lunes, 9 de febrero de 2015

La mejor arma contra los enemigos de la lactancia



Como siempre llego tarde incluso a la polémica, inconvenientes de ser una procrastinadora confesa. Me encanta el nombre de procrastinadora, me parece que suena a mujer fatal embutida en traje de latex y látigo de cuero, aunque en realidad significa dejarlo todo para el último momento, y eso es también lo que me ocurre con la lactancia, soy una madre lactante prolongada por procrastinadora.

Recuerdo el primer día que fui a una reunión de multilacta, tenía Xoubiña apenas diez días y una lactancia mixta que anticipaba el mismo fracaso que con Parrulín. Tenía la asesora una niña de dos años que correteaba por allí y de vez en cuando pedía teta. Y se me hacía raro, la verdad, allá cada una con su teta que haga lo que quiera, pero ver a una niña de dos años pidiendo chupitos todo el rato no lo había visto en mi vida. La verdad es que nunca había visto mamar a nadie, ni pequeño ni mayor. Y yo pensaba que ni de broma iba a estar yo sacándome una teta cada dos por tres más de dos años, de hecho yo pensaba que ni siquiera iba a conseguir la lactancia de Xoubiña. Y aquí seguimos, por procrastinadora!

Recuerdo otra reunión a la que vino también una chica en prácticas que se estaba formando para ser asesora, esta chica tenía una niña de dos años y una niña mayor que acababa de destetarse a los cinco años. Madre mía, y a mí que me había extrañado los dos años de la otra! Decía que la teta era su herramienta de crianza y que no sabría qué hacer sin ella, porque todo lo solucionaba, los llantos, el dolor, el hambre, la sed… Imaginaba una pelea entre hermanas y la madre poniendo paz sacándose una teta para cada una. Yo hasta los cinco años? Ni de broma! Y aquí seguimos, por procrastinadora!

Xoubiña tiene casi dos años y medio y sigue mamando, y es cierto que es mi mejor herramienta de crianza. Cuando está cansada, cuando coge un berrinche de esos inexplicables, cuando le duele algo, cuanto tiene sueño, cuando tiene hambre, cuando tiene sed… si no busca ella la teta se la ofrezco yo y se soluciona todo. Y duermo poco, muy poco, y estoy cansada, muy cansada, y a menudo pienso en destetarla pero aquí seguimos, por procrastinadora!

Enemigos? Pues sí, más de una vez, que dos años y medio dan para mucho! La primera, la gine, en la primera revisión después de la cesárea me dice que vuelva a los dos meses cuando deje la lactancia. Y si sigo? Bueno, pues a los cuatro, cuando dejes la lactancia. Y si sigo mucho, mucho tiempo? Vuelvo al año? Pero cómo vas a estar un año con la lactancia, tú estás loca! Bueno, pues loca o no, ocurrió, y volví a la revisión del año pero no recuerdo su reacción, o puede que me la saltara, no recuerdo.

Volví hace poco a la gine a la revisión de los dos años. Qué tal todo? Bien Qué tal tus reglas? No tengo. Y qué has hecho con ellas? (Mmmmm… meterlas en un cajón y olvidarme dónde las he puesto? Qué pregunta más poco profesional!) Es que sigo con la teta. Tú estás loca! Y me doy cuenta que no es la primera vez que me llama desequilibrada esta mujer, pero como lo hace así con una risita pues no parece un insulto hasta que te marchas y repasas mentalmente la conversación y pierdo la oportunidad de soltarle algo apropiado, o lo dejo para la siguiente ocasión, y al final no lo hago nunca por procrastinadora.

Dificultades? También, pero he tenido mucha suerte, sólo he tenido una candidiasis, me he librado de mastitis, perlas de leche y todas esas cosas. Pero cuando tuve eso que no sabía qué era, el dolor era tremendo y Xoubiña debía de tener ya… no sé… siete meses? El caso es que vas a la gine y te dice que quites la teta, se la enseñas a la pediatra y te dice que quites la teta, vas a una dermatóloga y te dice que quites la teta. Pero vamos a ver! Es que si te duele una pierna alguien te dice que te la cortes! Al final encontré gracias a mi santo, a una enfermera sabia en lactancia y con una crema estaba solucionado en un par de días, así de fácil.

