes de estrenar el disfraz, empecé a coser los trozos. Cosía en el metro y en el cercanías, si conseguía sentarme pero también si estaba de pie, cosía por los pasillos en los transbordos, cosía por las escaleras mecánicas… Yo cosía y la gente me miraba raro. Al entrar y salir del vagón ya no me guardaba la aguja y el dedal en un bolsillo, no creía que fuera a pensarse nadie que le quería agredir.
La cosa empezó a complicarse cuando llegó el momento de coserlo al tutú, que no me veía yo en el metro ni en el cercanías, tutú en las rodillas… Jolín, que ya me miran raro habitualmente! El disfraz de Mike conseguí coserlo en casa un día que extrañamente me dejaron un poquito de paz.
Al llegar este momento así estaba la situación:
Además necesitaba unos leotardos y un body verde-verde, para la niña, pero no fui capaz de encontrarlo. Lo que sí que encontré fue un tinte Iberia, así que por primera vez en mi vida me dispuse a teñir un body y unos leotardos que casi, casi le están pequeños, de verde-verde. Fue muy sencillo y quedó muy bien, no las tenía yo todas conmigo, y aunque decía que debía remojarlo 40 minutos yo lo dejé 10 porque ya me parecía suficiente verde-verde. Cómo se llama este verde? Yo siempre lo llamo verde-verde.
Cada vez quedaban menos días y aún tenía que terminar el de Parrulín, que era un poco más complicado por la cola, las púas… Me lo tengo que llevar al metro, no hay más remedio! Conviene aclarar que mis viajes en metro y cercanías son muy, muy cortos, a la ida cojo una parada del cercanías, transbordo, dos paradas del cercanías, transbordo y una parada de metro. Una media hora, no más. A la vuelta una parada de metro, transbordo, otra parada de metro, transbordo y tres paradas de metro. Otra media hora.
En una de estas entra en el vagón un chico cantando con una guitarra y pidiendo. Yo ahí, cose que te cose, que viene mi parada y me tengo que bajar. El chico canta, pasa la gorra, y se para conmigo. Qué haces? El disfraz de Halloween de mi hijo. Ah, pues te está quedando muy chulo! Gracias! Y eso que no le di propina ni nada! Y añade… ahora sólo te falta que no se lo quiera poner! Ay, sería vidente? O agorero?
De momento sí, sí, se lo quiere poner, y además decide que necesita garras en las manos y en los pies para dar más miedo. Recorrimos múltiples chinos hasta encontrar unos guantes azul claro y unas zapatillas azul claro para andar por casa, que por cierto no le venían mal. Apañada que es una!
Pero dos días antes del día D, a falta sólo de rellenar la cola con algodón y cerrar la costura central, y de ponerle las garras en los guantes y en las zapatillas… Día nihilista, que dice mi santo, de esos que el niño niega todo, todo le parece mal y se enfada por todo. Y decide que no le gusta el disfraz! Que no da miedo y que no se lo va a poner! Esta crisis le duró hasta que fuimos una tarde a ver a los yayos, como lo llevaba en la bolsa del metro se lo hice probar allí y la yaya fingió tanto, tanto, tanto susto que el niño se quedó encantado.
Ayer, seis de la mañana, relleno la cola de algodón y cierro costura central. En el metro le pongo las garras a los guantes. Hoy, seis de la mañana, le pongo las garras a las zapatillas. Y voilá! Disfraces de Halloween terminados!
Por la tarde hicimos ensayo general, a falta de las zapatillas, es una pena mi obsesión particular por la privacidad, porque están de guapos los dos con el disfraz! Pero todo sea por su protección, os quedáis sin fotos de los niños, sólo de los disfraces vacíos. Los que vieron fotos, que me lié a mandar las fotos a todo el mundo, jeje, me dijeron que estaban muy lindos. Qué lástima, lo que habría disfrutado mi madre viéndolos así de divertidos.
En resumen, DIY Halloween o cómo conseguir tres disfraces por el precio de dos. Hemos conseguido, con dos tutús y unos trozos de fieltro tres disfraces terroríficos! Los niños van de Monstruos S.A. y esta estupenda mujer que escribe tiene unas ojeras reales, tan bien hechas, tan bien hechas, que parecen pintadas y que va de zombie! Jaja!
Feliz Halloween!
Ahora me voy corriendo a recogerlos a cada uno de su fiesta y a casa a hacer las maletas! Yuju! Que nos vamos a Galicia! Yuju! Una semana! Yuju!
Mamá de Parrulín y de Xoubiña
Otro día más.
Sean buen@s y felices.
viernes, 18 de octubre de 2013
Lactancia prolongada y disfrutada
Hoy voy a desahogarme un poco hablando de lactancia. Que le des el pecho a tu bebé y te saques una teta en cualquier momento y en cualquier lugar parece que le da a todo el mundo patente de corso para hablar de lactancia, opinar sobre MI lactancia, sobre MI decisión y sobre MI bebé.
Las dos últimas veces que he ido al pediatra, una vez al privado y otra al público, han opinado, no muy bien, sobre la lactancia prolongada. ¿13 meses es muy prolongado? ¿Cuándo se empieza a llamar prolongado? No tengo ni idea. ¿A partir de los 6 meses? Puede ser, pero lo mío no me parece prolongado, aún. El pediatra privado me hace todo tipo de preguntas de alimentación, lo que come, lo que no, pero la niña come de todo, la verdad. Y al final le digo que todavía toma pecho. Y me mira extrañado y me dice… Será de postre, no? Esa pregunta expresa su grado de conocimiento del tema. Por sus preguntas los conoceréis. Ante esa pregunta no le voy a dar un cursillo de lactancia, que se informe él solito, si quiere. Y le respondo… Claro, claro, de postre, como las natillas.