Pero para enemiga, enemiga, la pediatra. Antes de cumplir los tres meses ya estaba chuperreteando un trozo de jamón, a los cuatro comía galletas y mandarinas, hicimos el BLW pero un poco según iba surgiendo la cosa y sin abandonar nunca la teta a demanda. Quiero decir que la niña come de todo desde muy pronto, alimentación complementaria se llama. Complementaria de qué? De la teta! O del bibe! De la leche, vamos! Entre el año y los dos años deben ir cambiando de tomar mayormente leche a mayormente comida. Y la niña no tiene ni ha tenido nunca problemas de peso ni de crecimiento.

Atención a la pediatra, año y medio. Le doy teta todavía. De postre? No, de postre no, cuando quiere. Le estás estropeando el metabolismo a tu hija con la teta a demanda. Perdón? Si los mayores comemos a todas horas nos convertimos en obesos y con los niños con teta pasa lo mismo, pero vamos, que puedes hacer lo que quieras. Faltaría más! Ay la culpa, qué invento más maravilloso para manipular a alguien, que vale para todo! Ah, vale, no lo sabía, se la daré de postre sólo. Porque, digo yo, que para qué le voy a dar un curso a esta mujer que no tiene ningún interés en el tema, que diga lo que quiera que yo haré lo que me dé la gana. Pero y si mi hija fuera de bajo peso? Sería culpa de la teta? Seguro! Y si fuera rellenita? Sería culpa de la teta? Seguro! Y me iría a casa preocupada, sintiéndome culpable por darle teta, y seguiría dándosela, porque soy una procrastinadora confesa, pero con un enorme sentimiento de culpabilidad.

Y el resto de las revisiones de la niña yo siento que esta mujer me mira de reojo y me lo vuelve a preguntar. Le das teta todavía? Me pregunta con cierta suspicacia. Noooooo, cómo le voy a dar teta a los dos años! Y de postre natillas! Y la miro yo de reojo y veo que no se lo cree, igual el retintín de las natillas ha sido demasiado, ajo y agua, si en realidad no quieres saber la verdad salvo para echarme la bronca! Y seguiré hasta que me canse, o hasta que se canse ella, porque me da la gana, y por procrastinadora!

Como conclusión, la misma de siempre, cada una con su teta que haga lo que quiera. Si los niños están sanos y felices la culpa no viene a cuento, y si les pasa algo tampoco, lo que hay que hacer es solucionar el problema, no buscar culpable. Y en cuanto a los pediatras que están en contra de la teta mi consejo es… Mentid como bellacas! Es la mejor arma contra los enemigos de la lactancia.

Mamá de Parrulín y de Xoubiña, procrastinadora.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.

viernes, 6 de febrero de 2015

Happy week finish with a happy friday



Hoy estoy happy, happy, happy! Tanto que estoy por pintarme el símbolo de la paz en la cara, ponerme una corona de flores y fumar hierba… eh… digo… que estoy por ponerme a bailar como una loca y dar palmas con las orejas… ponerme a cantar queda descartado, amenaza nieve y tampoco vamos a provocar a los fenómenos meteorológicos que luego la liamos. Se me nota la vena dramática y exagerada, pasional que es una, y no es que me haya sucedido nada que me vaya a cambiar la vida, pero ha dado la casualidad que todos los días me ha sucedido algo bueno, o he tenido una buena noticia o ha sucedido algo especial, pequeños puntitos de esos que te alegran un poquito la vida. No sé cómo estaban alineados mis astros pero me han sucedido un montón de cosas buenas o divertidas. Claro que también, hacía tanto tiempo que no me sucedían que igual es que se me han ido acumulando y han llegado ahora todas juntas de golpe. Que sigan, que sigan, que no seré yo la que me queje!

Lunes, dormí. Ole! Y la que no sea madre no podrá comprender el subidón que te pega cuando duermes siete horas seguidas! Ole! Algo muy poco frecuente con una pequeñaja que no para de pedirme teta a todas las horas de la noche, pero el lunes sucedió, sí, y pensé que tal vez sería el comienzo de una dichosa etapa en la que vuelva a parecer más una persona normal que un zombi con orejas, digo… con ojeras. Porque no, no ha sucedido, esta noche ha sido un horror, pero la de lunes fue buena, muy buena.
Llevaba ya varios días con una idea rondándome por la cabeza, que iba y venía, jugando al escondite y al despiste, me estaba imaginándome a Xoubiña vestida para carnaval con un medio cascarón de huevo en la cabecita y la otra mitad en el culo. Que si no se lo hago este año de mayor no me va a dejar y además como que no pega. Mientras yo pensaba, descartaba y retomaba, busqué en internet y… existe! Si es que está ya todo inventado, siempre se le ha ocurrido a alguien antes! Decidido! Me lío la manta a la cabeza y la voy a disfrazar así:

Wikihow

 Martes, mi jefa se acerca a mi sitio y… me sube el sueldo! Que nooooo! Ojalá, pero ha tenido un detallazo y me ha regalado unos muñequitos preciosísimos para los niños. Y no tenemos una relación personal como para eso, pero me ha dicho que compró unos para una compañera que está de baja maternal (esa sí que es muy amiga suya) y que se acordó de mis niños y los compró también! Yo alucinaba. Son ideales, me tienen enamoradísima, pero el detalle sin tener por qué ha sido tan bonito como sorprendente. Los niños han flipado y les han puesto nombre, son el señor Green y la señora Purple. Teníais que oír a Xoubiña señora Parpel. Una pronunciación perfecta, ni que fuera hija de My Fair Lady! Y a mí que me encantan todas estas cositas me he puesto a investigar y he encontrado dónde comprar unos ojos de seguridad para ponerle a los muñequitos que hago yo! Os presento al señor Green y la señora Purple.



Miércoles, Madre reciente publicó mi post y Parrulín salió en el periódico. Hacía mucho tiempo que tenía ganas de hacer esto y cuando por fin ha sucedido pues me ha hecho  muchísima ilusión. Me he desahogado y he puesto mi granito de arena en este tema. Además, me he ganado el apodo de mamá Ferrari! Y no quiero ser pesada con este tema pero para mí ha sido muy importante y reconfortante.

Jueves, 7:00 am, una abuela me para en el andén y me pide ayuda para borrar un wachap que no quiere que vea el marido. Yo me partía de risa, pobre mujer, que sabía que se podía hacer pero no sabía cómo. Y yo voy, y la ayudo, y la mujer queda feliz. Me voy riéndome y preguntándome por qué no habré cotilleado el chat en cuestión, qué discreta soy! ¿Y si la abuela tiene un amante? ¿Y si decía guarrerías? ¿Y si planea robar un banco? Me voy montándome posibles tramas y finales en la cabeza mientras lo twiteo porque me ha hecho mucha gracia. Entonces oigo Chica, chica! Y yo no suelo volverme ¿por qué me van a llamar precisamente a mí con la cantidad de chicas que hay en el andén? Pero sí, me agarran del brazo, era la abuela, que quería darme explicaciones del chat, que le había mandado dinero a su hija y no quería que lo supiera el marido. Qué desilusión! Yo que ya casi me estaba imaginando haber visto un tío cachas y musculado en la foto de perfil y que le había adjudicado a esta buena mujer una más que interesante jubilación y resulta que era eso! Le dije a la mujer que era importante mantener los secretos bien guardados, y nos despedimos. Puede que la abuela, con ese punto de sabiduría que tienen las abuelas, se imaginaría que estaba yo pensando en un tío cachas… y lo cierto es que aún estoy pensando en ello, era mucho mejor mi historia!