En otra ocasión la pediatra de la seguridad social me hizo las mismas preguntas y cuando le dije que tomaba pecho me preguntó de buen rollito, para disimular… Toma el pecho cuando quiere, a demanda? Eh… sí. Ay, ay, ay, me temo que esto es una pregunta trampa! Y me suelta, de buen rollito, que el pecho a demanda es sólo hasta los seis meses, que si sigo así estoy “estropeando su metabolismo”, que no le doy tiempo a que se le vacíe el estómago y eso no es bueno para ella, que “la voy a hacer gorda”. Pero si es una sardinita! Si está en el percentil 5 desde que nació! Pesa lo que pesa, y si se mantiene en la curva que tuvo al nacer, pues estará bien, no? No le voy a dar a esta tampoco un cursillo de lactancia, que se informe ella solita, si quiere. Como el episodio anterior era muy similar y en ocasiones me divierte hacerme la tonta le digo… Ah, vale, vale, no lo sabía, entonces sólo de postre mejor no?
En varias ocasiones desde mi incorporación me han dicho… Bueno, ahora que ya trabajas ¿le quitarás por fin la teta, no? Pues mira, no es el mejor momento, no, tanto ella como yo lo necesitamos más que nunca, para compensar las ausencias, para reencontrarnos, para consolarnos. ¿Y por fin? ¿Cómo que por fin? A esta ni cursillo ni nada, porque el que sí debería saberlo es el profesional. Así que le contesto… Ya veremos.
La ginecóloga, la de la óptica que dice que no me puede graduar la vista hasta que deje la lactancia, la que me encuentro cuando tomo café, la mamá del parque, la amiga de mi madre, la de la panadería, la del kiosco… Mucha gente me ha mirado extrañada y ha preguntado… ¿Hasta cuándo piensas darle la teta? ¿Y yo pienso pero a ti que te importa? ¿Me meto yo en tu vida? ¿Por qué le voy a poner un límite a algo que hacemos a demanda? Así que le contesto… Hasta que ella y yo queramos.
En ocasiones me han dicho… Claro, tiene esa mamitis porque todavía le das el pecho! Yo me pregunto si Parrulín tiene un vínculo menos fuerte por no haberle dado el pecho, y creo que no. No creo que ninguno de mis hijos tengan una dependencia excesiva de su madre. ¿Qué es dependencia excesiva? ¿Quién define ese “excesiva”? Porque en mi caso son muy sociables los dos, desde siempre, no se esconden bajo mi falda cuando llega un desconocido, más bien lo contrario. Cuando un niño tiene un vínculo fuerte y seguro con su madre no le da miedo perderlo, porque sabe que lo tiene. Es quizá cuando el niño no se siente preparado para ser independiente cuando se aferra aún más a su madre.
Y yo recuerdo una vez que me encontré con una amiga que había sido destinada en Costa de Marfil. Xoubiña tenía apenas un par de meses, su niño algo más de un año. Me contó que todavía le daba el pecho y lo diferente que es allí este tema. Se me quedó grabada una frase que dijo. En Costa de Marfil si comentas que vas a destetar a un niño de menos de dos años te miran extrañados y te preguntan ¿pero qué te ha hecho el bebé?
Imagino que algunos que no sean de Costa de Marfil me mirarán y pensarán ya está esta “loca de la teta” o “talibana de la teta” que de dónde habrá salido esa expresión tan desafortunada, me pregunto. Pero yo no voy por ahí obligando a nadie a que dé el pecho, ni intento convencer a nadie de las ventajas o desventajas. No soy ni mejor ni peor madre que la que no quiere dar teta. Sólo hago lo que me apetece y con lo que nos sentimos a gusto las dos.
Yo no me planteaba cuánto tiempo iba a darle el pecho. De hecho, ni siquiera estaba segura de si sería capaz de hacerlo, ya que con Parrulín no llegué ni a los dos meses de lactancia mixta antes de dejarlo definitivamente.
En mi caso en lugar de lactancia prolongada prefiero decir lactancia disfrutada. Es mucho más fácil y más gratificante para mí la lactancia de ahora que la lactancia exclusiva de un bebé de poquitos meses. Porque ya no me preocupa si toma o no lo suficiente, qué teta me toca, si se llena o no, si aumenta de peso… Ya come todo tipo de alimentos, pero sigue teniendo un montón de ventajas, está siempre listo y a la temperatura adecuada, si tiene sed, si tiene hambre, si se ha dado un golpe, si está cansada, si tiene sueño… incluso si se aburre!
Me he quedado con la duda de cuándo empieza a llamarse prolongada, y no la he resuelto. Unos dicen que más allá de los doce meses, otros que más de los dos años que es lo que mínimo que recomienda la OMS. Hay datos que dicen que el período de amamantamiento natural del ser humano se puede fijar entre los dos años y medio y los siete años, por lo que quizá no tiene mucho sentido hablar de lactancia prolongada. Parrulín, con cinco años, se trinca cada biberón por la noche que si hubiera tomado teta no me extrañaría que siguiera con ella todavía.
Cuando la lactancia no supone un sacrificio ni un esfuerzo titánico, cuando no se trata de una obligación ni de una imposición, no se deben poner límites. Por eso en lugar de lactancia prolongada prefiero decir lactancia disfrutada.
Otro día más.
Mamá de Parrulín y de Xoubiña.
Sean buen@s y felices.