Viernes, qué ha pasado hoy? Que no os habéis enterado? Pues muy mal por no seguir a @trastadasdemama, o su blog, o su Facebook, o lo que sea, con lo omnipresente que es esta chica! Pues que he ganado un sorteo!!!!! Toma ya! "Investigación criminal. Detective del ADN". Un kit con más de 12 experimentos que nos ayudarán a comprender qué es eso del ADN y como se transmite la información genética de padres a hijos. Y a mí, pues me ha alegrado la mañana! Ole! A Parrulín le va a encantar!


Mamá de Parrulín y de Xoubiña, happy.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.

jueves, 5 de febrero de 2015

Mamá de un Ferrari



La semana pasada hacía una entrada que titulaba Hoy dice el periódico, y finalizaba con una canción de Sabina que dice Hoy amor, como siempre, el diario no hablaba de ti, ni de mí. Pero ayer sí. Ayer el 20 minutos hablaba de Parrulín, y de mí. Ayer Madre reciente tuvo la amabilidad de cederme la palabra en su post Tampoco es fácil conducir un Ferrari (sobre los niños de altas capacidades) y le agradezco enormemente la posibilidad de poder mostrar mi punto de vista sobre este asunto en su blog, en su periódico, en el segundo diario más leído en España según las últimas estadísticas del 2014.

Agradezco los comentarios recibidos en su post, generalmente positivos, muchos corresponden también a otras mamás Ferrari (al final voy a quedarme con este apodo), que somos muchas más de lo que parece aunque generalmente no se nos vea. Agradezco las recomendaciones, las opiniones y los diferentes puntos de vista. Agradezco las mamás Ferrari que se han puesto en contacto conmigo por mail o twitter para compartir sus experiencias e inquietudes. Agradezco cómo otras blogueras habéis movido este enlace por las redes sociales. Estoy muy, muy contenta de que lo haya publicado Mama reciente y de la repercusión que ha tenido este tema gracias a ella.

Las altas capacidades es un tema que me preocupa mucho, pero no suelo hablar demasiado de ello. Por muchos motivos, quizá el primero sea que no sé cómo tratarlo, que no conozco el tema en profundidad, sólo lo vivo y lo llevo lo mejor posible, no sé cómo se hace ni cómo hablar acerca de esto. También porque no quiero que parezca que presumo de ello, es algo que nos ha tocado y, como le digo a Parrulín, cada uno es como es, y puedes presumir de lo que te has ganado con tu esfuerzo y tu trabajo, pero no de lo que te ha tocado en suerte. También porque no quiero que se le juzgue como un friki flipado que va a clases de astrofísica, ni que se me juzgue a mí ¿Tiene un hijo muy inteligente y se queja? Seguro que piensa alguno. Esta quisiera tener un Einstein y lo único que le importa es el cerebro de su hijo. Sí, he leído en comentarios parecidos, e imagino que más de uno piensa así. Pero la verdad es que, como madre, lo único que quiero es su felicidad.

Parrulín viene a contarme que han dado las decenas y las unidades en clase, que él ha preguntado si las de 100 eran centenas y las de 1000 millares, y su profesora le ha dicho que sí, pero que eso no se da hasta cuarto de primaria. Y el niño me pregunta con lágrimas en los ojos ¿de verdad voy a tener que esperar tres cursos para saber esto? ¿de verdad vamos a estar repitiendo las decenas durante tanto tiempo? Y yo no sé qué contestarle. ¿Que aprenda a estar quieto y callado como decía otro comentario? Porque yo puedo enseñárselo si me lo pide, aunque no hace falta porque ya me está demostrando que lo sabe, pero de aquí a final de curso la práctica totalidad de su cuaderno de matemáticas es de descomponer en decenas y unidades y colorearlas de azul y de rojo respectivamente.

Y voy a una reunión de padres y la profesora nos cuenta que este trimestre es muy difícil, porque van a descomponer decenas en matemáticas y a aprender cuál es el número anterior y posterior a otro, porque en lengua van a dar la br- y la bl- y porque van a dar las horas. Y a mí se me cae el alma a los pies pensando en mi hijo. La profesora dice que deben leer en casa cinco minutos diarios, cuando mi pelea es que deje de leer y apague la luz. Nos cuenta también que aprender las horas es muy difícil, pero que no nos preocupemos porque van a estar repasando las horas todos los cursos hasta quinto. Y mi hijo no conoce el reloj, no ha surgido que le enseñara, no lo ha pedido, pero me imagino que a la primera vez que se lo expliquen lo habrá entendido perfectamente y tendrá que repetirlo durante cuatro años seguidos!

Parrulín es un niño al que le puedes explicar cualquier cosa, enseñarle otros puntos de vista, trabajar con él la inteligencia emocional, intentar que aprenda a llevarlo de la mejor manera posible y canalizar los sentimientos hacia donde más le convenga, pero sólo tiene seis años! Procuro quitarle importancia a todas estas cosas y decirle que debe de hacer sus tareas bien para que le sobre tiempo y pueda dedicarse a otras cosas que le gusten más. Pero también me pongo en su pellejo y sufro por él. Intento que comprenda la importancia de hacer las cosas bien y de portarse bien en clase. Su primer impulso es ponerse a charlar con el de al lado, empezar la tarea cuando están casi recogiendo y terminarla en un minuto. No tiene problemas de conducta, al menos de momento, pero me preocupa mucho que llegue a tenerlas en un futuro si no canalizamos bien este asunto.

Los niños de su clase han hecho un enorme esfuerzo por aprender a leer, a sumar, a descomponer las dichosas decenas. Pero a él le viene todo rodado, no ha tenido que esforzarse en nada, lo coge todo al vuelo. Y debe aprender a esforzarse, porque si no lo hace cuando llegue el momento no sabrá hacerlo y en la vida no todo es inteligencia para conseguir las metas, el trabajo y el tesón es una parte esencial que él todavía no conoce y yo no sé cómo enseñárselo.

Y debería haber un profesional que nos guíe, que nos explique cómo se hacen estas cosas, porque yo no sé. Soy su madre, le doy amor, cariño, comprensión, le educo lo mejor que puedo y sé, pero no soy profesional de la enseñanza, soy una arquitecto pensando seriamente en volver a ponerme a estudiar y hacer un máster acerca de las altas capacidades porque no sé cómo hacerlo bien. Y si la administración, sea cual sea, no puede o no quiere asignar recursos al menos que me indiquen qué camino coger. Que vamos a destrozar un Ferrari en este camino de cabras!

Mamá de Parrulín y de Xoubiña, mamá de un Ferrari.
Otro día más.
Sean buen@s y felices.

lunes, 2 de febrero de 2015

Un niño de altas capacidades no necesita ayuda



Un niño de dos años que tienes que cambiarlo de clase en la guardería porque los demás niños sólo dicen mamá y poco más y él habla como una persona mayor, un niño de tres años que te sorprende diciendo que va a leer un cuento de dinosaurios y la primera palabra que lee él solo es “Parasaurolofo”, un niño de cuatro años que hace un trabajo de Egipto que parece una tesis doctoral, un niño de cinco años que aprende solo a multiplicar y dividir, un niño de seis años que te realiza preguntas sobre la materia oscura del universo y ya no sabes contestar… Ese es mi hijo.

Mi hijo tiene hoy seis años y es un niño de altas capacidades, de muy altas capacidades. 

Mi hijo en casa multiplica, divide, hace factoriales, fracciones y ecuaciones, porque le gusta y le entretiene. Mi hijo en clase suma flores. Mi hijo en casa lee a Julio Verne, enciclopedias de dinosaurios, monografías sobre grandes civilizaciones y libros de astronomía. Mi hijo en clase lee El lobo Lupas. Mi hijo en casa obtiene toda la información que quiere del tema que desea a demanda. Mi hijo en clase se aburre.

Un niño de seis años con unas capacidades tan altas no tiene ningún tipo de ayuda, ni de la Comunidad, ni del Ministerio, ni del colegio, ni del orientador de estudios, ni de la tutora... ¿Por qué las denominadas “plazas de educación especial” no incluyen a los niños de altas capacidades? Porque un niño “superdotado” no necesita ayuda, según el Ministerio de Educación. La única ayuda que proporcionan son unas clases de matemáticas que no le hacen ninguna falta los sábados por la mañana, aunque el curso pasado ya me dijeron que no entraría (si entra) hasta el 2016. Hoy, once meses después de enviar el informe, le hacen por fin unas pruebas los psicólogos de la Comunidad de Madrid.

El niño se aburre en clase, le genera una enorme frustración tener que sumar dos flores más tres flores, día tras día. De momento no tiene problemas de comportamiento pero lo habitual es que estos niños se porten mal en clase, por aburrimiento, por llamar la atención, por frustración, por falta de interés, de motivación… y que termine en fracaso escolar. El porcentaje de niños y adolescente con altas capacidades que abandonan los estudios es abrumador.

Entiendo que cada niño tiene sus particularidades y que no se puede prestar una atención personalizada a cada uno de ellos. Lo que no entiendo que no se preste ninguna ayuda a estos niños, que todo se base en la buena voluntad (o no) del profesor de turno, en la investigación personal de los padres sobre un tema que a priori desconocen totalmente, en la búsqueda constante de actividades para realizar con ellos como clases de astrofísica, talleres de robótica, visitas al planetario, cursos de programación de videojuegos, entradas a museos, bibliotecas, excursiones, etc… con el enorme desgaste económico y emocional que ello supone para los padres.

Tiene una mente brillante que, además de su enorme coeficiente intelectual, es una mente que funciona de otra manera, que hace problemas matemáticos ofreciéndote el resultado sin pasar por operaciones intermedias. Para sumar 34+29, en realidad sumará 33+30, que le resulta más sencillo y te dará el resultado en un segundo. Académicamente deberá poner un uno pequeñito arriba para indicar que se lleva una y no estará correcto el problema si no lo hace así.

La creatividad de estos niños es admirable y su mente es diferente. Pero deberá adaptarse a la generalidad y hacer las mismas cosas que los demás, no podrá desarrollarse a su ritmo, no podrá explorar ni explotar sus capacidades. Podremos hacer en casa todo lo que podamos pero son muchas horas de frustración y aburrimiento constante en el colegio donde le obligan a mantenerse al mismo nivel que los demás y a funcionar y pensar de la misma forma de la que lo hacen los demás.

Los niños de altas capacidades tienen el derecho LEGAL a una adaptación curricular pero eso dependerá del profesor de turno, porque es algo que no está definido, ni se hace un seguimiento, ni una inspección, ni nada. En nuestro caso el niño TIENE que sumar flores, porque su cuaderno debe de estar hecho para demostrar ante el Ministerio que SABE sumar flores pero, como terminará antes, en el tiempo que le sobre la profesora me ha ofrecido que podrá hacer algo que le guste mucho y YO prepare para que esa sea su motivación para terminar las tareas. Esa es la adaptación curricular ofrecida por el colegio. En estos momentos su motivación para terminar pronto las tareas es que después le dejan leer un libro sobre Gengis Kan, libros que por cierto también tiene que llevar de casa.

Mi hijo tiene un coeficiente intelectual de más de 140, lo que entra en la categoría de Genio siempre y cuando realice alguna acción en beneficio de la humanidad. ¿No deberíamos ayudar a estos niños? ¿Nos estaremos perdiendo un brillante futuro por falta de ayudas? ¿Se convertirá en un gran científico que descubra algo importante o será un adolescente frustrado que abandone los estudios por falta de motivación? No lo sabemos todavía, como padres pondremos todo de nuestra parte, el colegio, la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Educación NO. Porque un niño de altas capacidades no necesita ayuda, o eso dicen.

Mamá de Parrulín y de Xoubiña
Otro día más.
Sean buen@s y felices.